El té y el mundo de los rituales


Quienes tienen nociones de la denominada “cultura del té”, sabrán que al ser la bebida más consumida luego del agua en todo el mundo, implica que cada región o país con un alto consumo de té tiene diversas formas de prepararlo, y su, por llamarlo de alguna manera, protocolo de mesa a la hora de servirlo.

En otros artículos he sugerido maridajes, y cómo sacarle mejor partido al té cuando se presenta en la mesa. La idea es que tomen algunos tips de cómo es el servicio o protocolo, en algunos países donde realizan un ceremonial digno de comentarse.

Así es como India recurre al Chai Masala, con el que es reconocido mundialmente. Además está el Té Assam, uno de los más reconocidos dentro de los tés oscuros, también llamados negros. El Chai se bebe con leche y es servido junto a galletas caseras. Cada familia tiene su forma de preparar un Chai, pero lo más importante es saber que el té en India es una forma de cortesía, por tanto es habitual que el viajero o turista sea agasajado con un vaso de té, incluso cuando se encuentra en alguna tienda, en todas las ciudades.  Aceptarlo es también reciprocidad a esa cordialidad que los caracteriza.

En China, en cambio, el té es sinónimo de espiritualidad, y lo que nosotros llamamos “buena onda” o energía positiva. Se postula que sus delicados tés guardan el precepto de pureza, de meditación, y que alma y cuerpo se pueden alinear bebiendo una taza de té. Las ceremonias chinas son muy entretenidas, llenas de elementos que acompañan el servicio, por lo que apreciar todo ello y su preparación, siempre será un agrado.

Sorber el té con bastante ruido al beberlo es una de las principales características en Japón, y aunque hay quienes dicen que se hace para demostrar al anfitrión que la bebida ha sido de su agrado, la verdad es que en el mundo del té se agradece esa característica porque permite una mejor apreciación sensorial, puesto que al sorber se puede conectar olfato y gusto.

Japón y su Chanoyu son los que dictan clase en materia de ceremoniales, donde el anfitrión, que en este caso es un maestro, se puede demorar años en lograr una ejecución perfecta del té.

Los británicos, que destacan por su té de las cinco de la tarde, enmarcan su ceremonia en relación a la vajilla de porcelana con que es degustado, y con los acompañamientos dulces y salados que normalmente se sirven en la ocasión. La gran duda siempre es si poner leche o limón, y la verdad es que ahí se respeta el gusto del anfitrión. Lo que sí está claro es que es uno u otro, jamás ambos, y que nunca se debe soplar el té o levantar la taza del platillo. Al servirlo desde la tetera, el invitado deberá mantener la taza en el platillo para que sea servido el té elegido, que normalmente es un Earl Grey, o dentro de la gama de los tés oscuros.

En Oriente, lugares como Marruecos se caracterizan por servir el té en hermosos vasos de vidrio, normalmente con la forma de un tulipán, que favorece la degustación y mantiene la temperatura adecuada de la infusión. El valor adicional lo pone el anfitrión, donde al servir eleva la tetera, de modo que el té cae a determinada distancia del vaso para generar espuma en el mismo. Esto se llama “despertar del té”, y es toda una experiencia sensorial en cuanto a sabor y aroma. En dicho país el té está asociado a la cordialidad, así que jamás se debe rechazar cuando es ofrecido.

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Bebidas - Claudia Pérez - Maridaje - Sommelier de Té -




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