Hotel Rugendas Santiago: La esencia chilena contemporanizada

Hotel Rugendas

HOTEL RUGENDAS SANTIAGO:

  • LA ESENCIA CHILENA CONTEMPORANIZADA


    • SERVICIO DE CALIDAD PERSONALIZADO Y ASISTENCIA INMEDIATA PARA LAS NECESIDADES DE LOS HUÉSPEDES. ASÍ SE PRESENTA HOY HOTEL RUGENDAS QUE, MANTENIENDO SU ESENCIA, HA IDO REMODELANDO LA INFRAESTRUCTURA, LA ESTÉTICA Y LA CARTA DEL RESTAURANT


HACE CUATRO AÑOS, HOTEL RUGENDAS PERTENECE A TIME. Este 2019, Time Hotel & Apartments cumple treinta en el mercado. Es una línea de alojamientos ejecutivos que comenzó con cinco apartamentos, y hoy son 200 en tres edificios. “Siempre hemos estado a media cuadra del Rugendas, lo veíamos como un actor más del barrio. De repente nos dimos cuenta que podíamos complementarnos. Times tenía muchos estacionamientos y el hotel, muy pocos. Además, ellos tenían salones, espacios comunes y el restaurant, que claramente podían ser un aporte”, dice Andrés Fuenzalida, director y socio. Así se fue gestando todo. Actualmente Rugendas lleva cuatro años remodelándose – desde que se incorporó a la línea Time –, para cumplir con los objetivos de los nuevos dueños, y nivelarse en relación al standard de la cadena de departamentos.

RUGENDAS

La idea siempre fue renovar según el concepto original de Rugendas. El nombre del hotel viene del pintor alemán Juan Mauricio Rugendas, que estuvo en Chile más de diez años durante 1800. En su paso retrató paisajes, a la gente y sus costumbres. Fuenzalida explica que ese ambiente es lo que buscan representar, la esencia de Chile. “Que cuando alguien venga, viva el país a través de réplicas del pintor Rugendas – a los cuales les cambiamos los marcos –, fotografías de paisajes, la nobleza de la madera, los aguayos, el mimbre, y otros materiales que se ven en gran parte de la decoración y mueblería, buscada y seleccionada con rigurosidad, para que se perciba una sensación de cercanía, calidez y confortabilidad”.

HOTELERÍA

Andrés Fuenzalida, director y socio
de Hotel Rugendas

El director explica que fue una transformación profunda, y aunque el hotel tenía ese concepto, no lo habían trabajado ni desarrollado en términos de calidad. Comenzaron con el área de instalaciones, movieron cañerías, arreglaron la parte eléctrica, cambiaron la iluminación y el sistema de aire acondicionado. Decidieron levantar el techo de los pasillos porque se perdían veinte centímetros, y les dieron uso. También modificaron el restaurant, lo tuvieron que agrandar para recibir a huéspedes del hotel y a los de la cadena Time. “Antes recibíamos a treinta personas, hoy podemos albergar a 145. En una segunda etapa remodelamos las habitaciones y los baños, luego volvimos al restaurant y le imprimimos el sello que tiene ahora. Las puertas son antiguas, pero muy valiosas, por lo que las mantuvimos y les cambiamos el enchapado. Los ascensores igualmente fueron reacondicionados. El lobby fue lo último”.

Siempre supieron que querían mantener la esencia, pero agregándole un estilo moderno y contemporáneo. Andrés Fuenzalida dice que la próxima fase será trabajar la fachada del edificio, una última renovación al hall de entrada, y sumarle tecnología al sistema de acercamiento para ingresar a cada habitación.

Hoy cuentan con dos junior suites, que tienen 51 m2., sala de estar y área de trabajo. 19 piezas standard y 29 superior, ambas de 23 m2 con cama tamaño king o twin. Gozan de un diseño minimalista y funcional; asimismo rescatan la madera y las líneas simples. Pablo Quinteros, gerente de revenue y reservas, dice que apuestan a tener buenos amenities para los pasajeros, un buen baño y una cómoda cama. “El resto sucede en lugares fuera del hotel o internos, como lo es el restaurant. Todas las opciones tienen la posibilidad de acceder al desayuno tipo buffet, que se sirve en el Boki Restaurant”.

