Dilmah School of Tea: El gran viaje del té

Dilmah School of Tea: El gran viaje del té

EN SCHOOL OF TEA | Martín Serey, trade marketing specialist HORECA & account manager hoteles, Beatriz Bravo, brand ambassador Dilmah Chile; y Cristian Pastene, brand representative and tea trainer latam de Dilmah, Pibamour
La experiencia anual en Sri Lanka es una aventura poderosa y conmovedora, viaje que incluye recorridos por las plantaciones, el proceso de producción y la visita a MJF Charitable Foundation. Este año se llevó a cabo entre el 10 y el 13 de mayo recién pasado. Asistieron, entre otros, delegados de Australia, Nueva Zelanda, Polonia, España, Indonesia, Singapur y Tailandia, así como Chile, único país sudamericano presente, tras una invitación del CEO de Dilmah, Dilhan Fernando.

Colombo, la ajetreada y vibrante capital de Sri Lanka, ciudad de contrastes que mezcla modernidad y antiguas tradiciones, fue el punto de encuentro de agentes de todo el mundo que atendieron la invitación de Dilmah, la prestigiosa casa de té fundada en 1985 por Merrill J. Fernando para entregar un producto auténtico, ético y de alta calidad.

Cada año, la firma organiza el School of Tea, una instancia de aprendizaje, exploración sensorial y conexión con la esencia misma de la milenaria bebida. Como representante exclusivo de Dilmah en Chile, Pibamour participa enviando regularmente a uno de sus ejecutivos a esta experiencia; en 2025, el elegido fue Martín Serey, trade marketing specialist Horeca y account manager Hoteles de Pibamour, y en esta crónica es él quien nos traslada al Sudeste Asiático para vivir la aventura en primera persona.

PRIMER DÍA: EL ENCUENTRO CON LA ESENCIA

Arribamos a Colombo con hambre de conocimiento: queríamos dominar los tecnicismos, conocer a los expertos y recorrer las plantaciones. Se respiraba el interés por profundizar en la historia del té y comprender a fondo los pilares de la marca: bondad, propósito y sabor.

La jornada del 10 de mayo arrancó a las ocho de la mañana con un Tea Breakfast Inspired en el restaurante Graze Kitchen Hilton y se prolongó hasta las seis de la tarde con actividades continuas en el hotel Cinnamon Life: presentaciones, degustaciones y maridajes. Todos ya teníamos un conocimiento previo de la marca y algunos compañeros llegaron con la mira en nuevas oportunidades de negocio y desarrollo de producto. En particular, yo asistí para enriquecer mi comprensión del té y trasladar al mercado chileno las últimas tendencias en mixología, gastronomía y branding hotelero. Ese es nuestro desafío en Pibamour para 2025.

Cada año, la firma organiza el School of Peace, una instancia de aprendizaje, exploración sensorial y conexión con la esencia misma de la milenaria bebida. Como representante exclusivo de Dilmah en Chile, Pibamour participa enviando regularmente a uno de sus ejecutivos a esta experiencia; en 2025, el elegido fue Martín Serey, trade marketing specialist para el canal HORECA de Pibamour.

SEGUNDO DÍA: PLANTACIONES ENTRE MONTAÑAS, CULTURA Y COMUNIDAD

De madrugada, iniciamos viaje en un ferrocarril de media altura con destino a Kandy, ciudad distante 150 km de la capital de Sri Lanka, una zona de montañas que se elevan hasta 1.700 m. aproximadamente.

Fue muy lindo el viaje en tren, un tren muy diferente a los que estamos acostumbrados en Chile. Y el que nos tocó, además, parecía desarmarse completamente porque los rieles estaban mal ensamblados, entonces saltaba, se movía… Pero lo tomamos con mucho ánimo, era como un paseo, una aventura. Con nosotros iba un cantor y su música completaba un ambiente en el que se respiraba entusiasmo, total disposición para vivir la aventura.

Parte de esa travesía fue el paisaje: verde y muy tropical. A medida que nos acercábamos a las plantaciones de té, se apreciaban los arbustos de Camellia sinensis (la planta del té) que crecen elevándose un metro o poco más. Jamás había visto un verde como ese. Y con un sol que lo hacía brillar, se apreciaba precioso en un entorno de montañas. Algo muy inolvidable.

Al arribar a la estación de trenes de Kandy, iniciamos el traslado hacia las plantaciones en una especie de caravana con escolta policial, y es que íbamos entre las montañas por un camino angosto y serpenteante de una sola vía. Fueron noventa minutos de curvas cerradas, baches inesperados y paisajes que continuaban siendo abrumadoramente verdes.

