Turismo: la oportunidad de convertir una ventaja natural en política de Estado

Turismo: la oportunidad de convertir una ventaja natural en política de Estado

Presidenta Ejecutiva
Federación de Empresas de Turismo de Chile

Durante la reciente campaña presidencial, el hoy presidente electo, José Antonio Kast, expresó en más de una ocasión su cercanía con el turismo. Más allá de la anécdota, esa señal es relevante: refleja que el turismo comienza a instalarse en la conversación política como una industria estratégica y no solo como una actividad complementaria.

En la reunión que sostuvo con la Federación de Empresas de Turismo, remarcó la importancia que asigna al sector. Y en su reciente visita a República Dominicana destacó el modelo turístico de ese país, que ha convertido esta industria en un pilar de su crecimiento económico.

Ese reconocimiento es positivo. Pero el verdadero desafío comienza ahora: transformar esa valoración en una política pública coherente, estable y de largo plazo.

Chile tiene condiciones extraordinarias para consolidarse como potencia turística. Contamos con una oferta natural y cultural única, presencia en todas las regiones y una industria que genera más de 600 mil empleos directos e indirectos, con fuerte participación femenina y juvenil. Además, el turismo es uno de los principales exportadores de servicios del país, generador de divisas y encadenamientos productivos en hotelería, gastronomía, transporte, comercio y actividades locales.

Sin embargo, para que el turismo se consolide como motor de desarrollo, necesitamos avanzar en materias estructurales: mayor priorización presupuestaria en promoción internacional, mejoras sustantivas en conectividad aérea y terrestre, simplificación regulatoria, fortalecimiento de la institucionalidad sectorial y una agenda clara de competitividad que dé certezas a la inversión.

El ejemplo de República Dominicana demuestra que cuando el turismo se asume como política de Estado —con coordinación público-privada, estabilidad regulatoria e incentivos adecuados— los resultados se traducen en más visitantes, más inversión hotelera y mayor impacto territorial.

En un escenario en que Chile busca diversificar su matriz productiva y dinamizar las economías regionales, el turismo ofrece una ventaja comparativa evidente. Es intensivo en empleo, tiene bajo umbral de entrada para pymes, promueve desarrollo local y proyecta la imagen país en el mundo.

Desde Fedetur creemos que este es el momento de dar un salto cualitativo. El sector privado está dispuesto a invertir, innovar y profesionalizar la industria. Lo que se requiere es una hoja de ruta compartida que entregue previsibilidad y visión estratégica.

Si queremos que el turismo sea verdaderamente un motor de crecimiento sostenible, debemos pasar del interés declarado a decisiones concretas. Porque cuando el turismo crece, no solo crece el número de visitantes: crecen las regiones, crecen las oportunidades y crece el país.