HOTEL NOI BLEND COLCHAGUA

Hotel Noi Blend Colchagua

Hotel Noi Blend Colchagua

EXPERIENCIA BOUTIQUE ENTRE VIÑEDOS


• EN LA BÚSQUEDA DE RELAJO Y DESCONEXIÓN, ESTE LUGAR RODEADO DE VIÑAS QUE DAN FRUTO A VINOS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN, ENTREGA A LOS HUÉSPEDES UNA REAL Y ELEVADA COMODIDAD EN AMBIENTES QUE OFRECEN LA ENCANTADORA MEZCLA DE LO ANTIGUO Y CONTEMPORÁNEO. AQUÍ EL SILENCIO SE SIENTE Y TÁCITAMENTE SE RESPETA, HAY OTRO RITMO, SURGE TIEMPO PARA OÍR EL CANTO DE LAS AVES Y RESPIRAR CONSCIENTEMENTE LA SUAVE BRISA QUE MUEVE LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES. ANTE LA PREGUNTA DE SI ES POSIBLE VIVIR EL CAMPO DE MANERA SOFISTICADA, NOI BLEND PARECE HABER ACERTADO EN UNA FÓRMULA DONDE, ADEMÁS, HAY UNA PROPUESTA CULINARIA CUYO RELATO SE HILA EN TORNO A LA TRADICIÓN Y LOS RECUERDOS.


DESCANSO Y GOCE DE LAS VIÑAS QUE VISTEN UN VALLE DE PRESTIGIO MUNDIAL, a partir de su producción vitivinícola, es lo que suelen buscar los pasajeros que eligen Noi Blend Colchagua, exclusivo hotel boutique que se emplaza a sólo 180 kilómetros de Santiago, muy próximo a Santa Cruz.

La experiencia que brinda logra desconectar y trasladar, no sólo a un campo tradicional con impresionantes paisajes naturales, de alguna manera también lleva al pasado. Su estética respeta las líneas arquitectónicas de la enorme casona que acoge trece de sus habitaciones, un lugar que fue destinado a guarda de vinos, una construcción que data de 1870, y que sabe lucir los ecos de su historia gracias a detalles a la vista, como son sus altos muros de adobe, techo de teja chilena, galerías exteriores y encantadoras ventanas con postigos.

Preocupada de promover destinos y estar presente en lugares emblemáticos, la cadena Noi Hotels adquirió el Hotel Blend hacia 2015, adecuándolo a sus elevados estándares, logrando con ello una atractiva mezcla entre lo rústico y sofisticado. Sin tocar elementos que forman parte del pasado lejano y reciente del lugar, el predio donde está conserva, por ejemplo, generosos limoneros y enormes árboles que suman varias décadas, alguno de ellos hasta cien años. También luce un piso de madera original y un amplio quincho que invita a que los huéspedes, como si estuvieran en casa, disfruten junto a una piscina al aire libre o al hot tube a leña.

La idea de generar comodidad es primordial en el modelo que desarrollan. “El sello Noi está en lo boutique. Nos preocupamos muchísimo de los detalles con los clientes, desde el horario de llegada hasta qué les interesa, para así marcar la diferencia. Somos un hotel boutique cien por ciento”, explica Isabel Díaz, gerente residente de Blend Noi, profesional con casi dos décadas en hotelería, habiendo hecho la mayor parte de su carrera en NH Hoteles. La ejecutiva resalta, además, el servicio y ambiente familiar que busca y logra Noi Blend con un equipo de 23 personas, en su mayoría gente de los alrededores. “Cuando uno se incorpora a Noi te dan una bienvenida tan boutique, tan personalizada, que te invitan a replicarla con los pasajeros (…) La verdad es que antes yo era reacia a decir que una empresa podía ser familiar – una empresa es una empresa–, pero en este hotel somos ‘muy familia’”, agrega Isabel.

Durante 2018, Noi Blend creció y de trece habitaciones pasó a tener 25, eso gracias a una nueva construcción que aunque está separada de la casona original, la complementa y continúa a la perfección sus líneas arquitectónicas.

Todas las habitaciones, las del ala nueva y las de la casa antigua, coinciden en tamaño – no mayor a 40 m2 –, e integran una misma categoría, Deluxe. Entre sus comodidades figura el uso de almohadas de pluma e hipoalergénicas, suaves batas, caja de seguridad y completo set de amenidades desarrolladas por GlobalDis. Sus terrazas tienen salida a jardines, en algunos casos con vistas a Viña Estampa, viñedo unido al hotel mediante un pequeño puente que permite caminar libremente por esos campos. Las habitaciones de la casona antigua gozan de aislación térmica natural a propósito de su estructura de adobe reforzado, con muros que alcanzan hasta 70 cms. de espesor. En la zona nueva, en tanto, el frío y el calor se controlan con sistema de climatización.

