HOTEL PIEDRA VERDE

HOTEL PIEDRA VERDE

Hotel Piedra Verde

Estilo industrial/vintage en Machalí

Renovando la oferta hotelera de la zona de Machalí, este lugar presenta una audaz propuesta que combina una cuidada estética con atractivos espacios para ejecutivos, sobre todo del sector agrícola y minero. Asimismo pretende ser un apoyo para el turismo en la región, siendo el punto de partida de los diversos atractivos del Alto Cachapoal

Flavio Angelini, dueño de Piedra Verde

SUS CREADORES LO PRESENTAN como el primer cuatro estrellas en pleno Machalí, un hotel de estética limpia y moderna, al mismo tiempo que antigua e industrial. Piedra Verde se llama, evocando el cobre que da riqueza en la región. Está en un terreno de una hectárea, cerca de la Carretera del Cobre y mina El Teniente, a tres cuadras de la plaza de la comuna, en el área más antigua de esta, rodeado de campos, viñas, condominios de grandes terrenos y barrios con moderno desarrollo.

Abierto al público desde septiembre de 2017, cerca del 70% de los pasajeros que optan por hospedarse en este lugar corresponde a ejecutivos, que encuentran aquí una opción diferente de los tres hoteles estándar que tiene la zona. “Cuando llegan, comentan que les parece un hotel boutique, pero la verdad es que es como un gran hotel boutique, porque aquí hay 60 habitaciones”, indica Flavio Angelini, dueño de Piedra Verde junto a su mujer, Mónica Pinedo.

Conociendo el rubro a partir del trabajo en las instalaciones hoteleras de su padre, en La Rosa Náutica de Pichidangui, el empresario – periodista de profesión, con experiencia en temas de sustentabilidad como ejecutivo minero – colaboró en la construcción y habilitación del hotel familiar desde muy temprana edad, se encantó con el negocio y ese gusto fue una de la razones que lo impulsaron a crear Piedra Verde. “Lo segundo es que trabajé en El Teniente cerca de cinco años, donde me di cuenta que la zona – sumando Rancagua, Requínoa, Machalí y Graneros – adolecía de buenos hoteles, habiendo intereses turísticos. La hotelería local era más bien plana y por eso nació esta idea, intentando que fuera entre urbana y campestre, dando la sensación de estar en la naturaleza y en la industria, una opción para escaparse del centro de las ciudades, una sensación de relajo distinto”, explica Angelini.

Los Sorrentinos rellenos de espinaca y queso ricota ($4.500), con pasta fresca al huevo, es elaboración propia de Las Higueras
Ensalada thai ($7.500), con quínoa, salteado de camarones y mix de hojas verdes: lechuga, rúcula y berros
En la cocina del restaurante Las Higueras, el chef Andrés Pino trabaja junto a un equipo
de profesionales de la provincia. En la imagen, Alexia, Mabel Valdivia, Matías Sandoval,
Orlando Rusque, Dionor Leiva, Camila Valderrama, Camila Zamorano

Cerca de año y medio afianzó la idea, comenzando a forjar su propio negocio con una inversión aproximada de seis millones de dólares, “la mitad de lo que se gasta en un hotel de esta magnitud en Santiago, porque aquí los terrenos son más baratos”, dice Angelini, quien destaca el sello familiar del proyecto, pues también integran el equipo sus hijos, quienes trabajan según sus propias especialidades, ya sea en asuntos legales, arte o comunicaciones.

El primer gran paso que dio inicio a Piedra Verde, fue comprar un terreno en calle Las Higueras – un enorme sitio con estero y frente de 114 metros –, donde comenzó un proceso de construcción que se extendió por 18 meses, que mantuvo la mayor parte de la antigua casa del lugar, un inmueble de 800 m2 de los años ‘80.

El trabajo arquitectónico fue de Elvio Pero, quien proyectó un hotel de tres bloques y tres niveles cada uno, siguiendo las exigencias urbanísticas del lugar, que no permiten sobrepasar los 7,5 metros de altura. El resultado fue un conjunto sin ascensor e integrado a la comunidad, donde su primera unidad alberga, además de la cocina y áreas de administración, espacios comunes como el restaurante Las Higueras, el bar Sewell, un salón de eventos de 144 m2 con salida a la terraza y el jardín, lodge y salas de estar, dos salas de directorio y salón de capacitación para 60 personas, equipado con tecnología para proyectores y altavoces.

