Dos posibles espacios de partida para un equipo de trabajo frente a los objetivos a cumplir

Toda empresa tiene tres grandes objetivos:  crecer, mantenerse y diferenciarse en el sector del mercado para el cual ofrece sus productos o servicios. Los equipos de trabajo, sin lugar a dudas, juegan un rol determinante en la consecución o no de estos objetivos.


Un equipo de trabajo es un grupo de “unidades cuerpos-cerebro-mente” que habitan comparten un mismo espacio en donde se interrelacionan, a través de las tareas que se consideran esenciales, para cumplir objetivos comunes lo que les demanda manifestar conductas congruentes con lo que se quiere alcanzar.

No obstante, en muchas oportunidades los equipos de trabajo no logran manifestar estas conductas congruentes y aparece una brecha entre la conducta real e ideal manifestada que influye en la disminución de su efectividad. Es precisamente tarea del coach poder co crear con el equipo de trabajo las estrategias para disminuir esta brecha.

Dada mi experiencia personal trabajando con equipos de trabajo, siempre parto, una vez identificada la brecha, prestándole especial atención al espacio que el equipo está habitando con respecto al objetivo a cumplir, definiendo dos espacios antagónicos por naturaleza: el espacio de lo imposible y el espacio de lo posible.

Definición de posible:

Del latín possibilis, derivado de possum, posse ("poder"), compuesto de potis ("capaz de") y sum ("ser"). Posible es todo aquello que puede ser, que puede existir, que existe o que puede suceder.

De acuerdo a la definición anterior, los espacios de posibilidad están relacionados con el ser, es decir, con la identidad asumida por el equipo la cual puede accionar como factor facilitador o de restricción   para ser capaz de accionar y hacer que algo pueda   suceder.  Por otro lado, en   el espacio   de lo imposible la identidad asumida por el equipo restringe su capacidad de hacer que algo pueda suceder y esto es debido a factores que discutiremos más adelante.

La pregunta que se estarán haciendo a este nivel de lectura quizás sea ¿cómo darnos cuenta del tipo de espacio en que está habitando cada equipo de trabajo?  

Para esto, lo que suelo hacer es participar en una las rutinas más identificativas de cualquier equipo de trabajo: las reuniones de trabajo. En muchas oportunidades las reuniones de trabajo son los escenarios dónde cohabitan todos, o la mayor parte, de los integrantes del equipo en un mismo periodo de tiempo.

La observación y la escucha activa son dos herramientas claves para los coach de equipos cuando participamos en las reuniones de trabajo pues nos permite obtener relevante información diagnóstica sobre el tipo de espacio que el equipo ha elegido habitar y para esto nos apoyamos en el diagnóstico de:

- La congruencia entre los niveles   lógicos y analógicos de la comunicación (verbal y no verbal).

- Tipo de atmósfera emocional: enriquecedora o restrictiva.

- Los roles de cada miembro del equipo en función de la posición adquirida de cada miembro del equipo en relación a cada uno y con el líder.

- La proporción entre tres dimensiones usadas en la codificación de los actos lingüísticos frente a las tareas que deben de acometer para lograr los objetivos planteados:

 Indagar – Proponer (hacer preguntas destinadas a explorar y examinar versus argumentar en favor del punto de vista de quien habla)

Otros – Uno mismo (hacer referencias a la compañía versus al equipo de trabajo)

Positividad – Negatividad (muestras de apoyo, reconocimiento o dar ánimos al equipo versus muestras de desaprobación, sarcasmo o cinismo).

Por último, quiero compartir con ustedes algunos factores que hacen que el equipo habite   el espacio de lo imposible.

1-No tienen claro cuáles son los objetivos a lograr.

2-No visualizan cuales son los beneficios o ganancias secundarias que obtendrán tanto como equipo o de manera individual   al alcanzar los objetivos.

3-Consideran que no tienen las competencias necesarias para poder manifestar las conductas congruentes con los objetivos a lograr.

4-Visualizan las conductas que deben de manifestar como un gran gasto de energías (física y emocional).

5-No se sienten motivados por el líder frente al objetivo a lograr.

6- Malas experiencias anteriores con respectos a las estrategias que se les plantean para llegar al objetivo.

El gran desafío como coach de equipos es lograr que el equipo reconozca que está habitando  el espacio de lo imposible y las consecuencias que esto le proporciona como equipo de trabajo frente a los objetivos que se les plantea, pues una vez que logran visualizarse en este espacio podemos entonces empezar una de las etapas más enriquecedoras del coaching de equipos de trabajos: la co creación de las estrategias para empezar a habitar el espacio de lo posible y poder llegar a reducir la brecha inicial entre lo que se quiere obtener y los resultados obtenidos.

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Coach - Equipo de trabajo - Hotelería - Opinión - Osvaldo Torres - Trabajo




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