Volver a crecer: la principal prioridad

Volver a crecer: la principal prioridad

Presidenta Ejecutiva
Federación de Empresas de Turismo de Chile

Durante años, Chile fue visto como un ejemplo de estabilidad, crecimiento y desarrollo en América Latina. Un país que logró reducir la pobreza, ampliar la clase media y generar oportunidades gracias a una economía dinámica, capaz de crecer sostenidamente por sobre el 5% anual. Ese crecimiento no era una cifra abstracta: se traducía en más empleo, mayor inversión, mejores salarios y mejores oportunidades para millones de personas.

Sin embargo, ese Chile que alguna vez fue considerado el faro económico de la región hoy parece cada vez más lejano.

Las cifras recientes del Imacec del primer trimestre de 2026 reflejan con claridad el complejo momento que enfrenta el país. El bajo dinamismo económico y las proyecciones de crecimiento inferiores al 2% para este año, según diversos expertos, confirman una realidad preocupante: Chile lleva demasiado tiempo estancado.

Durante la última década, el crecimiento dejó de estar en el centro de las prioridades nacionales. El debate público comenzó a concentrarse -legítimamente- en múltiples demandas y urgencias sociales, pero se fue perdiendo de vista una verdad fundamental: sin crecimiento no hay recursos para financiar políticas públicas, generar empleo ni mejorar la calidad de vida de las personas.

Hoy estamos viendo con fuerza las consecuencias de ese proceso. La inversión se ha debilitado, el país acumula años creciendo en torno al 2% promedio y el desempleo se mantiene sobre el 8%, afectando especialmente a mujeres y jóvenes. A esto se suma una creciente incertidumbre respecto de la capacidad de Chile para volver a transformarse en un país atractivo para invertir, emprender y desarrollar proyectos de largo plazo.

Lo más preocupante es que, pese a la gravedad del escenario, aún no parece existir un consenso transversal respecto de que recuperar el crecimiento debe transformarse en la principal prioridad nacional.

Si bien el actual gobierno ha puesto el foco en impulsar la inversión y retomar el crecimiento, muchas veces las trabas políticas, regulatorias y legislativas terminan avanzando en sentido contrario o quedan atrapadas en disputas que retrasan decisiones urgentes para la economía.

Chile necesita recuperar la capacidad de generar acuerdos amplios que permitan avanzar decididamente en políticas pro crecimiento, inversión y empleo. No se trata de una discusión ideológica, sino de una necesidad país.

Sectores estratégicos como el turismo, la gastronomía, la hotelería, el comercio, la logística y la infraestructura tienen un enorme potencial para contribuir a la recuperación económica, generar empleo y dinamizar las regiones. Son industrias intensivas en capital humano, con fuerte impacto territorial y capacidad de activar oportunidades en todo Chile. Pero para desplegar ese potencial se requiere estabilidad, reglas claras, incentivos adecuados y una visión de largo plazo.

Hace algunos años, Chile se propuso alcanzar estándares de país desarrollado y convertirse en un referente regional de progreso y oportunidades. Esa aspiración parecía posible. Hoy, en cambio, se percibe más distante.

Pero todavía estamos a tiempo de revertir esta situación. Chile cuenta con enormes fortalezas: instituciones sólidas, talento, capacidad emprendedora, recursos naturales, conectividad y una ubicación privilegiada para competir globalmente. Lo que falta es volver a poner el desarrollo, la inversión y el crecimiento en el centro de las prioridades.

Porque crecer no es solo una cifra económica. Crecer significa recuperar oportunidades, movilidad social, bienestar y esperanza para millones de familias. Y hoy, más que nunca, esa debe ser la principal prioridad del país.