Ensalada del valle ($4.500) es una opción fresca y sencilla, con espárragos, alcachofas, palmitos, tomates y paltas
Lomo arriero valle de Machalí ($10.700) es un plato con carne preparada a la plancha y una costra de longaniza, tomate, ajo y queso. Va acompañado de papas chauchas y demi glace
Para el momento del postre, Trilogía internacional ($3.800) y Trilogía de postres chilenos ($4.300). La primera se compone de panna cotta de chocolate blanco con mix de frutos rojos, manjarate casero y café irlandés. La propuesta nacional contempla flan de vainilla, peras al vino y castañas en almíbar

ESTÉTICA LIMPIA E HISTÓRICA

Las habitaciones de Piedra Verde se encuentran en los dos edificios interiores, estructuras conectadas por un túnel de luz. Singles o dobles, todas son de 23 m2, con balcón de 3 m2 para lograr una experiencia diferente. “Tengo pasajeros que trabajan en la mina El Teniente y vienen por meses, encuentran un espacio libre y privado para ellos, donde tomar un trago o lo que quieran”, cuenta Angelini.

El equipamiento incluye smart TV de 42 pulgadas, frigobar, caja de seguridad y radiadores para calefacción, también en el baño. Este se encuentra en un cubo de vidrio y mantiene las líneas simples que se observan en el dormitorio. En favor de esa misma estética y para favorecer la limpieza, destaca la elección de un moderno inodoro suspendido.

Tártaro campestre ($7.500) es a base de filete de res, lleva pepinillo, champiñones, alcaparras
y cebolla perla, todo montado sobre una rosa de palta y aderezado con jugo de limón de pica,
mostaza y jengibre

Las habitaciones del primer nivel gozan de un patio inglés vinculado a los jardines, espacios verdes que cuentan con muchas de las especies originales del terreno, entre estas un arrayán y una alta araucaria que crece junto al estero y cruza un puente de vigas. Al otro lado, un extenso parque estará operativo el segundo semestre de 2017, tendrá piscina para 200 personas, quincho para 300 comensales, spa y áreas para eventos, ideal para pasar la tarde luego de un almuerzo en el hotel.

Regresando al interior, para trabajar la estética se hizo una investigación en torno al desarrollo del estilo vintage industrial, logrando una propia visión de éste con equilibrio entre lo contemporáneo y lo antiguo. De esta forma, distintos detalles y colores evocan los conceptos de industria, naturaleza y minería. En muros de pasillos y espacios comunes hay gigantografías de operarios de Sewell, y antiguos planos de turbinas, imágenes obtenidas del archivo histórico de la Fundación Sewell. Algunas paredes se revistieron de calamina (simulando latas usadas en campamentos mineros), y otras se formaron con botellas de vino vacías, haciendo un guiño al sector vitivinícola de Machalí. Las vigas de fierro que se dejaron a la vista, se integraron en un ambiente donde también lucen la madera y la piedra, además del revestimiento metálico que asemeja planchas de cobre.

PLATAFORMA PARA EL TURISMO

La zona donde se emplaza Piedra Verde tiene mucho que contar en cuanto a atractivos turísticos. Así lo plantea Angelini, refiriéndose a las potencialidades de Alto Cachapoal, el área extendida hacia la cordillera de los Andes desde Machalí, comuna situada a hora y cuarto de Santiago, de pujante crecimiento, con nuevos barrios residenciales y de servicio. En los alrededores hay circuitos de moto enduro, trekking ciclismo y cabalgatas. Otras actividades son la observación de aves, los paseos en Reserva Nacional Río Los Cipreses, la práctica de esquí en Chapa Verde – con viaje de una hora aproximadamente – y la visita a Sewell, antigua ciudad minera y Patrimonio de la Humanidad, donde cada año llegan 28 mil turistas, según datos del empresario. “Para estar allá a las 9 de la mañana, los turistas deben levantarse a las cinco de la madrugada, partiendo desde Santiago”, dice Angelini, destacando que desde Piedra Verde el trayecto es mucho más corto.

