Ohlala: Bistrot francés en Viña

Ohlala Restaurante
Canard confit: trutro de pato confitado, salsa de naranjas naturales y papas salteadas en la grasa del pato, con ajo y perejil ($13.900)

OHLALA

  • BISTROT FRANCÉS EN VIÑA


    • EN CHILE, CHRISTOPHER REGUILLET Y ELODIE SCHMIDLIN CUMPLIERON UN SUEÑO QUE HACE TIEMPO HABÍAN ATESORADO: ABRIR SU PROPIO RESTAURANT. GRACIAS A SU SÓLIDA Y AUTÉNTICA PROPUESTA, EN SU SEGUNDO AÑO RECIBIERON EL PREMIO COMUNAL DE TURISMO MENCIÓN GASTRONOMÍA DE LA CIUDAD JARDÍN.


ELODIE Y CHRISTOPHER SE CONOCIERON EN UN RESTAURANT EN EL SUR DE FRANCIA. Él era ingeniero industrial de una empresa constructora, y ella, maître de hotel. El lugar fue La Piazza, restaurant italiano en La Seyne-sur-Mer. “Ella trabajaba allá, y yo el 2009 llegué como mesero. Estuve dos meses, tiempo en que nos convertimos en pareja”, recuerda Reguillet.

“Abrir Ohlala fue nuestro deseo desde ese primer encuentro, algo que hicimos realidad en enero de 2017”, cuenta Christopher, quien nació en La Seyne-sur-Mer, región Provence-Alpes-Côte d’Azur, al sureste de Francia. Elodie, oriunda de Eaubonne, comuna de la región Isla de Francia, departamento de Valle del Oise, distrito de Pontoise, es quien se encarga de la cocina en este restaurant familiar.

Ella estudió cocina y hotelería en el Liceo Técnico de Toulon, para luego especializarse en servicio en la Armada Francesa. Trabajó cinco años como maître de hotel para oficiales en Cherbourg y Nîmes. Tras esa experiencia fue mesera en varios restaurants tradicionales franceses, principalmente en el sur de Francia: La Piazza, en La Seyne-sur-Mer, y La Farigoulette, en Tourtour. Su última experiencia fue en Arles, en el restaurant Le Tambourin. Christopher se sumó al proyecto en el área administración y atención a público.

Christopher, quien vino a Chile el 2008, se quedó un año estudiando ingeniería industrial en la Universidad Técnica Federico Santa María. Regresó a Francia el 2009, conoció a su mujer, finalizó sus estudios y dedicó seis años a su carrera, en Francia, Senegal y el Congo, mientras Elodie continuaba creciendo en su área. Se casaron el 2011, continuaron desarrollando sus profesiones, hasta que a fines de 2015 vinieron de vacaciones a nuestro país. “Nos encantó Chile y nos proyectamos para regresar y radicarnos acá”. Al volver en 2016 buscaron casa, encontrando una construida en los años ‘40. “Nos gustó el estilo, cuenta con espacios que nos permite vivir con nuestros hijos de 4 y 6 años y trabajar”, dice Christopher. El restaurant tiene capacidad para recibir 30 personas, incluyendo la terraza exterior. “Escogimos llamarlo Ohlala por ser una palabra o expresión bien francesa, conocida y usada por los chilenos. Nos quedamos en Viña por ser una ciudad costera, pequeña, tranquila, y estar estratégicamente cerca del mall, de la playa y del centro de actividades, como bancos, notarías y clínicas”, agrega Elodie.

BISTROT

Ohlala es un restaurant pequeño, estilo bistrot francés, en esta antigua casa de Viña. “La idea es sentirse en Francia, a través de la decoración, los sabores de la carta, la música y la atención de los garzones”. Para decorar emplearon cuadros ilustrados por Jamie Westfall, artista chilena norteamericana, quien representó escenas de gente en un restaurant. Las mesas son pequeñas, tal como en Francia, los vinos se exhiben en repisas de madera, donde destacan las etiquetas nacionales y algunos franceses, como Clos de Trias y Aiméstentz d’Alsace. 

