Ruta metropolitana del vino

Siguiendo el rastro vitivinícola

Siguiendo el rastro vitivinícola

La mezcla entre vino, su cultura y la oferta hotelera es perfecta. Se puede degustar una buena cepa, ya sea en Santiago, como encontrar un hermoso lugar donde alojarse a una hora de la ciudad. Es posible obtener una completa experiencia para los sentidos, tanto en Isla de Maipo como en el Cajón del Maipo.
En la parte alta de la provincia se ubica el centro ecoturístico Cascada de las Ánimas, que ofrece una amplia gama de opciones para quedarse, disfrutar de aventuras y la magia del bosque

Quien busca panoramas distintos y conceptos nuevos, en el camino puede encontrar un centro ecoturístico que parece sacado de las páginas de un libro de cuentos, un observatorio donde poder ver las estrellas en un cielo prístino, con un Carménère que fue el primer ejemplar etiquetado y exportado como tal, cosecha 1996. La Región Metropolitana también presenta lugares que son un verdadero oasis a sólo una hora de Santiago, donde se puede disfrutar una serie de actividades y parajes hermosos, además de hospedajes de cuento, como es el caso de Cascada de las Ánimas, en pleno San José de Maipo.

Santiago forma parte de la Región Metropolitana y sus 52 comunas, siendo dueño de una cantidad enorme de rincones y sabores. El movimiento social ha hecho que más de alguien comience a poner sus ojos tanto en el alto como el bajo Maipo debido a su oferta hotelera y gastronómica, y también vitivinícola. No obstante son alternativas que han estado siempre a pocos kilómetros de la capital, que retoman un mayor grado de preferencia. 

Si bien es cierto Isla de Maipo y San José de Maipo son comunas distintas, se puede decir que ambas están abrazadas por el Río Maipo, que en mapudungun quiere decir “tierra cultivada”. Y cómo no, si en la parte baja se puede visitar un buen número de viñas, siendo De Martino una de ellas.    

Isla de Maipo aloja en su territorio cuatro viñas grandes, dos medianas y seis pequeñas que están en la categoría boutique o de autor, con una producción reducida y exclusiva.

La zona se ha convertido en ruta obligada para aquellos que gustan de la buena bebida y una gastronomía a la par. Es así como se puede dar con el restaurant Emporio La Nonna, donde apenas al abrir la puerta se puede notar un ambiente familiar y trasladarse a un rincón de la misma Italia. Su carta es un verdadero deleite, sobre todo la crema de tomate, donde realza a la vista y paladar la pulpa del tomate, acompañada de pera natural junto a aliños como la soya. El resto forma parte de su receta secreta. Pero no es la única opción. Como en todo buen restaurant italiano, se puede pedir Milanesa o Ravioles de mechada con pesto.

Al lado del restaurant, caminando, se puede visitar Viña De Martino. Quien llega ahí puede disfrutar de sus dependencias, donde se halla una enorme casona estilo patrimonial.

Pero eso no es todo. De Martino está arraigada a la historia vitivinícola de Chile, ya que fue la primera viña en etiquetar y exportar al mundo una botella de Carménère.  

La viña está emplazada en un entorno que encandila por su tranquilidad, revelando el verdor de la uva que emana de sus parras. 

El visitante puede disfrutar de las distintas modalidades de enotour que tiene De Martino, donde también se puede hacer la actividad denominada “Mi vino”, que consiste en realizar una preparación propia, a la vez que el etiquetado.

Hace varios años que el vino chileno vive un gran apogeo, producto del importante grado de expertise y profesionalismo con el que se está produciendo, e iniciativas a nivel país que en alguna medida han logrado reencantar al chileno con este elixir. “Tiene que ver con la evolución misma del vino. Hace poco más de una década la propia industria vitivinícola producía un vino potente, musculoso, con cuerpo y una sensación a madera. Esto hacía que la gente creyera que todo era pomposo, llevando a un consumo más casero, porque nadie quería aparecer como que no sabía nada de vinos. Por estos días la producción se ha ido ampliando a nuevos estilos, produciéndolos más frescos, lo que lo aterriza un poco más. Es así como la gente interpreta que puede ser consumido en cualquier ocasión, sin necesidad de ser un gran entendido”, explica Michelle Cazenave, jefa de comunicación y marketing de Viña De Martino. 

