• Damián

    Damián Campos

    MBA.
    Ingeniero Civil Industrial.
    Socio Perspectiva Empresarial SpA.
    Consultor Estrategia y Negocios

Vocación de servicio


“La vocación es la espina dorsal de la vida.” F. Niestzsche

Existe una diferencia vital entre dedicarnos a lo que nos gusta o trabajar en aquello que nos desagrada y se vuelve muy difícil lograr resultados con personas que no les gusta su trabajo.

La buena noticia es que hay una solución y está en nuestras manos.

La vocación

Todos tenemos preferencias, desde las más trascendentes hasta las más nimias y nos sentimos más a gusto en unas circunstancias que en otras. ¿Cómo te gustaría celebrar tu cumpleaños?; ¿Cómo son tus mejores amigos? Si observamos con cuidado, vamos a detectar similitudes en estas preferencias que son muy reveladoras de nuestra identidad.

Para algunos su vacación ideal es estar rodeados de gente y otros sueñan con una playa desierta; hay quienes prefieren estar con los amigos de siempre y a otros les entusiasma conocer personas nuevas. Todos somos diferentes.

Si detectamos lo similar de aquellas situaciones que nos gustan o que evitamos, vamos a poder conocernos un poco más y ser más conscientes en nuestras próximas decisiones. A modo de herramienta, es útil hacer dos listas: “me gusta” y “no me gusta”.

Este conocimiento sobre gustos y disgustos es importante para buscar trabajo y para contratar adecuadamente, las entrevistas no son solo para reconocer experiencia relevante, sino también, vocación compatible.

Cuando la vocación es escasa

En un mundo ideal trabajaríamos solo con personas con vocación de servicio, sin embargo, eso no siempre ocurre. Todos necesitan trabajar y, algunas veces, las oportunidades no se presentan en su área de preferencia y optan por tomar lo que se ofrece. Por otra parte, también nos encontramos con postulantes que no completan todo el perfil. ¿Qué hacer en estos casos?

A nivel individual, es importante conocer las habilidades y aptitudes de cada uno. Es más fácil lograr buenos resultados cuando las personas son asignadas a cosas que saben o pueden hacer bien. La jefatura directa tiene gran responsabilidad en observar y detectar el talento en su equipo, para así cumplir de mejor manera con los objetivos del negocio.

A nivel de organización, tenemos herramientas para facilitar el trabajo para todos, especialmente hacia quienes gozan de menos experiencia o de menor inclinación hacia los servicios:

  • Es más fácil cumplir a cabalidad cuando existe claridad de qué hacer y cómo hacerlo. Por lo tanto, debemos contar con manuales, completos, explícitos y a prueba de ambigüedades. Hoy es fácil tener esos estándares grabados en cápsulas de video para capacitar permanentemente a todo el personal.
  • Es más fácil sumarse a una tendencia cuando ésta es clara y potente. Necesitamos crear patrones de conducta, símbolos y ritos que comuniquen en todo momento el tipo de acciones y relaciones que son deseadas y las que no son aceptables, tanto con los clientes como al interior del equipo.
  • Es más fácil lograr resultados bajo un buen ambiente de trabajo, incluso quienes tienen mayor vocación pueden llegar a desilusionarse de un lugar que no ofrezca un contexto grato, y de seguro, buscarán otro negocio donde desarrollar su potencial. Un entorno adecuado nos permite retener talento, facilita la capacitación y gestión en general; y para el trabajador, se hacen más llevaderas aquellas tareas para las cuales no está naturalmente inclinado.
  • La clave de todo lo anterior está en la jefatura, que tiene la responsabilidad de fijar objetivos de negocio, organizar las tareas y desarrollar estándares, para lo que debe promover una cultura de excelencia en el servicio y un clima favorable al desarrollo de los talentos de las personas y en favor de los resultados. Como dice Marcus Buckingham en Primero Rompa Todas las Reglas (1999): “las personas abandonan a sus gerentes y no a la empresa”.

El liderazgo adecuado es capaz de despertar la vocación de excelencia en el servicio y producir las condiciones para que ello ocurra. El requisito es no conformarnos con buenos resultados sino buscar ser sobresalientes, para los accionistas, para los equipos de trabajo y para los clientes. Y como reza el mismo libro Primero Rompa Todas las Reglas: “El jefe es la clave”.

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