La intención del hotel es entregar un servicio personalizado, donde los pasajeros sean tratados por su nombre y se conozcan las preferencias de cada uno, sobre todo en las estadías largas. En el caso puntual de turistas, el hotel contempla la entrega de información acerca de alternativas de tour, con trayectos que no exceden la hora desde Piedra Verde, todos con operadores locales, fomentando y creando un vínculo con la economía turística del sector.

LÍNEA SOSTENIBLE

El consumo energético de Piedra Verde contempla luces Led y la energía del sol, gracias a ocho paneles solares por cada edificio, para calefacción y agua sanitaria caliente. De esta forma en verano se obtiene el 90% de la energía requerida, y en invierno el consumo se complementa con calderas. “Es una inversión de 150 mil dólares que se paga en cinco años”, afirma el empresario.

En la misma línea sostenible, el 90% de los trabajadores del hotel son de la provincia del Cachapoal. Junto a eso fomentan el trato con productores locales, obteniendo así verduras de la zona y jabones producidos localmente, entre otros productos. “A nosotros no nos ha costado la línea sustentable porque he trabajado en esto mucho tiempo. Sé que a la gente le asusta porque piensa que es muy caro. Hay ciertas inversiones que lo son, pero por otro lado hay buenas prácticas que resultan baratas. Además, creo que aparte de ser responsable con el medio ambiente, es una oportunidad porque hay una creciente demanda de turismo sustentable. De hecho hay extranjeros que se deciden por un hotel, cuando saben que tiene una política de este tipo”, señala Angelini.

CARTA LOCAL

Una fotografía en blanco y negro de grandes dimensiones, muestra un guachuchero en la entrada de Sewell, el bar de Piedra Verde. La imagen corresponde a un personaje clásico en tiempos de la ley seca que regía en el campamento minero, un traficante de alcohol que viajaba en burro desde Rancagua, con botellas y barriles. Dentro del bar, el ambiente de colores oscuros y la barra revestida de maderas de roble usados para teñir pisco, se iluminan con los ventanales que miran hacia la terraza y la piscina al aire libre. En la carta hay tragos propios, como Pisco Sour Piedra Verde ($4.200), con miel de palma, limón de pica y jengibre. También sandwichs inspirados en la cultura local, como Sewell ($6.000), con carne de res, cebolla caramelizada, tomate grillé y queso de cabra.

Separado por un pasillo y el lodge del hotel, el restaurante Las Higueras es un espacio amplio con ventanales hasta el suelo, apto para cerca de cien comensales. Ofrece desayuno de 7 a 10:30 de la mañana. Está abierto al público de lunes a domingo como restaurante, de 12 a 16 horas, y desde las 20 horas hasta la medianoche aproximadamente. En su estética, destaca el mobiliario creado con las maderas de la casa original del terreno, y su carta ofrece opciones de pastas y carnes, además de ensaladas y pescado del día. En su mayoría son platos que evocan gustos y personajes de la zona, recetas creadas por Andrés Pino, chef ejecutivo de Piedra Verde, cocinero local formado en Inacap de Talca. Como buen vecino de la zona y conocedor de sus productos, en su propuesta figuran Lomo arriero y Conejo a la cacerola ($13.800), el primero con chorizo picante, y el segundo, según la tradición, preparado a partir de un escabeche, cocinado en olla de greda durante tres horas para servir con papas asadas, champiñones y cebollines.

Desde abril, la carta de invierno de Las Higueras incluirá opciones como Charquicán, preparado por una cocinera local, a propósito de que en la zona se dicen los campeones de esta preparación. En definitiva, y como complemento de lo que propone Piedra Verde, integrándose en estética y gusto al entorno de Machalí, el restaurante ofrece lo que su chef describe como cocina casera gourmet, respetuosa y representativa de preferencias locales. A modo de ejemplo final, está el gusto por los generosos gramajes en los cortes de carne, platos apetitosos que ningún comensal se debería perder.

Hotel Piedra Verde

  • Las Higueras 119, Machalí
  • Teléfono: (+56-72) 231 2000
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  • www.hotelpiedraverde.cl