No matemos al turismo


Desde hace casi tres años, la industria turística en general, y hotelera en particular, ha estado fuertemente golpeada: primero fue el estallido social, luego la pandemia, y ahora la violencia y una legislación que, en vez de fomentar el empleo, lo obstaculiza.

Con estupor y sorpresa, hemos visto cómo el incendio al Hotel Principado de Asturias, producido en noviembre del 2019 durante el estallido social, continuará sin responsables. Pese a que los dos acusados del ataque incendiario recibieron penas de hasta 6 años de cárcel por lanzar bombas molotov en el sector, fueron absueltos por el delito provocado en el Principado de Asturias. Cerca de 60 empleados del hotel  perdieron su fuente laboral. Lamentablemente, este tipo de situaciones no para: hace algunas semanas fue incendiado el hotel Kuref en Tirúa, en la provincia de Arauco.

El avance delictual sin control ha provocado que los turistas se sientan inseguros y opten por viajar a destinos menos riesgosos.

¿Cómo logramos levantar la hotelería, sector que genera más de 450 mil empleos en todo Chile, beneficiando especialmente a jóvenes y mujeres? Solo se han recuperado el 25% de los empleos que genera la industria hotelera.

Claramente, la autoridad no nos está ayudando.

Recientemente, se introdujeron cambios en el proceso de ingreso de turistas extranjeros, entre las nuevas medidas se encuentra la homologación de vacunas dentro de un plazo de dos días. Sin duda, este es un avance, pero no es suficiente: se debe flexibilizar al 100% la entrada de extranjeros. Somos el único país en el mundo con tantas restricciones, las que no tienen justificación. No hay ocupaciones saturadas en la UCI y el número de fallecidos es bajo.

Si se va a esperar a que lleguemos a cero contagios, se matará al turismo.

Ahora, aunque cueste creerlo, están discutiendo  la regulación laboral, que hará más difícil nuestro trabajo.

El ejemplo más preocupante, es la ley de 40 horas laborales.

Para el turismo, la flexibilidad laboral no solo está dada por la diversidad de funciones que puede realizar un trabajador, sino que, además, por la oportunidad (jornada y horarios) en la que las desarrolla. Si bien como industria acataremos lo que decida la autoridad, pedimos que la hotelería pueda mantener esta flexibilidad. Especialmente, en lo referente a los domingos irrenunciables y a poder realizar dos turnos con un descanso entre estos.

A este proyecto se suman otras preocupantes iniciativas: el aumento de la cotización de cargo del empleador; la negociación ramal; el limitar el número de trabajadores extranjeros por empresa, las restricciones a la tercerización o subcontratación; y la competencia desleal que realizan plataformas como Airbnb, las que operan sin regulación.

La hotelería enfrenta una “tormenta perfecta”. Nos sentimos desprotegidos y amenazados por la violencia y las políticas populistas.

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Alberto Pirola - Hotelería - Hoteleros de Chile - Opinión - Presidente Hoteleros de Chile




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