La estética de cada cuarto es punto aparte. Noi Hotels decidió que cada uno luzca la propuesta de un miembro de la Asociación de Decoradores de Chile, en el caso de las habitaciones de la casa antigua, y de un artista independiente, si se trata de los espacios habilitados en 2018. La idea nació de Macarena Parot, encargada del interiorismo de los hoteles de la cadena. En Noi Blend Colchagua su sello está, además, en los aguayos que trajo desde San Pedro de Atacama, haciendo alusión a otro de los destinos Noi; en lámparas que artesanos locales han fabricado para la ambientación del restaurant Blend; y en añosos elementos decorativos, como una antigua puerta, estribos, harnero, e incluso un living, todo esto trasladado desde San Felipe, puntualmente de una casa de la familia de Alberto Pirola, dueño de Noi Hotels.

ESPACIOS A GUSTO

Según la gerente residente, hasta Noi Blend llegan chilenos que reservan por lo general los fines de semana, mientras que los extranjeros – europeos y norteamericanos, principalmente – se hospedan días de semana. Es un público que busca experiencias en torno a la cultura vitivinícola, y en gran medida entiende de vinos. Por ello el hotel brinda contacto con todas las viñas de la zona, incluida la oportunidad de participar en la elaboración de vino, eso, además de contar con bicicletas y cabalgatas para recorrer los campos. Aun así, Isabel resalta que cada vez más, en lugar de salir, el huésped de Noi Blend se está quedando en el hotel: “Me llena de orgullo, es lo que uno busca. Llevo 19 años en hotelería, y para mí todavía es un tema romántico. Me interesa que se sientan como en casa, siempre he buscado eso, me lo inculcaron profesionalmente. Entonces ver a un cliente en bata, descalzo, tomando un trago junto a la piscina, es porque se siente a gusto. Que esté así durante todo el día y que después se duche y venga a cenar con nosotros, misión cumplida, significa que se siente realmente en casa”.

Además de disfrutar en la piscina, en el quincho o en el hot tube, hay una zona con horno de barro donde en fines de semana se hace pan amasado. Las áreas verdes tienen jardines acuáticos, vitivinícolas y de hierbas, las mismas que el huésped puede usar para infusiones de autoservicio en la recepción. Como espacio común también hay una sala de juegos que prontamente se transformará en spa, donde habrá oportunidad de recibir masajes con vista al exterior. Otras proyecciones cercanas son la implementación de un segundo hot tube y un mini golf de nueve hoyos. Se añade a los planes cercanos el desarrollo de una compostera y la próxima instalación de paneles solares, adhiriendo a la política sustentable de la cadena, que aquí también incluye reciclaje, entre otros, de cartones, vidrios y aceites entregados a un recolector local.

Como proyecto ya concretado figuran dos salones inaugurados en marzo pasado. Respetan la línea arquitectónica de todo el hotel, y corresponden a una sala de directorio con capacidad para veinte puestos y un espacio para eventos capaz de acoger hasta 200 personas, cuyo jardín ofrece disponibilidad de más espacio todavía.

COCINA QUE SE ABRE AL VALLE

La propuesta gastronómica del hotel comienza con un desayuno buffet en el restaurant Blend. De sabores campestres, está disponible de ocho a diez y media de la mañana, ofreciendo pan amasado, queques, pasteles, calzones rotos y sopaipillas que, como todo aquí, son de preparación propia. Se suman frutas, granola y diferentes tipos de queso, por supuesto de la zona, en el afán de incluir la labor de productores locales. Es el caso de Lechería Los Maitenes, que también les provee de manjar y mermeladas.

A eso de las 13 horas Blend ya tiene disponible la carta, y continúa abierto hasta las 22:30 horas. A las 14 se abre el Pool Bar con alternativas de snacks, pizzas y sandwichs. Durante la tarde, además, las habitaciones reciben productos chilenos presentados en una duela, parte curva de las barricas trabajada como bandeja.

Vale mencionar que el restaurant es un espacio contiguo a la casona del siglo XIX. Amplio y rodeado de ventanales, luce un estilo que se mueve entre lo rústico chileno y lo provenzal. Tiene capacidad para 37 comensales, además de una terraza conectada al jardín que se incorporará como espacio posible de cerrar. Prontamente cambiará de nombre, para tomar personalidad propia en el circuito gastronómico del valle. “La gente tiende al prejuicio de que no puede entrar a un restaurant de hotel a almorzar o cenar, y lo que queremos hacer es desmarcar el restaurant del hotel. La intención es que las personas se atrevan y lo disfruten, con su carta o para lo que quieran, tomar un helado, beber un trago”, señala la gerente.