Tal como la ambientación, en el restaurant domina la cocina tradicional francesa, con una orientación a cocina provenzal de donde ambos provienen. “Quisimos ofrecer recetas tradicionales francesas, también productos originales, como quesos franceses importados, subproductos del pato, como paté, foie gras y canard confit marca Laffite, por ejemplo, y productos fabricados por franceses en Chile, como conejo de la empresa Conejo Feliz, y salmón ahumado Yahgan”, explica la chef.

Canard confit: trutro de pato confitado, salsa de naranjas naturales y papas salteadas en la grasa del pato, con ajo y perejil ($13.900)
Bûche de chêvre pané: queso de cabra francés fresco apanado, sobre ensaladilla de tocino, croutones y cebolla caramelizada ($6.900)
Camembert au four: queso francés fundido al horno, acompañado de jamón serrano, papas salteadas, pan horneado de elaboración propia y miel de Limache ($12.900)
Soupe á l’oignon: sopa de cebolla tradicional, con caldo a base de hueso de vacuno, pan y queso gruyère gratinado ($5.900)

En el método intentan seguir las recetas tradicionales típicas, para que quienes han viajado al viejo continente reconozcan los sabores, tal como aquellos platos que disfrutaron en Francia, “y para los que no tienen conocimientos, intentamos instruirlos en las recetas originales”.  

La chef comenta que no son muy asiduos a los cambios de carta, sólo incorporan o sacan un par de platos cada dos meses. “Esto depende de los nuevos productos encontrados, como el conejo, que se agregó hace poco. Las temporadas influyen, por ejemplo se ofrece la Fondue de quesos, o la Raclette en invierno, y ensalada mediterránea y Gambas flambées au pastis en verano. No buscamos innovar, pues los clientes quieren que nos apeguemos a la tradición. Aunque sí nos atrevemos a hacer cocina de autor con el público fiel. Es el caso de la Sopa de berros y queso de cabra, o postre de crumble de frutilla deconstruida, platos que no figuran en carta”.  

Parfait de chocolat: ganache de chocolate belga 70% cacao, con salsa inglesa de vainilla y almendras tostadas ($4.900)
Profiteroles, repollitos con masa choux, rellenos con helado de vainilla y cubiertos con chocolate belga ($5.900)

En la carta destacan además Beoeuf bourguignon, para cuya preparación tardan tres horas de cocción de la carne de vacuno a fuego lento en vino, con zanahoria, champiñones, cebolla, tomillo, laurel y romero; Caseolette de la mer, preparación con mariscos, como ostiones y langostinos, en una reducción de crema, vino blanco, puerros y gratinado al final; Gambas flambées au pastis; Ratatouille; Moules gratinées; Choritos horneados con mantequilla de ajo y perejil ($5.900  a $12.900). 

“En tragos, Kir Royal, que lo hacemos con crema de Cassis de Dijon y espumante Codorniu; Grand Marnier Spritz, cognac y licor de naranja, espumante, agua con gas y rodela de naranja; y Ohlala Sour, son muy solicitados”, indica Christopher, quien realiza estas creaciones en la barra gracias a la asesoría de su amigo bartender, el también francés Dominique Poli. 

Cabe señalar que en septiembre de 2018 fueron distinguidos con el Premio Comunal de Turismo Mención Gastronomía, otorgado por la Municipalidad de Viña del Mar. Además se mantienen dentro de los mejores restaurants de Viña, según TripAdvisor (segundo lugar), desde hace más de un año. Al respecto, los dueños de Ohlala explican que “el premio fue una sorpresa, y un reconocimiento que vino a reafirmar que estamos haciendo bien las cosas en la ciudad, y en Chile en general”.

 

Ohlala, Restaurant Francés

  • 11 y 1/2 Norte 1053, Viña del Mar
  • Teléfono: (+56-9) 8907 4301
  • Horario: Martes, de 13:00 a 15:30 hrs.
  • Miércoles a sábado, de 13:00 a 15:30, y de 20:00 a 22:30 hrs.
  • Instagram: ohlalarestaurantfrances
  • Facebook: ohlalavina

Chef&Hotel es una publicación nacional independiente y objetiva, que desde hace 15 años cubre en forma amplia todo el quehacer del mundo hotelero, gastronómico y turístico en Chile y Latinoamérica, con una propuesta nueva.

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