Cuatro tesoros gastronómicos para valorar en Chile

Cuatro tesoros gastronómicos para valorar en Chile

Periodista gastronómica y consultora en turismo gastronómico
Cambiando paradigmas desde Gastromujeres
Viajamos en Ruta de Los Abastos
Miembro de Mujeres en Turismo

Chile ha experimentado un interesante auge turístico, avalado por sus inigualables paisajes, naturaleza y conectividad. Más allá de los habituales destinos, al fin, estamos empezando a mirar Chile con nuevos ojos, y ahí, la gastronomía es uno de sus buenos detonadores de viaje y valor.  

Desde Arica hasta Magallanes, Chile contiene significativos atributos naturales y estéticos, que le permiten gozar de una despensa, tradiciones y costumbres que bien merecen la pena ser reconocidos.  Ahí, habitan decenas de productos estrella que hablan de identidad, de cultura, que son un inmenso y sabroso patrimonio alimentario a proteger.  

Hay muchos más, pero hoy describimos cuatro tesoros gastronómicos para conocer a qué sabe Chile:

  1. Sal de mar de Lo Valdivia

Lo Valdivia, la salina costera ubicada a doscientos sesenta kilómetros al sur de Santiago, esconde un hermoso universo. Esta sal de mar es la única destinada a consumo humano, y posee un alto valor organoléptico e identitario especial. El paisaje salinero me parece increíble. Su singularidad y belleza resultan sobrecogedoras, debido principalmente a su particular condición geográfica. Son estuarios al nivel del mar, que acumulan agua dulce entre los meses de abril y septiembre y que se conectan con el mar pacífico —en esta zona de aguas claras y libres de metales por ausencia de puerto— cuando sube la marea diaria a partir de noviembre, llenándose de agua salada como resultado de ese fenómeno. Es una sal cuya pureza, sedosidad y nota mineral la vuelve un producto de alto lujo culinario.

  • Aceite de Oliva del Huasco

Siempre se hizo aceite en Chile, bueno, desde la llegada del olivo desde España. Aunque sus elaboraciones nunca destacaron en el mercado, hoy son buscados por compradores de medio mundo, incluida España e Italia, que los refinan e incorporan a sus marcas. Los del Huasco, sin embargo, tienen una verdad: su antigüedad, su sistema tradicional, su marca patrimonial, su denominación de origen. Payantume, por ejemplo, controla cada aceituna sevillana que entra en la almazara. Como resultado, un aceite virgen extra fresco, fragante y sutil, elaborado a partir de aceituna sevillana, proporciona una de las referencias destacadas del panorama oleícola nacional.

  • Sidra de los Ríos

Desconocemos todo sobre el tesoro de manzanar que tenemos. Los ojos del mundo, de los mejores elaboradores de sidra del globo, ven a Chile como la meca del nuevo mundo por la materia prima que tenemos. Tenemos manzanas con actitud de sidra. No son cualquier manzana, tienen cierta acidez, amargor, dulzor, especiales para la elaboración. A diferencia de otros países de Latinoamérica y el mundo, tenemos manzanas ácidas, manzanas amargas, que se adaptaron al suelo chileno y desarrollaron ciertas características especiales. Somos un tesoro para la sidra.

Chile es el rey de la sidra del nuevo mundo. La sidra Punta de Fierro usa unas dieciocho variedades de manzanas patrimoniales para su elaboración, manzanas que se entremezclan con plantas, hierbas y polinizadores en un huerto de árboles de 130 años, deliberadamente

gestionado, pero también silvestre. Molida y prensada en equipos fabricados con madera de laurel chileno, fermentada lentamente durante el frío invierno valdiviano y envejecida durante doce meses, este proceso proporciona un sabor único en el mundo. Es una tipicidad tan auténtica, única y singular dentro del cuadrante “sidras del nuevo mundo”, que Chile emerge como un paraíso para la producción de la sidra.

  • Carne chilena de Los Lagos

La particular fisonomía de las praderas naturales de Los Lagos, las que están estrechamente relacionadas con el uso del ganado, configura una imagen bucólica, cuya belleza y singularidad configuran la memoria colectiva asociada a un territorio.

¿En cuántos lugares del mundo la vaca convive con bosques nativos y bosquetes; volcanes y lagos? Esta particular geografía que, además, apela a localidades mágicas y remotas como Palena y Chiloé, constituyen verdaderos tesoros ganaderos e imprimen un sello de calidad y autenticidad a la producción de carne en el sur de Chile. Nuestra biodiversidad es el mayor activo para nuestra carne. Pocos lugares en el mundo pueden ofrecer una carne de libre pastoreo magra; una criada en pradera natural con alta infiltración de grasa, una vaca vieja Andina cuyo resultado en maduración puede ser única.