Hacia una reactivación efectiva


El 2022 supone un período muy desafiante para el país y la industria gastronómica. Entre varias razones, porque se iniciará un nuevo gobierno, se cumplirán dos años desde que llegó la pandemia a Chile y el rubro tendrá la ardua tarea de dejar atrás la crisis y comenzar una reactivación efectiva.

El año que se fue, generó percepciones engañosas, pues si bien la actividad gastronómica pudo comenzar a funcionar con cierta normalidad tras un arduo trabajo en conjunto que realizamos como industria para exponerle al Ejecutivo y las autoridades la necesidad de volver abrir, eso en ningún caso ha significado que nos recuperamos de la tormenta que hemos vivido los últimos 24 meses.

Aunque un número importante de restaurantes ha logrado sobrevivir a los devastadores efectos derivados del Covid, las largas restricciones impuestas al sector gastronómico como parte de las medidas preventivas para enfrentar el virus, provocaron que muchas empresas del rubro bajaran la cortina de forma definitiva, entre ellos, varios de larga tradición, con la consiguiente pérdida irrecuperable de parte del patrimonio gastronómico.

Este año, el principal apoyo que requerimos del Estado es que se nos deje trabajar sin interrupciones, de manera continua y en un escenario de certezas, donde se compatibilice los necesarios resguardos para derrotar el Covid, junto con la relevancia de poner de pie la economía y una actividad tan importante como la gastronomía, de la que dependen cerca de 300 mil fuentes laborales.

En esto será clave el enfoque y visión que tengan las nuevas autoridades para abordar la pandemia, entendiendo que el foco debe estar puesto en la vacunación de la población, en la prevención y el autocuidado, y no en aplicar restricciones de desplazamiento, funcionamiento ni cuarentenas. Somos una industria compuesta en su gran mayoría por pymes que sólo se mantendrán en pie si pueden funcionar.

Para el rubro será esencial mantener un vínculo estrecho con las nuevas autoridades, tanto las sectoriales como las sanitarias, de manera que se pueda coordinar un trabajo público privado que permita definir las medidas y políticas que faciliten y promuevan el desarrollo de la actividad gastronómica en el país.

Tenemos el profundo anhelo de que este año comencemos a dejar atrás definitivamente la pandemia y sus efectos colaterales, y así el sector concentre todos sus esfuerzos en iniciar la postergada recuperación.

Esto, porque un gran número de restaurantes debe destinar, por un largo tiempo, parte importante de sus ingresos a pagar los compromisos financieros adquiridos durante la pandemia con el objetivo de sortear la crisis, sin que todavía puedan alcanzar el nivel de demanda que existía en la etapa previa al Coronavirus.

Somos un rubro resiliente, que es capaz de adaptarse a los cambios y circunstancias, y así lo hemos demostrado durante estos últimos dos años. Queremos continuar siendo un aporte al desarrollo social y económico del país, y consolidarnos como una actividad que contribuye al bienestar de los chilenos. Tenemos un fuerte compromiso y plena disponibilidad para trabajar con el próximo gobierno para alcanzar esos propósitos.

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Achiga - Máximo Picallo - Opinión - Presidente Asociación Chilena de Gastronomía




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