Un lugar con relato y sabores tan tradicionales como contemporáneos. Así es Lumière Bistró, un restaurante que se luce en la esquina de Av. Apoquindo y Puerta del Sol, en Las Condes, ocupando una antigua casona patrimonial, cuidadosamente recuperada y que hoy es capaz de albergar hasta 220 comensales, muchos de ellos vecinos y otro tanto, ejecutivos de las oficinas cercanas.
Aquí la propuesta enfatiza una experiencia completa, es decir, el comensal disfruta más allá del plato en una atmósfera que convoca. Basta ingresar para sentirla, el espacio es activo, cálido y acogedor. En su diseño nada parece puesto al azar y basta un breve recorrido para apreciarlo. Tiene diferentes salones y en los muros se aprecian desde antiguas fotografías y afiches de cine, hasta objetos vintage. Todo integra el pasado. Hay lámparas clásicas y detalles que aluden a lo antiguo en equilibrio con lo actual, sin sobrecargar, más bien, regalando distintos registros.
En el primer nivel, el piso clásico de cuadros blancos y negros aporta carácter y memoria. En otros sectores, se camina sobre la madera sumando calidez. Una escalera en espiral atraviesa visualmente los tres niveles del restaurante, uniendo los espacios y reforzando la idea de una casa que se descubre poco a poco con diferentes ambientes, algunos son más íntimos, otros más expuestos, como la amplia y cómoda terraza en la primera planta.
El servicio acompaña bien la apuesta. Fiel a la lógica de un bistró, es cercano y personalizado, ideal para fidelizar clientes. Aquí, muchas veces, los garzones suelen conocer a los comensales y los llaman por su nombre en una dinámica que hace sentir como en casa. Esa cercanía, sin embargo, implica un desafío constante: sorprender, mantener el nivel y cuidar cada detalle.
Un lugar con relato y sabores tan tradicionales como contemporáneos. Así es Lumière Bistró, un restaurante que se luce en la esquina de Av. Apoquindo y Puerta del Sol, en Las Condes, ocupando una antigua casona patrimonial, cuidadosamente recuperada y que hoy es capaz de albergar hasta 220 comensales.
Pero aquello no parece un problema. Luego de su apertura en abril de 2025, en el tercer piso de la propiedad, el restaurante abrió uno de sus espacios más singulares: una azotea donde la casa se proyecta y el ambiente cambia sin romper el relato. Con una amplia vista, barra propia y capacidad para cerca de 60 personas, esta zona se consolidó como un punto de encuentro clave durante la temporada primavera verano.
Los fines de semana, para extender la mañana y habitar el espacio sin apuro, hay brunch con panes de la casa, huevos benedictinos, salmón curado, tostadas con crema de miel, opciones dulces, café de especialidad y jugos frescos.
Durante la semana, en tanto, las terrazas acompañan almuerzos frescos y pausas laborales del sector financiero y corporativo del entorno. Y cuando cae la tarde, se cambia de pulso, sobre todo en el rooftop, donde de jueves a sábado la barra se activa con coctelería clásica y de autor. También hay DJs en vivo los viernes y sábados: una atmósfera ideal para after office, previas o cierres de semana. Además, este nivel se destina con frecuencia a eventos, con propuestas gastronómicas que se adaptan a lo que busca cada cliente.
COCINA CERCANA, BIEN HECHA Y SIN ARTIFICIOS
La propuesta gastronómica de Lumière Bistró dialoga directamente con su atmósfera. Está a cargo de Fidel Zelada, chef ejecutivo del restaurante, un profesional formado en Inacap y con extensa trayectoria, habiendo trabajado, entre otros, en Piso Uno y Margó, donde fue chef corporativo durante siete años. Desde su llegada, reconoció uno de los sellos diferenciadores del lugar: un restaurante pensado para el día a día, donde el ambiente y el diseño interior son tan importantes como lo que llega al plato.
Zelada detalla que buscan desarrollar una cocina simple, accesible y bien hecha. La carta se identifica con la gastronomía internacional y una clara presencia de la tradición francesa. “Hacemos un guiño a esa cocina, romantizando las preparaciones y usándola como base”, describe el chef. También resalta la idea de privilegiar el buen producto, respetándolo e interviniendo lo menos posible al mismo tiempo que se le saca todo el provecho. A su vez, en Lumière Bistró se combinan técnicas tradicionales con recursos contemporáneos, caso de las cocciones al vacío para lograr sabores cercanos y consistentes.
