Inteligencia territorial y resiliencia: Un nuevo activo estratégico del sector alojamiento y gastronómico

Inteligencia territorial y resiliencia: Un nuevo activo estratégico del sector alojamiento y gastronómico

Máster en Desarrollo Local y Cooperación Internacional
Consultora en Desarrollo Local Sostenible, Económico, Social, Ambiental, Cultural
Académica en INACAP (Turismo y Hospitalidad, Gastronomía)
Linkedin : @hminostrozar

La industria turística ha superado la fase de la digitalización para agilizar procesos administrativos. Hoy, la competitividad de un hotel o un restaurante no depende solo de su software de gestión, sino de su capacidad para integrarse a la Inteligencia del Territorio. Para nuestro sector, el desafío es evolucionar hacia un modelo de gestión que ponga la resiliencia —la capacidad de resistir y recuperarse rápido— en el centro de la operación. No existe un negocio «inteligente» si no es capaz de garantizar su continuidad operativa ante una crisis.

Un modelo de gestión para la rentabilidad diaria

A menudo se piensa que ser parte de un Destino Turístico Inteligente equivale a tecnología. Sin embargo, la experiencia de referentes como SEGITTUR en España nos demuestra que este es un modelo de gestión basado en pilares que impactan: Gobernanza, Innovación, Tecnología, Sostenibilidad y Accesibilidad. Para un dueño de hotel o gerente de restaurante, estos ejes son palancas de eficiencia operativa, herramientas para cuidar la rentabilidad.

La Gobernanza, por ejemplo, significa que ya no podemos operar como islas. Un hotel inteligente es aquel que participa activamente en redes locales donde la información sobre riesgos climáticos, cortes de suministros o seguridad se comparte en tiempo real. Aquí, la tecnología y la capacidad de los sistemas de gestión del establecimiento deja de ser un lujo para convertirse en el «sistema nervioso» que nos permite anticipar problemas antes de que afecten al huésped, transformando la incertidumbre en previsibilidad operativa.

La lección de Japón: Espacios con propósito

Si miramos a Japón, ellos han llevado esto a la práctica con el concepto de BOSAI Kanko (Turismo de Prevención). La gran lección japonesa para nuestra hospitalidad es crear «infraestructuras de propósito dual». Imagine que su salón de eventos o su terraza, además de ofrecer confort, están diseñados para ser refugios con energía y agua en caso de una emergencia climática o un desastre natural, que arquitectónicamente están concebidos para transformarse en centros de resiliencia autónomos.

Este enfoque convierte la seguridad en confianza. Cuando un cliente sabe que su establecimiento es un lugar seguro ante fallo, incidente o desastre, la lealtad hacia la marca se fortalece. Al aplicar el modelo de las «4R» (Reducción, Preparación, Respuesta y Recuperación), el sector no solo protege vidas y activos, sino que asegura una recuperación acelerada bajo el principio de «Build Back Better» (Reconstruir Mejor).

La resiliencia como motor de inversión

Gestionar el riesgo ya no es un trámite; es una estrategia comercial. Para los inversores y el mercado corporativo, un destino resiliente es un destino seguro para poner su capital, lo que se traduce en mejores primas de seguros y mayor valor de la propiedad. Incluso el hotel más sustentable o «eco-friendly» pierde su valor si no tiene la capacidad de proteger a sus trabajadores y su infraestructura ante un impacto del entorno. La verdadera inteligencia de una organización no reside en cuántos datos procesa, sino en cómo se anticipa al futuro, protege el valor de su comunidad y garantiza que la experiencia sea siempre segura.

Ante este cambio, la pregunta para quienes lideramos el sector es clara: ¿Construiremos una hospitalidad estructuralmente resiliente en un ecosistema de turismo inteligente preparado para el futuro?

Este es un camino que requiere un compromiso real entre el sector público y el privado. En 2026, debemos recordar que ser un destino inteligente no es tener la mejor señal de Wi-Fi, la resiliencia y la gobernanza son nuestra garantía de éxito, confianza y permanencia en el mercado global.