Crecimiento Sostenible para el turismo

Crecimiento Sostenible para el turismo

Periodista y Socia-Fundadora de Traslación.
Ex Asesora de Gabinete de la Subsecretaría de Turismo, a cargo de la vinculación regional e interministerial.

El año 2025 terminó con un balance de 6 millones de turistas que visitaron nuestro país, lo que corresponde a la mejor cifra desde 2017. Sin duda es una noticia para celebrar que va acompañada también de sostenidos reconocimientos internacionales por destacarnos en experiencias de turismo aventura y naturaleza, especialmente.

Sin embargo, junto con estar contentos, tenemos que hacernos algunas preguntas respecto a cómo miramos estas cifras y cómo nos proyectamos a futuro porque del total de turistas recibidos, el 47,6% fueron argentinos, seguido de un 11,4% de brasileros.

En Chile sabemos lo que significa depender de un solo motor de crecimiento.

Durante décadas, el precio del cobre ha sido el termómetro de nuestra economía. Cuando sube, respiramos tranquilos; cuando cae, ajustamos el cinturón. Hemos aprendido, no sin crisis entre medio, que la dependencia excesiva es un riesgo país.

En el turismo existe una situación parecida, haciendo la salvedad que no hay un riesgo estructural en lo económico porque también hay otras métricas como la generación de divisas, el gasto por turista , entre otras, pero si medimos la variable visitación, hay una alerta que mirar.

¿Cuánto de ese récord de 6 millones de turistas fue crecimiento estructural y cuánto fue viento a favor?

Como decíamos, gran parte del flujo internacional provino de Argentina. El tipo de cambio, las diferencias de precios y las restricciones internas en su economía empujaron a millones de argentinos a cruzar la cordillera para comprar, vacacionar y consumir en Chile. Fue una oportunidad, sí. Pero también es una señal que debe movilizarnos.

Cuando el cobre sube por factores externos, no hablamos de éxito productivo interno: hablamos de ciclo. Lo mismo ocurre cuando el turismo crece por un desequilibrio cambiario en un país vecino. En este caso, sería injusto decir que el crecimiento de visitación se dio solo por el mercado cambiario del país vecino, porque también se ha recuperado la conectividad aérea, se hicieron acciones de promoción en mercados estratégicos como Brasil y Estados Unidos, junto con el creciente interés por nuestros destinos de naturaleza.
Con todo, tener mono-dependencia turística o concentración en un solo mercado emisor genera al menos  tres vulnerabilidades:

La primera es la volatibilidad, cambia el tipo de cambio y cambia el flujo. Un segundo punto es la presión territorial desbalanceada sobre algunos destinos que se saturan por sobredemanda mientras otros no despegan y lo tercero es que generamos un modelo de bajo valor agregado donde el principal atractivo es el diferencial de precio, más que la experiencia turística. Chile no puede aspirar a ser solo un “país outlet” incluso para los argentinos, tiene que ser un destino estratégico en el mapa global.

La bonanza argentina del 2025 puede ser una anécdota estadística o puede ser el punto de inflexión para tomarnos en serio la estrategia de internacionalización turística.

Tenemos que construir estabilidad de crecimiento en el tiempo, no solo celebrar los momentos peak.

Esto implica diversificación real de mercados,  romper estacionalidad para ser un destino atractivo en las cuatro estaciones y competir por una diferenciación país. Y para esto último, serán claves  las políticas intersectoriales que ayuden a generar las condiciones habilitantes , la colaboración público-privada, la inversión en nuestros parques nacionales y una calidad de servicio que provenga de capacitaciones, pero por sobre todo, del orgullo de cada chileno por tener un gran país que queramos conocer y mostrar.