Al llegar, tuvimos la bienvenida de un grupo de niños que sostenían en alto las banderas de cada país visitante. Luego, nos ofrecieron una bendición con agua y el tradicional bindi. Antes de seguir, una estación de té helado nos ayudó a hidratarnos. De este modo nos preparamos para oír las palabras de Dilhan marcando el inicio oficial de la jornada. Nos dividimos en los mismos grupos de trabajo del día anterior y comenzamos el recorrido por las plantaciones.

“En particular, yo asistí para enriquecer mi comprensión del té y trasladar al mercado chileno las últimas tendencias en mixología, gastronomía y branding hotelero. Ese es nuestro desafío en Pibamour para 2025”, explica Martin Serey.

Era la primera vez que veía con mis propios ojos el proceso completo del té, desde la recolección manual –hecha hoja por hoja con una precisión admirable– hasta el marchitado, secado y fermentación. Fue revelador presenciar cómo una hoja verde, pequeña y aparentemente frágil, se transforma en esa infusión que habita tantas mesas del mundo.

Caminando por entre lo que desde lejos se aprecia como una alfombra verde y viva, cada tanto me detenía para apreciar la belleza del valle, la manera en que el viento se colaba entre las hojas y el canto de los pájaros. También observé el trabajo del picking y fue revelador. Me sorprendió lo humano de la tarea y comprobé que el té no es solo un producto: es cultura, historia, una comunidad que vive y cuida esas tierras. Por ejemplo, las mujeres que recogen las hojas –todas ellas de Sri Lanka– son seleccionadas por temas tan específicos como el pH de su piel y su dieta, ya que el tacto afecta la calidad del té. Por otro lado, elegir las dos primeras hojas y el brote –las partes más ricas en antioxidantes y flavonoides– requiere una destreza que sólo se domina con los años.

Después de esa instancia fuimos guiados por las siguientes etapas: el marchitado, donde el té pierde parte de su humedad en un delicado equilibrio; el suave quiebre de las hojas para fragmentarlas sin destruirlas por completo; el secado y la distribución en sacos. Todo lo demás se completa en Colombo.

Durante la sesión científica posterior, un médico presentó estudios que vinculan el consumo de la bebida con la prevención de enfermedades como el cáncer, la diabetes o la hipertensión. Pero en ese momento, rodeado por la montaña, los cultivos y la gente que hacía posible todo eso, lo que realmente entendí fue que el té es un regalo y que en este rincón del mundo se cuida con devoción.

DILHAN FERNANDO | Dilmah CEO en la experiencia desarrollada en School of Tea

POR LA TARDE: ELIXIR Y COCTELERÍA, EL ARTE DE TRANSFORMAR EL TÉ

De regreso al hotel en Kandy, ese mismo día nos sumergimos en un mundo distinto: el de la mixología, con las nuevas tendencias en cócteles clásicos, mocktails y preparaciones de baja graduación alcohólica que marcan pauta en los bares y restaurantes del mundo.

El foco era claro: cómo llevar el té a otras dimensiones, más allá de la taza humeante de la bebida caliente. El protagonista fue Elixir, un concentrado de té Dilmah que se ha vuelto una herramienta versátil en las barras. Desde Pibamour, en Chile, llevamos más de dos años explorando ese camino, incorporándolo en cócteles, activaciones y propuestas creativas junto a nuestros clientes. Fue interesante ver cómo los conceptos que ya venimos trabajando se alinean perfectamente con lo que se está discutiendo a nivel global: cócteles donde el té es el alma. Confirmé que estamos en sintonía y me quedo con la certeza de que hemos hecho un muy buen trabajo, que estamos al día y hemos sabido interpretar el lenguaje de la mixología contemporánea, aplicándolo en nuestro mercado con coherencia.

“Era la primera vez que veía con mis propios ojos el proceso completo del té, desde la recolección manual –hecha hoja por hoja con una precisión admirable– hasta el marchitado, secado y fermentación. Fue revelador presenciar cómo una hoja verde, pequeña y aparentemente frágil, se transforma en esa infusión que habita tantas mesas del mundo”.

TERCER DÍA: DIGNIDAD Y ROL SOCIAL

Aún flotaba en el aire la energía del día anterior, cuando se celebró Vesak, la festividad que conmemora el nacimiento, iluminación y muerte de Buda, una jornada en que Colombo tenía otro ritmo: faroles encendidos, flores en las calles, un ambiente de especial recogimiento. Ser parte de eso fue una suerte, una pausa significativa antes de retomar la experiencia al día siguiente.

