El sábado 20 de diciembre pasado, las cocinas de Le Cordon Bleu Chile fueron escenario de Tío Jengibre Busca Nuevo Hogar, concurso organizado por Soprole Food Professionals en alianza con Rational y la Universidad Finis Terrae, que convocó a participantes de distintos perfiles en torno a un desafío donde la técnica, la creatividad y el relato personal se cruzaron en igualdad de condiciones. Más que una competencia, la jornada se planteó como un espacio de aprendizaje, observación y puesta en valor del oficio pastelero, en un entorno académico que aportó rigor y contexto formativo.
Desde temprano, las estaciones de trabajo comenzaron a llenarse de estructuras, glaseados y masas especiadas. Cada concursante presentó una casa de jengibre construida íntegramente por ellos, junto a galletas elaboradas con la misma masa, evaluadas tanto en sabor como en presentación. La evaluación estuvo a cargo de un panel compuesto por chefs y especialistas del rubro, quienes recorrieron cada propuesta en detalle antes de deliberar.
CONCURSO CON PROPÓSITO
A nivel institucional, el concurso se enmarca en una visión más amplia de Soprole Food Professionals, orientada al desarrollo de la industria gastronómica y al acompañamiento real de quienes la conforman. Así lo explicó María José Riquelme, subgerente de Marketing Soprole Food Professionals y Canal Tradicional, quien señaló que “como marca tenemos un propósito claro: ser apasionados por crear sonrisas, y eso lo trabajamos desde tres pilares fundamentales: el desarrollo de productos de calidad, la entrega de un servicio de excelencia y el acompañamiento a nuestros clientes en el desarrollo de sus negocios”.
Más que una competencia, la jornada se planteó como un espacio de aprendizaje, observación y puesta en valor del oficio pastelero, en un entorno académico que aportó rigor y contexto formativo.
Desde esa mirada, el concurso surge como una instancia que conecta oficio, tradición y emoción, entendiendo la casa de jengibre tanto como una práctica pastelera como una expresión profundamente arraigada en lo doméstico y lo familiar. La iniciativa culminó con Villa Jengibre, una jornada que integró talleres, charlas y la presentación final de las propuestas, ampliando el alcance del certamen más allá de la competencia.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presentación oral de cada participante, instancia en la que debieron explicar por qué su casa era “la casa ideal” para Tío Jengibre. Allí, el concurso dejó en evidencia que la pastelería contemporánea no se limita a ejecutar bien una receta, sino que también comunica, emociona y construye sentido.
Entre las propuestas destacadas se encontró la de Annapaula Laffertte, estudiante de gastronomía de INACAP Apoquindo, quien obtuvo el segundo lugar del certamen. Su motivación se ancla en una práctica sostenida en el tiempo y profundamente familiar: “En nuestra casa es tradición armar todos los años una casa de jengibre para Navidad, entonces con mi mamá nos motivamos a concursar”, explicó.
Cursando su último semestre y con foco en pastelería, Laffertte abordó el desafío desde una experiencia ya trabajada. “Siempre vemos ideas generales en Pinterest, pero como ya hemos hecho varias casitas, sabemos qué nos gusta utilizar: hartos dulces, el techo con cereal y mucho glaseado como nieve”, detalló, dando cuenta de una estética reconocible, vinculada a la tradición, pero cuidada en su ejecución técnica.
EL JURADO DE “TÍO JENGIBRE BUSCA NUEVO HOGAR” | Hugo Magna de Soprole Food Professionals; Leonor Pérez de Carozzi Food Service; Mimí Mayol, fundadora de @latorteriacreativa; Rodrigo Rojas de Le Cordon Bleu; Juan Pablo Fernández de Rational y Tomás Cumsille de Le Cordon Bleu
TÉCNICA Y EQUILIBRIO
Desde el jurado, la evaluación puso énfasis tanto en la ejecución como en la capacidad de cada propuesta para construir un relato coherente. Para Leonor Pérez, pastelera de profesión y representante de Carozzi Food Service, el valor del concurso estuvo en el proceso vivido por los participantes. “Ver cómo hicieron sus galletas una a una, cómo las ensamblaron y cómo fueron ganando en historia, porque esto es eso: llevar a las emociones”, señaló.
A nivel institucional, el concurso se enmarca en una visión más amplia de Soprole Food Professionals, orientada al desarrollo de la industria gastronómica y al acompañamiento real de quienes la conforman.
En la evaluación del sabor, su criterio apuntó al equilibrio. “Busqué sabor Navidad, que no es solo jengibre, sino también cardamomo, anís, clavo y canela, y que hubiera un equilibrio entre la galleta y el glacé que me llevara a recuerdos de infancia”, explicó.
