Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el lanzamiento del libro Historia del Turismo en Chile, un inédito y valioso aporte a la industria de los viajes escrito por Lorena Arriagada, gerente general de ACHET, y Francisco Santa María, director de la Escuela de Turismo de Duoc UC. Después de sumergirme en sus más de 150 páginas, es evidente que el turismo ha sido parte del alma de Chile desde los tiempos coloniales hasta hoy.
Reducir la riqueza de esta investigación a una columna no es tarea fácil, pero hay al menos cuatro elementos que, a mi juicio, permiten entender cómo esta actividad ha evolucionado y cuáles son los factores esenciales para proyectarla hacia el futuro.
En primer lugar, el turismo se ha desarrollado en Chile cuando ha existido liderazgo y visión de Estado. Esto queda de manifiesto cuando presidentes de distintas corrientes han impulsado esta actividad como una política de Estado, más allá del gobierno de turno. Pedro Aguirre Cerda, por ejemplo, instauró en los años 40 el derecho a vacaciones, lo que dio pie a la creación de balnearios populares y a una importante inversión hotelera. Hoteles como el Carrera en Santiago o el O’Higgins en Viña del Mar fueron parte de esa etapa. Décadas después, durante el gobierno militar, comenzaron a estructurarse las primeras acciones de promoción internacional, con la creación de Sernatur y el incentivo a la inversión extranjera, claves para el desarrollo de destinos como los centros de esquí.
Un segundo factor es el fortalecimiento de la institucionalidad y la colaboración público-privada, pilares del crecimiento turístico. Ya en 1929, con la primera ley de fomento al turismo, se creó un departamento encargado de difundir los atractivos del país, fiscalizar contenidos promocionales y promover la infraestructura. En 1935 surgió el Servicio de Turismo, y a fines de los años 40 la actividad tuvo incluso un breve paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Más tarde, en el gobierno de Jorge Alessandri, se creó la Dirección de Turismo, esta vez bajo el Ministerio de Economía, reforzando su papel como motor económico. Con la creación de Sernatur en 1975 se consolidó una institucionalidad más robusta, con foco en la descentralización, la promoción y la articulación público-privada. La ley de 2010 que dio origen a la Subsecretaría de Turismo reafirmó esta línea, incorporando la coordinación interministerial como una pieza clave para su desarrollo.
Como tercer elemento destaco la indispensable conectividad y desarrollo de infraestructura. Durante muchas décadas, el tren fue el gran impulsor del turismo interno, llegando incluso a operar como tour-operador que combinaba pasajes y alojamiento. En los años 30 aparecieron los primeros buses turísticos, y en los 40 los pullman comenzaron a recorrer rutas más extensas. Por otra parte, empresarios como Constantino Kochifas apostaron por el turismo de cruceros con la marca Skorpios, abriendo rutas de lujo en la Patagonia. En paralelo, la aviación comercial comenzó en 1932 con el monopolio estatal de LAN Chile, que fue privatizado desde 1989 en adelante, con espacio para nuevas aerolíneas. En 2024, el transporte aéreo alcanzó los 25 millones de pasajeros a nivel nacional, una cifra que da cuenta de su impacto. Y en la conectividad terrestre, la construcción de la carretera austral, ha sido uno de los grandes hitos.
Por último, el turismo no puede avanzar sin experiencias que pongan en valor nuestra identidad, naturaleza y cultura. El auge del enoturismo ha revitalizado valles como Colchagua, Casablanca e Itata. El turismo aventura ha posicionado a Chile en rankings internacionales, con destinos como Torres del Paine. Y por supuesto, nuestra riqueza cultural sigue sorprendiendo a visitantes que descubren el misticismo del desierto, las costumbres de los pueblos originarios o la historia viva de Rapa Nui.
El turismo además de una industria es un relato en movimiento. Su historia nos recuerda que su desarrollo sostenible requiere visión , colaboración , conectividad y orgullo por lo que somos. Tener presente estos elementos nos ayudará a que Chile siga siendo un destino donde cada viaje, deje huella.