Verano 2026: una temporada decisiva para consolidar la recuperación del turismo

Verano 2026: una temporada decisiva para consolidar la recuperación del turismo

Presidente Hoteleros de Chile

El verano 2026 llegó en un momento clave para el turismo nacional. Tras años complejos marcados por la pandemia y un proceso de recuperación gradual, el sector enfrenta una temporada que no solo es relevante por su impacto inmediato, sino también por lo que representa en términos de consolidación, confianza y proyección de largo plazo.

Las cifras entregadas por los distintos gremios permiten mirar este verano con optimismo. Desde la Federación de Turismo de Chile se proyecta una temporada alta con un fuerte dinamismo del turismo interno, que seguiría siendo el principal motor de la actividad, con cerca de 29 millones de viajes a nivel nacional y un crecimiento estimado en torno al 5%. Esta alta movilidad interna es una buena noticia para las economías regionales, especialmente para destinos que dependen de la estacionalidad y del consumo local.

En paralelo, el turismo receptivo continúa mostrando señales de recuperación. Se estima que más de 2,75 millones de turistas internacionales visitarán el país durante esta temporada, con un crecimiento cercano al 3% respecto del año anterior. Más relevante aún es la composición de ese flujo: mercados de mayor gasto, como Estados Unidos y Europa, están ganando protagonismo, lo que se traduce en un mayor impacto económico, mayor demanda por servicios de calidad y una valorización del turismo de experiencias.

Desde el punto de vista económico, las proyecciones son alentadoras. El turismo receptivo podría generar más de US$ 2.000 millones en divisas entre diciembre y marzo, confirmando que el sector no solo aporta visitantes, sino también ingresos, empleo y encadenamientos productivos en múltiples áreas, desde la hotelería y la gastronomía hasta el transporte, las excursiones y la producción local.

Como Hoteleros de Chile, compartimos el optimismo respecto de la temporada 2026. Sin embargo, es importante hacer una distinción necesaria para comprender correctamente el estado real del sector. No concordamos plenamente con algunas cifras oficiales que incluyen como turismo receptivo a los visitantes trasandinos que ingresan al país por uno o dos días, principalmente con fines de compras. Si bien ese flujo tiene un impacto comercial, no es el que realmente mueve la aguja del turismo sostenible ni de la hotelería formal.

El turismo que genera mayor valor es el de naturaleza, aventura y experiencias: aquel que se queda más noches, contrata servicios, recorre el territorio y genera empleo local. En ese segmento, aún registramos una caída cercana al 14% respecto de los niveles prepandemia. Aun así, somos optimistas. La tendencia es positiva y, de mantenerse, esta temporada podría cerrar con un crecimiento del 6% o incluso del 7% en turismo receptivo de calidad.

Este verano se presenta como una oportunidad estratégica para nuestro sector. Es el momento de reforzar la promoción internacional, mejorar la conectividad, fortalecer la seguridad en los destinos y avanzar en una coordinación público-privada que permita consolidar un crecimiento sostenible. La industria ha demostrado resiliencia, capacidad de adaptación y un compromiso permanente con la calidad y la experiencia del visitante.

Si hacemos bien las cosas, no solo recuperaremos cifras, sino que sentaremos las bases de un turismo más sólido, diverso y competitivo, que beneficie a todo el país y se proyecte con fuerza hacia los próximos años