Al chileno le cuesta probar nuevos sabores y tener otras experiencias, pero hay una ventana que se ha abierto. De a poco esta realidad ha ido cambiando, siendo este un punto de vista transversal, tanto en gastronomía como los vinculados al mundo vitivinícola. “Ya pasó el tiempo del chileno cuadrado, intransigente. El cliente está pidiendo cosas nuevas, ha aprendido bastante de la buena mesa, algo que se puede ver en la carne. Acá tenemos un asador donde todos los fines de semanas se hace cordero al palo (a consultar previamente por restricciones de la pandemia), y la persona sabe cuándo no está fresco y cuándo está a punto”, indica Paz Infante, chef de La Tribu.   

En Emporio La Nonna tienen un diagnóstico similar a lo que está ocurriendo en cosa de gustos. “La cultura chilena está arraigada al vino tinto e influenciada con el sabor a roble, en el sentido de que si no es reserva, si no pasó por roble, no es vino. Pero se ha ido abriendo un espacio a cepas con notas más frutales y frescas, queriendo degustar vinos blancos”, ejemplifica su dueño, Jorge Suárez.  

Pero no sólo de vinos sabe la comuna, debido a que se puede hacer turismo patrimonial a través de la realización de rutas por el casco histórico, que incluye visitas al santuario y museo parroquial, al patio cívico y calabozo de los detenidos desaparecidos. Para redondear se tiene la ruta patrimonial mineral, donde se pueden realizar trekkings y recorrer el interior de la mina Trinidad, con 250 metros lineales.

VINO BAJO LAS ESTRELLAS

Si bien es cierto Cajón del Maipo no se caracteriza por ser una zona productora de esta bebida, en el camino se pueden encontrar iniciativas que buscan potenciar este producto tan nacional.

Uno de estos proyectos es Pailalén, que en mapudungun significa “estar de espalda a la tierra”, observar las estrellas a ojo desnudo, según la explicación de su fundador, Iván Gatica.     

“El cielo es el límite. El extranjero cuando viene al astrotour queda encandilado, producto de que se le entrega una experiencia completa para los sentidos. No es sólo conocimiento duro”, dice Gatica. Sin embargo en el observatorio también se puede disfrutar de buena gastronomía, y el vino complementa esta experiencia. Ahí se recibe al comensal con un maridaje con distintas cepas, donde destaca el Santa Ema.

CASCADA DE LAS ÁNIMAS, UN CENTRO ECOTURÍSTICO DE FÁBULA

No hay que viajar al sur de Chile para disfrutar de un hermoso paisaje, relajarse en un spa, realizar actividades outdoor o deleitarse con gastronomía de gran nivel. Todo esto se puede hacer en el centro ecoturístico Cascada de las Ánimas, un lugar de cuento emplazado en pleno Cajón del Maipo, a una hora de Santiago. 

Un tema recurrente es que las habitaciones son siempre iguales, independiente del hotel que sea. Por el contrario, Cascada de las Ánimas es un concepto que se diferencia por sí solo, mostrando un amplio abanico de opciones a los que quieren tener una experiencia, más que una estadía. “No somos un hotel, somos un centro ecoturístico”, dice Sebastián Herrera, gerente general.  

Si se buscan referencias en Internet, de este lugar sólo se obtienen buenos comentarios. De hecho en Google se puede ver que tiene el máximo de estrellas de puntuación en diferentes páginas.

La recepción llama la atención a primera vista, donde se puede saber en poco tiempo todas las actividades y alternativas de alojamiento por las que se puede optar. Basta caminar unos metros para encontrarse con las espectaculares Cascada Lodge (18 suites premium), las cuales destacan por su forma de hongo, además de una exclusiva comodidad.  

