Turismo glocal: un camino para el desarrollo sostenible

Turismo glocal: un camino para el desarrollo sostenible

Presidenta Ejecutiva
Federación de Empresas de Turismo de Chile

En un mundo que busca nuevos equilibrios entre crecimiento, sostenibilidad e inclusión, la industria turística emerge como una herramienta estratégica para el desarrollo territorial, donde avanza la denominada tendencia glocal: pensar globalmente, pero actuar desde lo local. Actualmente, el sector turístico representa el 3,5% del PIB nacional y genera más de 691 mil empleos, posicionando al turismo como una herramienta efectiva de reactivación económica y cohesión social, con una visión global enfocada en el desarrollo local (glocal)

El desarrollo del turismo debe ser una causa país. Una política de Estado que reconozca su capacidad de generar empleo, atraer inversión, fomentar la formalización de la economía y, sobre todo, de articular múltiples sectores productivos bajo una misma visión de futuro. Esta es una oportunidad que Chile debe capitalizar.

La experiencia de las últimas décadas nos ha enseñado que el crecimiento centralizado tiene límites. En cambio, cuando el desarrollo económico se construye desde las regiones, en diálogo con sus realidades y potencialidades, los beneficios son más duraderos y equitativos.

En regiones el turismo ha permitido diversificar la economía, fortalecer el tejido empresarial local, revalorizar culturas originarias y fomentar el arraigo. Todo esto con una particularidad clave: el desarrollo turístico no se deslocaliza. A diferencia de otras industrias, se queda en el territorio.

Chile tiene las condiciones para posicionarse como un referente en turismo sostenible, seguro y con identidad. Para lograrlo, necesitamos establecer con decisión una mirada glocal: pensar con visión global, pero actuar con anclaje local. No se trata solo de atraer visitantes extranjeros, sino de construir destinos innovadores, con identidad y sentido de pertenencia.

Esto requiere inversión en infraestructura, conectividad digital, promoción, capacitación y gobernanza. Pero, sobre todo, requiere diálogo: entre el sector público y privado, entre comunidades locales y operadores turísticos, entre las regiones y el gobierno central. Porque el turismo no crece en soledad: se expande cuando se construye colectivamente.

Uno de los grandes desafíos que enfrentan los territorios turísticos en Chile es la planificación de largo plazo. La gestión del turismo no puede depender exclusivamente de los ciclos económicos o los cambios de administración. Necesitamos políticas estables, instrumentos descentralizados, financiamiento competitivo y una institucionalidad robusta.

Los gobiernos regionales tienen aquí un rol insustituible. Son ellos quienes conocen las vocaciones productivas de cada territorio, las brechas que deben cerrarse y los actores clave que deben articularse. El turismo no solo debe estar presente en sus estrategias de desarrollo, sino también en sus planes de inversión, ordenamiento territorial y protección ambiental.

En el período post pandemia, el turismo ha vuelto con nuevos significados: los viajeros buscan experiencias auténticas, sostenibles y transformadoras. En ese sentido, Chile tiene una ventaja incomparable: somos un país de contrastes, de culturas diversas, de paisajes extremos y de una riqueza humana única.

Para que ese potencial se transforme en impacto, necesitamos una visión país que entienda al turismo como un motor de desarrollo efectivo y descentralizado, protagonista del Chile que queremos construir.