En Isla de Pascua, donde el territorio impone límites claros y cada recurso importa, Manuia Kombucha surge como una respuesta creativa que une fermentación, identidad local y economía circular. Detrás del proyecto está Maximiliano Correa López, cocinero de formación internacional que hoy desarrolla su iniciativa desde un pequeño taller en Rapa Nui, un espacio eficiente donde la fermentación es el motor de todo.
Manuia Kombucha nace a partir de una observación simple pero potente: el alto volumen de botellas de vidrio que se generan en contextos insulares. La idea tomó forma inicialmente en Arica, cuando Maximiliano comenzó a reutilizar botellas de cerveza para envasar kombucha, cultivando scoby y afinando recetas a pequeña escala. Esa lógica —transformar un residuo en valor— se consolidó definitivamente al volver a la isla tras siete años de pasantías, trabajos y asesorías en cocinas de alto nivel.
Hoy, el proyecto produce kombuchas estacionales elaboradas con ingredientes orgánicos locales como maracuyá, guayaba, mango, tipanie, pikano (eucalipto), bugambilia y otras materias primas propias del territorio. La producción alcanza cerca de mil botellas mensuales, con una demanda que ha crecido de manera orgánica, principalmente de boca en boca. Manuia Kombucha ya está presente en restaurantes locales, incluido un restaurante francés en Hanga Roa.
El taller donde se elabora la kombucha también dio origen a Kuri, una pequeña barra nikkei donde fermentación y cocina dialogan en un formato íntimo. Allí, la kombucha se integra como parte de una propuesta cultural que conecta técnicas, territorio y comunidad.
Más allá del producto, Manuia Kombucha busca aportar activamente al ecosistema local, colaborando con la planta recicladora de Orito, sumando la reutilización del vidrio como envase y souvenir, y fortaleciendo un circuito virtuoso entre gastronomía y reciclaje. Actualmente, Maximiliano se encuentra preparando su postulación a fondos Sercotec, con el objetivo de ampliar la capacidad productiva y consolidar este modelo sostenible.
Inspirado por cocineros como Rodolfo Guzmán y Virgilio Martínez, Maximiliano demuestra que la innovación también ocurre en pequeño, cuando propósito, técnica y territorio se alinean.
En la próxima edición, seguiremos presentando talentos que están cambiando las reglas del juego con creatividad, conocimiento y compromiso.