“Bruma de Malta” es el mejor helado de Santiago

“Bruma de Malta” es el mejor helado de Santiago

Periodista, ingeniero comercial y heladero.
Consultor en heladería artesanal, cofundador de la Copa Nacional de Heladería e integrante de la Asociación de Pasteleros de Chile

La segunda edición del concurso El Mejor Helado de Santiago, organizado por Indupan junto a la Escuela Internacional Artebianca, confirma que la heladería artesanal chilena atraviesa una etapa de consolidación, donde el oficio, la creatividad y la industria comienzan a alinearse en un mismo ecosistema.

Una treintena de heladerías artesanales de la región Metropolitana participaron en dos categorías: sorbet de limón y helado innovador. Con un gran jurado tuvimos la difícil misión de evaluar las muestras a partir de una serie de criterios técnicos y organolépticos que reflejan la evolución técnica del rubro y la creciente sofisticación del consumidor.

En este contexto, la heladería Freitez, con sucursales en Ñuñoa, Lastarria y Barrio Italia, obtuvo el primer lugar con un sorbete de limón y menta y su creación innovadora Bruma de Malta con leche condensada, mientras que Bárouz Heladería y Dermachi & Milano completaron el podio con el segundo y tercer lugar respectivamente.

Lo cierto es que este tipo de certámenes construye un relato colectivo sobre el estado del rubro, aportando positivamente a su evolución. La visibilidad alcanzada por proyectos familiares y jóvenes, como Freitez —un emprendimiento iniciado en 2023 tras más de dos décadas de experiencia en el oficio— evidencia la emergencia de una generación de heladeros que combina técnica, sensibilidad creativa y visión de negocio, elevando la categoría a un nivel comparable con otras disciplinas gastronómicas que ya cuentan con circuitos formales de competencia y validación.

Al mismo tiempo, se abre una oportunidad estratégica en la construcción de identidad. Chile dispone de una despensa diversa y distintiva, capaz de inspirar una heladería con sello propio, conectada con productores locales, estacionalidad y memoria gastronómica. Eventos como El Mejor Helado de Santiago pueden transformarse en vitrinas para proyectar esa identidad, estimulando la creación de sabores que dialoguen con el territorio y que posicionen al país en el mapa regional de la heladería de autor.

Lo cierto es que, en un mercado que ha dejado de ser estacional y que muestra señales de sofisticación creciente, la profesionalización del oficio es una de las palancas más relevantes para sostener el crecimiento, y estas iniciativas no hacen más que evidenciar que la heladería chilena no es la misma del 2018, cuando con más ganas que recursos fundamos la Copa Nacional de Heladería y el festival Valpo Bajo Cero.

De este modo, la segunda edición de El Mejor Helado de Santiago confirma que la heladería chilena está entrando en una nueva fase competitiva. Una etapa donde el talento individual se transforma en industria, donde el oficio se convierte en disciplina y donde la creatividad local tiene la oportunidad de proyectarse con ambición global. En ese camino, los concursos no son solo vitrinas: son plataformas que definen el estándar de lo que la heladería chilena puede y quiere ser, invitando al consumidor a ser parte de este movimiento y a nuestros colegas a nunca dejar de ir por más.