También cuentan con distintos conceptos para los que desean pasar más de un día alejados del estrés de la ciudad. Están las suites Domos Loft, Cabañas y Borde Río, que verdaderamente le hacen honor a su nombre, permitiendo echar a volar la imaginación y verse literalmente tomando desayuno al borde mismo del Río Maipo.  

No siempre Cascada de las Ánimas contó con la infraestructura que tiene hoy, puesto que se trata de 13 hectáreas que en un comienzo eran utilizadas para tener un día de campo, y el visitante no dejaba muy limpio al irse. Hace 35 años, luego de trámites y ejercicios financieros, la familia Astorga decidió hacerse de la administración del predio, iniciando este emprendimiento que tiene todo lo necesario para disfrutar de una experiencia única, en contacto con la naturaleza.   

El lugar tiene capacidad para recibir 102 pasajeros, los que pueden escoger tanto una estadía tranquila o realizar actividades outdoor, como canopy, cabalgata o rafting. “Cascada es un proyecto orientado al turismo de intereses especiales, donde hay una entretenida oferta, tanto de actividades como alojamiento, con lo cual abordamos distintos segmentos, como el corporativo, familia y parejas”, explica Herrera.

La aventura también puede ser acompañada de un momento de relajo gracias al spa, donde por ejemplo se puede hacer un masaje en la cama de cuarzo.  Este centro de masajes está al lado del restaurant La Tribu.

TAMBIÉN SABEN DE SABORES

Quienes acuden al recinto a vivir una aventura, deben saber que existe una amplia oferta gastronómica gracias a las propuestas que entrega la pizzería Jauría y el restaurant La Tribu, que ostenta una vista privilegiada al Río Maipo.

La Jauría es una extensión de Cascada, como le dicen sus propios dueños, y está a pasos del recinto. Dentro se tiene la sensación de estar en un café del Barrio Lastarria, tanto por su ambiente como por su propuesta, que según la chef Gloria Muñoz es invitar a la gente a probar pizzas diferentes, salir de lo típico que se puede hallar en cualquier otra parte. “El secreto está en la harina italiana que se importa para dar con una masa resistente, que siempre esté delgada y crocante”. La idea fue tener una carta con identidad de montaña, donde se noten los sabores del queso de cabra y la mozzarella italiana, además de productos locales, realzando la suavidad de los bordes. Entre la variedad destaca la pizza de peras asadas, en línea con la disrupción de sabores de la carta.

También le han querido hacer un guiño al mundo vitivinícola trayendo un vino especial proveniente de Viña Kingtown, cuya autoría es del mismo enólogo, Amael Orrego Astorga, que forma parte del equipo de restaurant Jauría, quien además es autor de las recetas de la cerveza que lleva el mismo nombre. 

PREOCUPACIÓN POR EL MEDIO AMBIENTE 

La sustentabilidad es sin duda una de las mayores preocupaciones de los diferentes actores que forman parte del mundo del turismo.

En este privilegiado entorno del Río Maipo se trabaja de forma sostenible gracias a que están certificados con el sello de producción limpia (APL). Al interior se convive con el Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas, que si bien es un patrimonio que no tiene mucho que ver con el negocio, se realiza un trabajo de conservación biológica y de rehabilitación de animales.  El refugio consta de 3.600 hectáreas, y por ellas se pueden ver diferentes especies de animales acogidos por diversos motivos, que luego de su rehabilitación son liberados.

También hay un gran trabajo de reciclaje. De hecho cuentan con una decena de puntos limpios al interior del centro ecoturístico.

 

Cascadas de Las Animas

Viña de Martino

Chef&Hotel es una publicación nacional independiente y objetiva, que desde hace 18 años cubre en forma amplia todas las propuestas del Canal Horeca y Food Service como también el quehacer del mundo hotelero, gastronómico y turístico en Chile y Latinoamérica, con una propuesta fresca y entretenida.

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