12 de abril, Día Internacional del Helado

12 de abril, Día Internacional del Helado

Periodista, ingeniero comercial y heladero.
Consultor en heladería artesanal, cofundador de la Copa Nacional de Heladería e integrante de la Asociación de Pasteleros de Chile

12 de abril, Día Internacional del Helado

No fueron pocas las heladerías que, a lo largo y ancho de nuestro país, sorprendieron a sus clientes con promociones el pasado domingo 12 de abril. ¿La razón? El Día Internacional del Helado, una de las tantas celebraciones asociadas al alimento de la felicidad que este año alcanzó gran repercusión en redes sociales.

Lo cierto es que detrás del llamado Día Internacional del Helado hay una construcción progresiva, impulsada más por la industria y sus asociaciones que por organismos multilaterales. El primer hito relevante no ocurre en abril, sino en 1984. Ese año, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, firma una proclamación oficial que declara julio como el Mes Nacional del Helado y establece el tercer domingo de ese mes como el Día Nacional del Helado.

Esta medida respondió a una gestión directa de la industria, particularmente de la International Dairy Foods Association (IDFA), que buscaba visibilizar el peso económico del sector lácteo y estimular su consumo en un momento clave del año. Con esta acción, el helado deja de ser solo un producto de consumo masivo y pasa a ser reconocido institucionalmente como parte de una cadena productiva relevante.

De este modo, la proclamación de Reagan no solo legitimó la celebración, sino que también instaló una lógica: usar una fecha específica como plataforma para comunicar, educar y dinamizar la categoría. Durante las décadas siguientes, distintas organizaciones y gremios en Europa y América Latina comienzan a desarrollar sus propias iniciativas.

En el caso europeo, el rol de Artglace es particularmente importante. Esta entidad —que agrupa a asociaciones de heladeros artesanales de distintos países— impulsa desde 2012 el Día Europeo del Helado Artesanal, celebrado el 24 de marzo. Se trata del único día que el Parlamento Europeo ha dedicado hasta ahora a un alimento, en el marco de una estrategia de posicionamiento cultural que busca instalar el gelato como patrimonio gastronómico, con estándares de calidad, trazabilidad y técnica.

Y entonces, ¿de dónde surge el 12 de abril? A diferencia del caso estadounidense o europeo, el Día Internacional del Helado no tiene un decreto único ni una institución global que lo respalde formalmente. Su consolidación responde más bien a una convergencia de iniciativas privadas, campañas de marketing y adopción progresiva por parte de marcas y medios. Grandes compañías del rubro, como Unilever —a través de sus marcas de helados— han jugado un rol clave en amplificar la fecha a nivel global, promoviendo el 12 de abril como un punto de activación comercial fuera de la temporada alta del hemisferio norte.

Lo interesante es que, con el tiempo, esa lógica comercial ha sido apropiada por el mundo artesanal y hoy, heladerías independientes, escuelas de formación y asociaciones locales se suman a esta efeméride. Por medio de degustaciones, lanzamientos de sabores, actividades educativas y acciones colaborativas, tal como vimos en nuestro país, el día deja de ser solo una herramienta de marketing y se transforma en una plataforma de posicionamiento sectorial.

Sin duda, sumarse a este tipo de iniciativas representa una oportunidad para visibilizar el desarrollo de la heladería artesanal, conectar con el consumidor y reforzar atributos como calidad, origen y técnica. En un mercado que ha evolucionado rápidamente, este tipo de hitos ayuda a ordenar el relato y a construir cultura en torno al producto, reflejando la madurez de una industria que entendió que no basta con producir: también hay que comunicar, educar y construir valor.