A cargo de la cocina está Gonzalo Núñez, chef ejecutivo de Noi Blend Colchagua desde 2016. Nacido en Los Andes, este cocinero comenzó a trabajar a los 16 años en hotelería, específicamente en Termas del Corazón. “Ahí empecé a enamorarme de la cocina. Un día decidí irme a Valparaíso donde trabajé en locales de comida rápida, y a la edad de 30 años entré a estudiar gastronomía en Inacap. Luego trabajé en eventos de hoteles Sheraton, Enjoy, San Martín. Me especialicé en pastas y carnes chilenas”. Después de casarse se trasladó a Santa Cruz donde cocinó para un par de hoteles, hasta que un día, el 2014, paseando en moto por la zona de la casona que alberga a Blend, se ofreció para ser ayudante del chef.

COMIDA SIMPLE, SABROSA Y DE CASA

Entre más sencillo, más rico. Quiero rescatar sabores de casa, que la gente sienta, por ejemplo, el recuerdo de algo que comió en su niñez. También busco enfocarme en un servicio cordial, que la gente se sienta cómoda, acercarme a las mesas. Aquí la gente no viene buscando la estructura de hotelería, el protocolo, busca una experiencia bonita, cordial, relajante. Es lo que tratamos de entregar todos como equipo, de eso se trata, no sólo venir a comer, sino de disfrutar una experiencia”, indica Núñez, quien trabaja junto a cinco personas y describe su cocina como de autor. En la carta de Blend ha ido plasmando aquello junto al trabajo con variedad de productos: “Desde comida típica de Chile, como puede ser un costillar con ensalada a la chilena, hasta un plato italiano, como panzzotis rellenos, aunque siempre con sello local y campestre, por ejemplo trabajando el interior con carne mechada. Siempre se intenta mantener la esencia, que es lo que a mí me gusta”.

Otro punto de su propuesta es el rescate de productos y recetas. Así, con interés propio, Gonzalo estudia platos antiguos de la cocina chilena. Habla, por ejemplo, de técnicas como la de porotos pelados con cenizas, también de recetas tradicionales a las que les “da una vuelta”. Es el caso del guiso de mote al que agrega salmón. “Lo mismo pasa con nuestro costillar, le cambiamos el esquema pero sigue siendo un costillar asado, acompañado de puré lyonesa que no es más que el puré de siempre, pero con un toque grillado. La comida tiene un origen y hay que respetarlo”.

Para Blend el chef propone desarrollar un sabor con raíces, de casa: “Platos gourmet hay en muchos lugares, pero que tengan sabor casero cuesta”. La clave radica también en la cuidada elección de productos, la mayoría del valle de Colchagua. Tanto es así que el hotel cultiva sus propias hortalizas en un huerto e invernadero de casi 60 m2, capaz de entregar muchos de los ingredientes que exige la carta del restaurant. “Para mí es un lujo. Cultivar mis productos, llegar en la mañana y revisar el huerto, ver cómo están creciendo las plantas, cosecharlas llenas de rocío. Me llena y alegra. No todos los chefs tenemos ese privilegio, me hace enamorarme de este hotel”.

Como broche de oro a todo lo anterior, está el uso de vinos de la zona. Blend no sólo cuenta con una carta que ofrece alternativas del valle, almacenadas en una cuba de vinos conservada desde el siglo XIX, también desarrolla degustaciones y catas con productores locales. A su vez gran parte de los platos llevan vino. Gonzalo Núñez lo explica: “Queremos potenciarlo como ingrediente. Ejemplo es el turrón de vino o el cordero, que va braseado en Carménère, logrando que se incorpore sin alterar el sabor de la carne. También está el risotto, que lleva Sauvignon Blanc, y el costillar, hecho con un poco de Chardonnay y Sauvignon Blanc para darle un toque dulce y ácido”.

 

Hotel Noi Blend Colchagua

Hijuela La Viña s/n, Nenquén, Palmilla

www.noihotels.com

Chef&Hotel es una publicación nacional independiente y objetiva, que desde hace 17 años cubre en forma amplia todas las propuestas del Canal Horeca y Food Service como también el quehacer del mundo hotelero, gastronómico y turístico en Chile y Latinoamérica, con una propuesta fresca y entretenida.

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