Por la mañana, nos trasladamos a la MJF Charitable Foundation, una de las iniciativas sociales que Dilmah sostiene. La marca destina el 15% de sus ganancias a dos entidades: esta fundación y a Dilmah Conservation, ambas son pilares del propósito de la compañía, la primera hace del té un fin humanitario y la segunda se ocupa del medio ambiente.

MJF Charitable Foundation acoge a familias que han trabajado con la marca durante generaciones, también a personas con situaciones de discapacidad física o cognitiva. Es un lugar donde se cultiva dignidad e independencia.

Me alejé del grupo en algunos momentos, movido por la curiosidad, y conversé con algunas de las mujeres. Así supe, por ejemplo, que una de las guías que nos acompañó nació allí; su madre había encontrado en la fundación no sólo apoyo, sino un oficio: le enseñaron un arte, pudo trabajar y sostener a su familia.

La fundación tiene talleres de gastronomía para jóvenes donde aprenden a cocinar, a servir y a integrarse al mundo hotelero y de restaurantes; también se acoge a niños no videntes que aprenden a cultivar la tierra y aquellos con síndrome de Down o discapacidades físicas para recibir terapia ocupacional e hidroterapia.

Hablamos con un hombre que llevaba veinte años viviendo allí y con una joven que nació en la fundación hace 27 años. Estas experiencias y toda la jornada fueron profundamente conmovedora. El impacto social es tangible, la gratitud que se siente en el aire, en las miradas, en las sonrisas. Cuando se dice que Dilmah busca hacer del té un servicio humanitario, no es solo un lema: es un sistema que atraviesa todo el proceso, desde la cosecha hasta el consumo. Se trata de cultivar té, sí, pero también de cultivar bienestar, dignidad, oportunidades.

Ese día entendimos que el verdadero sabor del té no está solo en la taza, sino en lo que genera alrededor. Y eso, honestamente, emociona.

“La marca destina el 15% de sus ganancias a dos entidades: esta fundación y a Dilmah Conservation, ambas son pilares del propósito de la compañía, la primera hace del té un fin humanitario y la segunda se ocupa del medio ambiente”.

ÚLTIMO DÍA POR LA TARDE: LABORATORIO E INNOVACIÓN

El broche de oro de la experiencia fue la visita a Dilmah Head Office, donde fuimos recibidos con una ceremonia que sintetiza el espíritu de Sri Lanka: nos obsequiaron plantas tradicionales del país y disfrutamos de un baile típico.

Divididos en grupos otra vez, ingresamos al corazón de la empresa, un recorrido que nos permitió ver cómo se cuida cada detalle del proceso productivo. Desde el análisis químico de las envolturas –que deben cumplir con estándares de sostenibilidad y regulaciones internacionales– hasta la evaluación de los ingredientes naturales que utiliza la marca, todo es monitoreado con rigurosidad.

Uno de los momentos más sorprendentes fue observar el proceso de tea tasting: cada semana, profesionales calificados prueban diez mil tés para asegurarse de que cada uno conserve su sabor, aroma y color característicos. La escena es meticulosa: mientras un catador evalúa, otra persona a su lado anota en una tablet cualquier variación que detecta. Se trata de una operación precisa, donde cada sorbo es un paso hacia la excelencia.

APUNTES FINALES: EL ALMA DEL TÉ

Tras la experiencia School of Tea, hoy tengo una certeza: el té Dilmah es un producto de valores humanos y de alta calidad, no solo por su sabor, también por su origen único y por ser resultado de un proceso artesanal ortodoxo de recolección a mano que sigue un estándar que no responde al volumen, sí al valor.

El tea tasting garantiza que cada bolsa conserve el espíritu de la cosecha original, sin mezclas y esa búsqueda constante por preservar la identidad del té también se refleja

MARTÍN SEREY | trade marketing specialist para el canal HORECA de Pibamour

en los laboratorios de innovación. Allí, la tradición y la ciencia conviven, proyectando el legado hacia el futuro.

Lo más notable es que el propio Dilhan estuvo con nosotros todo el tiempo, participaba de las cenas y de los recorridos, conversó con nosotros, se mostró siempre cercano y disponible.

Con todo, Dilmah no es solo una empresa, es una familia que honra su historia y su producto. Son verdaderos tea makers, creadores de té que han cultivado una visión con raíces profundas. Su fundador inició esta historia hace 40 años, y desde entonces, generación tras generación ha continuado desarrollando el té con amor y dedicación”.

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