Una mirada al chocolate Dubái

Una mirada al chocolate Dubái

Periodista, ingeniero comercial y heladero.
Consultor en heladería artesanal, cofundador de la Copa Nacional de Heladería e integrante de la Asociación de Pasteleros de Chile

En apenas tres años, el chocolate Dubái pasó de ser una creación artesanal con relleno de pistacho y masa kataifi, a convertirse en una fiebre internacional que alteró mercados, inspiró copias y hasta generó litigios.

En nuestro país, la barra viral traspasó el ámbito del cacao y se posicionó, en poco tiempo, en uno de los sabores más demandados por los clientes en las heladerías. El mundo de la repostería tampoco se queda atrás, influenciando con el concepto Dubái a churros, cookies, muffins y todo tipo de masa que pueda contener un relleno cremoso y crocante, a sumarse a esta nueva tendencia que, por lo menos, se quedará durante todo el verano.

Cuenta la historia que Sarah Hamouda, ingeniera británico-egipcia radicada en Dubái y fundadora de Fix Dessert Chocolatier, buscaba un capricho goloso durante su embarazo en 2021. El resultado fue una barra que combinaba capas cremosas y crujientes, pensada para disfrutarse en casa, sin saber que pronto sería protagonista de videos virales y listas de espera.

El bautizo popular —“chocolate Dubái”— no vino de la creadora, sino de internet. Y aquí empieza la historia moderna: un solo video en TikTok alcanzó más de 120 millones de visualizaciones, y de pronto, la barra que antes se producía en tandas de 25 unidades diarias pasó a ser un objeto de deseo global.

Deliveroo la declaró su producto más solicitado en 2024. El lujo artesanal se volvió mainstream, y con ello, el precio del pistacho se disparó en Estados Unidos un 35 %, mientras Irán aumentaba sus exportaciones a los Emiratos un 40 % para abastecer la demanda. Incluso la masa kataifi, hasta entonces un insumo de nicho, empezó a escasear, empezando también a viralizarse adaptaciones basadas en la masa philo.

Marcas como Lindt, Aldi o Trader Joe’s ya lanzaron sus propias versiones, y en países como el Reino Unido, supermercados han debido imponer límites de compra para evitar acaparamientos. En Alemania, los tribunales han entrado en escena para decidir quién tiene derecho a usar el nombre “Dubái Chocolate” y Chile no se queda atrás, ya que grandes actores del mercado también han comenzado a hacer lo mismo.

A nivel global, las grandes marcas productoras de chocolate han extendido el concepto a más sabores y formatos. En un reciente viaje, pude constatar que a la par del cada vez más viral pistacho, marcas como Meltz también ofrecen los sabores de Lotus Dubái, espresso vainilla, KitKat Dubái, coco y chocolate con leche, entre muchas más. El denominador común, sin duda, es el relleno cremoso y crocante.

Lo mismo pasa en el mundo de los helados, con alternativas en base a fruta o frutos secos y diferentes tipos de chocolate, que amplían la creatividad heladera siempre con el relleno cremoso y crujiente como eje principal. Sin ir más lejos, uno de los helados que captó mayor atención por parte de los visitantes del festival Chile Bajo Cero fue, precisamente, la frambuesa Dubái presentada por una reconocida marca italiana de insumos para heladería, con toques de chocolate blanco y kataifi.

Sin duda, el chocolate Dubái refleja la velocidad con la que un antojo personal puede convertirse en un símbolo global, al mismo tiempo que muestra cómo las redes sociales dictan tendencias gastronómicas que, indudablemente, no sólo impactan en nuestro rubro, sino que en toda la economía.