GASTRONOMÍA

Voqui es el nombre de una flor tipo enredadera que crece en el sur de Chile. Los nuevos dueños de Rugendas tomaron esa idea, la modificaron a Boki, bautizaron el restaurant & bar que abre sus puertas al mediodía, y las cierra pasadas las doce de la noche. Actualmente es una propuesta relacionada con las raíces chilenas, pero con pequeños detalles que la hacen más gourmet. “Sebastián Jorquera es uno de los chefs. Es experto en carnes, condimentos, comidas calientes, y todo lo que tenga que ver con los productos locales. Svitlana Ivanova, la chef, está a cargo de las preparaciones frías, ensaladas y postres”, cuenta Fuenzalida. Señala que hacen un muy buen equipo, que cada uno le pone su toque y resultan preparaciones muy interesantes. La combinación de experiencias, trayectoria y cultura, permite que platos reconocidos internacionalmente resulten únicos, con aromas y sabores que generan resultados deliciosos. Paralelamente han ido desarrollando un contenido enológico. El gerente de alimentos y bebidas, Cristián Ahumada es sommelier, y junto a un especialista hicieron un maridaje en relación a la carta. Cada plato tiene una sugerencia de vino según la comida que sea. “Por otro lado, tenemos un wine dispenser que da libertad para pedir por copa. El resto de la coctelería está bien elaborada, para todos los gustos. También utilizamos piscos artesanales provenientes del norte”, agrega Quinteros.

Ostiones a la parrilla en su concha, con mantequilla de merquén y ajo ($6.500)
300 grs. de entraña angus USA a la parrilla, acompañada de fetuccini en salsa blanca con champiñones ($15.600)
400 grs. de Tomahawk angus, filete grueso con hueso de costilla ($16.000)
Conejo escabechado a la cacerola con especias y verduras, acompañado de puré de papas con cacho de cabra ($13.800)
Cheesecake de arándanos azules con salsa de frutos rojos y helado de vainilla ($3500)

Entre las opciones de panes y productos varios que se pueden apreciar en el desayuno, está el pan casero, que asimismo está presente a la hora de almuerzo con su dip. Durante el día Boki ofrece un menú con variadas posibilidades, el plato de esa jornada, y una limonada que va variando el sabor de la fruta con la que se mezcla. En la noche, la comida es a la carta, donde se puede apreciar el talento y la dedicación de quienes están a cargo de la cocina.


200 grs. de atún de Isla de Pascua, sellado con sésamo negro y blanco, acompañado de pastelera de choclo y salsa lemongrass al cilantro ($10.200)
Ravioles rellenos, cuatro quesos y salsa cepa país ($8.900)
Stroissel de higos secos al sol con mermelada de
alcayota y helado de vainilla ($3.500)

“Svitlana es ucraniana, y para la época del mundial de fútbol preguntó si podía invitar a su comunidad, le dijimos que encantados. Se transformó en una tradición que se repite un domingo al mes: un brunch inspirado en gastronomía rusa-ucraniana. La comida está buenísima, y el ambiente es para venir a disfrutar”, dice Fuenzalida. Rugendas tiene un enfoque acogedor que se ve representado en los espacios comunes, y los detalles que complementan la experiencia. Está ubicado en el barrio El Golf, en Las Condes, a poca distancia de las estaciones del metro Tobalaba y El Golf, sector financiero y residencial que entrega seguridad, comodidad, tranquilidad y entretenimiento. Ese movimiento que existe les permite ser punto de encuentro para transeúntes, ya que la terraza del restaurant está habilitada para ingresar por la calle. “Durante la semana, el 90% de la gente que pasa a la hora de almuerzo no es huésped del hotel, de esos, un 40% es chileno, y un 60% extranjero, todos corporativos y de ciudad. Los fines de semana vienen grupos ligados al turismo, 60% chileno, y 40% extranjero”, indica Quinteros.



Tanto Fuenzalida como Quinteros coinciden en la motivación principal del Rugendas: que los huéspedes se maravillen con Chile y puedan disfrutar de una clara disposición al buen servicio, con amabilidad, calidez y cercanía. A más de un mes de su relanzamiento, están convencidos que el camino recorrido ha sido el correcto. Han puesto énfasis en las categorías, en el concepto, en la estética. “Y no sólo eso, también en la parte sensorial, que tiene que ver con lo que el huésped experimenta al momento de entrar al lugar. Qué olor percibe, qué música escucha, qué colores ve”, dice Quinteros, e indica que los sentidos no influencian la estancia en el hotel, más bien aportan para dejar en claro que Rugendas puede ser el centro de operaciones, un lugar donde se está cómodo, como en casa, bien atendido, pues es un hotel de calidad.

En los pasillos de las habitaciones hay una sensación cálida, por la madera, el cuero y otros objetos. “Todavía falta. Vamos a ir incorporando cosas para representar el tema chileno, sus regiones y características. Continuaremos expresando cultura, y mostrar el país a través del hotel”, concluye Andrés Fuenzalida.

 

Hotel Rugendas Santiago

Chef&Hotel es una publicación nacional independiente y objetiva, que desde hace 15 años cubre en forma amplia todo el quehacer del mundo hotelero, gastronómico y turístico en Chile y Latinoamérica, con una propuesta nueva.

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