Aquí la propuesta enfatiza una experiencia completa, es decir, el comensal disfruta más allá del plato en una atmósfera que convoca. Basta ingresar para sentirla, el espacio es activo, cálido y acogedor.
En concreto, la carta incluye clásicos franceses como el boeuf bourguignon, tradicional estofado de carne al vino tinto que aquí se hace siguiendo la receta original. Asimismo, está el sándwich croque monsieur, el confit de pato y la sopa de cebolla. Junto a ellos conviven preparaciones como risottos, ceviches, tiraditos, tártaro, barras de mariscos con ostras japonesas y nacionales, erizos, centolla y choro maltón; además de hummus en versiones vegetarianas y veganas. El hummus de betarraga, preparado con betarraga asada, queso de cabra fresco y crocante de garbanzo, destaca en esa línea. En mariscos, figuran los ostiones gratinados con mezcla de quesos azul, crema y parmesano. En pescados resalta el tartar de atún, salmón y palta con salsa acevichada y clorofila de perejil, también el tiradito de salmón curado. Entre los entrantes hay opciones como burrata con pesto, tomates asados y rúcula. Y en platos calientes, las alternativas incluyen, entre otras, risotto Surf & Turf con bisque de camarones, filete a la plancha, camarones y parmesano. Y si se trata de postres, hay opciones como pavlova, en una receta con abundante crema chantilly y salsa de berries, o tarta de chocolate con toques de gel de naranja. La oferta se completa con preparaciones que apelan a un amplio abanico de gustos, por eso también hay Pechuga Paillard, asada con mix de verdes.
Algo clave: la carta no es fija. Ha crecido en el tiempo y cambiado según las estaciones, sobre todo, de acuerdo con las necesidades de los comensales. En ese sentido, durante este verano ya se están incorporando nuevas ensaladas y, durante el año debutaron platos como la barra de mariscos. “Trabajamos para la gente”, resume Zelada, quien identifica la fidelización de los comensales como uno de los principales desafíos de su cocina, procurando que los clientes elijan Lumière Bistró de manera regular y no solo para ocasiones especiales.
También resalta la idea de privilegiar el buen producto, respetándolo e interviniendo lo menos posible al mismo tiempo que se le saca todo el provecho. A su vez, en Lumière Bistró se combinan técnicas tradicionales con recursos contemporáneos, caso de las cocciones al vacío para lograr sabores cercanos y consistentes.
CONSOLIDARSE Y CRECER
La cocina de Lumière Bistró se disfruta de 12:30 a 23:30 horas. En el horario de tarde noche, el lugar es perfecto para vivir la experiencia a la que invita la carta de coctelería. Aquí se incluyen clásicos, variedad de sours y cócteles de autor, con y sin alcohol. En esa lista hay opciones como Jamaica Spritz –con flor de Jamaica, syrup de frutos rojos, gin Tanqueray Ten y espumante– o Golden Ginger Chai, un mocktail preparado con Tanqueray Cero.
Con cada necesidad satisfecha, Lumière Bistró se consolida. Vale saber que es el primer proyecto conjunto del Grupo VCH, integrado por los socios Víctor Valech, Ignacio Hermosilla y Matías Caamaño, quienes habilitaron el restaurante con una importante inversión para recuperar la casona y actualizarla a los estándares de operación de un negocio gastronómico.
Desde su apertura, tras el positivo desempeño, se proyecta un crecimiento del 25% para 2026 con foco en mejorar continuamente y consolidar el restaurante como parte estable de la oferta culinaria de Las Condes. Asimismo, proyecta nuevas aperturas en 2026. No se trata de crecer por volumen, sino de consolidar conceptos que funcionen y generen valor en el largo plazo, tal como lo señala Matías Caamaño.
La clave de éxito en estos proyectos es la estructura de un equipo cohesionado y una cocina con roles bien definidos, que incluye no solo a un chef ejecutivo, sino también a dos sous chefs con tareas diferenciadas. De este modo, Lumière Bistró se afirma como un espacio donde el detalle importa, en una antigua casona hoy recuperada, que ofrece un ambiente capaz de acompañar el ritmo de la ciudad y una cocina que busca cercanía antes que espectáculo. Un bistró donde el verdadero lujo es quedarse.