La reciente participación de Chile en FITUR 2026, la Feria de Turismo Internacional más relevante del mercado, en Madrid, volvió a confirmar el interés que existe por nuestro país como destino turístico. Naturaleza, gastronomía, enoturismo y experiencias auténticas siguen despertando atención en los mercados internacionales. Sin embargo, la presencia chilena en esta feria también dejó en evidencia una contradicción que preocupa profundamente a la industria: queremos atraer más turistas, pero este año destinaremos menos recursos para hacerlo posible.
La reducción de presupuesto cercana al 30% en los programas de promoción turística internacional para este año tendrá efectos concretos. En la práctica, implica que FITUR sea prácticamente la única gran vitrina europea del año para Chile, reduciendo nuestra visibilidad y continuidad en mercados estratégicos. En un escenario altamente competitivo, donde otros destinos refuerzan su presencia y sus campañas, esta ausencia se traduce en pérdida de posicionamiento.
Como señalé recientemente en algunas entrevistas de prensa, la promoción turística no es un gasto prescindible. Es una inversión con retorno directo, que impacta en la llegada de visitantes, en la conectividad aérea, en la ocupación hotelera y en la actividad gastronómica. Cada turista que no llega es una mesa vacía, una habitación sin ocupar y un proveedor local que deja de percibir ingresos. El impacto se siente especialmente en regiones, donde el turismo es un motor clave de desarrollo y empleo.
En noviembre de 2025, el tráfico total de pasajeros (sumando vuelos domésticos e internacionales) retrocedió un 8,2 % en comparación con el mismo mes del año anterior (noviembre de 2024). Esta fue la mayor caída del año para el transporte aéreo chileno.
El turismo es una industria transversal, que beneficia a hoteles, restaurantes, viñas, productores locales, transportistas y emprendedores que construyen experiencias a lo largo del país. Por eso, cuando se debilita la promoción internacional, se afecta toda la cadena de valor, desde la hotelería hasta la gastronomía, dos pilares que han sido fundamentales para posicionar la imagen de Chile en el exterior.
En FITUR pudimos ver un gran interés por nuestra oferta, pero ese interés necesita continuidad. No basta con aparecer una vez al año. El turismo se construye con presencia permanente, relaciones comerciales sostenidas y una estrategia clara de largo plazo. La visibilidad internacional no se improvisa ni se mantiene con esfuerzos aislados.
Desde Hoteleros de Chile hemos planteado estas críticas con responsabilidad y sentido de colaboración. Creemos firmemente en el trabajo público-privado y en la necesidad de alinear objetivos para fortalecer la industria. Pero ese trabajo requiere una convicción clara: el turismo es estratégico para el país y debe contar con recursos acordes a su impacto económico y social.
Chile tiene todas las condiciones para consolidarse como un destino líder en turismo sostenible, de experiencias y gastronómico. Contamos con una oferta reconocida. Lo que hoy está en juego no es el potencial, sino una estrategia consistente para respaldar la promoción que nos permita seguir posicionando a nuestro país en todos los mercados.
Participar en FITUR fue importante, pero no es suficiente. Estar presentes todo el año en los mercados internacionales es indispensable. Apostar por la promoción turística es apostar por empleo, desarrollo regional y crecimiento económico. Hacer lo contrario es renunciar, silenciosamente, a oportunidades que otros países están más que dispuestos a aprovechar.