Aeropuertos: un factor estratégico para el despegue del turismo chileno

Aeropuertos: un factor estratégico para el despegue del turismo chileno

Secretaria general de Achet

Chile tiene una oportunidad enorme para consolidarse como un destino turístico competitivo a nivel internacional. Esta es una frase que escuchamos permanentemente en cada reunión, encuentro, y también en los discursos de nuestras autoridades en todos los gobiernos. Y es cierta. Sin embargo, para que ese potencial se transforme realmente en crecimiento económico y desarrollo para las regiones, el país debe enfrentar con decisión uno de sus principales desafíos estructurales: la gestión y el desarrollo de su red aeroportuaria. El turismo moderno depende en gran medida de la conectividad aérea, y por lo mismo, la calidad de nuestra infraestructura y la forma en que se administran los aeropuertos es un factor determinante para el futuro del sector. Tenemos una legislación de cielos abiertos, pero ¿qué estamos haciendo para capitalizar todo su potencial?

El vínculo entre infraestructura y demanda es directo. Para que más turistas lleguen a Chile -y para que más chilenos puedan recorrer su propio país- se requieren aeropuertos capaces de responder a un flujo creciente de pasajeros. Pero al mismo tiempo, esa infraestructura solo se justifica si existe una demanda suficiente que la sostenga. Es un círculo que se retroalimenta: sin infraestructura habilitante es difícil aumentar el tráfico, y sin un aumento sostenido de pasajeros, resulta complejo justificar nuevas inversiones o ampliaciones.

Por lo mismo, el desafío no es solo construir más o mejores terminales. También es generar las condiciones para que el país aumente su demanda aérea hacia y desde Chile. Eso implica políticas públicas orientadas a atraer más visitantes internacionales, aumentar considerablemente los fondos para promoción internacional, incentivar el turismo interno y fortalecer la conectividad entre regiones.

Cuando el flujo de pasajeros crece, las aerolíneas encuentran razones para abrir nuevas rutas, aumentar frecuencias y apostar por destinos que hoy tienen un enorme potencial turístico, pero que todavía no logran consolidarse por falta de conectividad.

En los últimos meses, sin embargo, hemos observado señales que deben llamar nuestra atención. El tráfico aéreo ha mostrado signos de estancamiento e incluso caídas en algunos periodos, lo que plantea preguntas relevantes sobre los factores que podrían estar afectando la demanda. Parte de esa explicación puede estar en variables económicas o en cambios en los mercados internacionales, pero también existen desafíos internos que debemos abordar con sentido de urgencia.

Uno de ellos tiene que ver con el funcionamiento de varios aeropuertos regionales. Muchos operan prácticamente en horario de oficina, lo que limita las posibilidades de generar conexiones eficientes entre vuelos o de abrir nuevas rutas que permitan integrar mejor el territorio. La falta de flexibilidad operativa reduce la competitividad de estos terminales y dificulta que las aerolíneas puedan desarrollar itinerarios que hagan viable la conectividad entre regiones o con el extranjero.

Sólo por citar un ejemplo, la región de Arica y Parinacota, zona estratégica y limítrofe, está con un mínimo de conectividad aérea, lo que sólo obstaculiza su crecimiento económico y turístico.

Si Chile aspira a dar un verdadero salto en materia turística, la red aeroportuaria debe transformarse en un pilar estratégico del desarrollo del país. Eso requiere planificación, inversión y, sobre todo, una mirada de largo plazo desde el Estado, que vaya más allá del discurso.

El desafío está planteado. Es fundamental fortalecer la infraestructura aeroportuaria y la dotación de personal que ello requiere, y al mismo tiempo, invertir en promoción internacional. En un momento en que el mundo está reorientando sus viajes a zonas sin conflictos, Chile debe aparecer con fuerza. Es un momento crítico para el mundo, pero también ofrece oportunidades. Debemos ser más rápidos y actuar con convicción.