Desde una mirada más amplia, el chef pastelero de Le Cordon Bleu, Rodrigo Rojas, presidente del jurado, valoró el carácter inclusivo del certamen y el nivel general observado. “Es una instancia súper importante porque invita tanto a profesionales como a aficionados, y aun así hay un súper buen nivel”, afirmó. En cuanto a la evaluación sensorial, fue claro al distinguir matices: “Encontré sabores variables; algunos que rememoraban muy bien la Navidad y otros que se quedaban más en la textura, pero no hubo nada terrorífico. Al contrario, hay un muy buen nivel de montaje”.
Desde la ejecución y el trabajo en cocina, Hugo Magna, chef ejecutivo de Soprole Food Professionals, destacó la intensidad del proceso vivido durante los días previos. “Durante jueves y viernes los participantes trabajaron en la construcción de sus casas, y el sábado se realizó la presentación final en un espacio especialmente recreado para la evaluación del jurado”, explicó, subrayando el cruce entre formación, demostración y experiencia real.
FINALISTAS | Annapaula Laffertte, estudiante de gastronomía de INACAP Apoquindo, quien obtuvo el segundo lugar y Josefina Ureta Fuentes, ganadora del certamen
PROYECCIÓN
El primer lugar del certamen fue obtenido por Josefina Ureta Fuentes, joven emprendedora de 23 años proveniente de Concepción, quien desarrolla un proyecto independiente enfocado en mini tortas y casas de jengibre durante la temporada navideña. Autodidacta en gran parte de su formación, Ureta valoró el concurso como una instancia para exponerse a nuevos desafíos y visibilizar su trabajo.
Al presentar su propuesta ante el jurado, explicó el concepto detrás de su casa desde una mirada íntima y consciente del detalle. “Quise crear una casa que transmitiera alegría, creatividad y ese calorcito navideño que todos sentimos en estas fechas. Cada detalle tiene un propósito: desde los techos nevados y las ventanas de colapés hasta los colores clásicos de Navidad, todo fue pensado para que Tío Jengibre se sienta realmente en casa”, señaló.
“Como marca tenemos un propósito claro: ser apasionados por crear sonrisas, y eso lo trabajamos desde tres pilares fundamentales: el desarrollo de productos de calidad, la entrega de un servicio de excelencia y el acompañamiento a nuestros clientes en el desarrollo de sus negocios”. María José Riquelme, subgerente de Marketing Soprole Food Professionals y Canal Tradicional.
En su relato, puso énfasis en una estética contenida. “A veces menos, es más. No se necesita sobrecargar para que algo sea especial, sino que solo hace falta corazón y un par de buenos ingredientes”, explicó. “Esta casita puede ser pequeña, pero está llena de magia, de cuidado y de esos detalles que hacen que un hogar sea realmente un hogar”, concluyó.
Tras recibir el premio, Ureta destacó el valor humano de la experiencia. “Me llevo el compañerismo. Conocí gente muy bacán”, comentó. “Estas experiencias que nos brinda Soprole Food Professionals son súper importantes, porque una persona común y corriente puede venir, demostrar su talento y ser parte de eventos tan grandes y bien organizados como este”, añadió.
VÍNCULO CON COCINA REAL
Realizar el concurso de “La Mejor Casa para Tío Jengibre” en el entorno académico de Le Cordon Bleu aportó un marco de exigencia y observación crítica, conectando la experiencia competitiva con una mirada formativa del oficio. Para Soprole Food Professionals, el concurso reafirma su vínculo con la cocina real y su compromiso con generar instancias donde el conocimiento circule, se contraste y se perfeccione.
Más allá de la premiación, la jornada dejó instalada una idea clara: la cocina profesional también se construye desde estos encuentros, donde el producto se pone a prueba, la técnica se discute y el relato personal encuentra un lugar legítimo dentro del oficio.
El jurado de “Tío Jengibre Busca Nuevo Hogar” estuvo integrado por Tomás Cumsille y Rodrigo Rojas de Le Cordon Bleu –este último en calidad de presidente del jurado–, Juan Pablo Fernández de Rational, Mimí Mayol, fundadora de @latorteriacreativa, y Leonor Pérez de Carozzi Food Service. Tras la evaluación, el primer lugar fue otorgado a Josefina Ureta Fuentes, seguida por Annapaula Laffertte en el segundo lugar; Carlos Delgado obtuvo el tercer lugar, mientras que Henry Andrades, Gina Tiban y Yermary Trias completaron las posiciones finales del certamen.