Hace algunos años, Medellín todavía no figuraba dentro de las conversaciones importantes sobre coctelería latinoamericana. La ciudad tenía bares, vida nocturna y consumo, pero no existía realmente una escena construida desde el oficio, la formación o la identidad. “Los bares más importantes servían tragos en litros, con gomitas y granizados”, recuerda Juan David Zapata mientras camina entre reuniones y llamados previos a una nueva edición de Medellín Cocktail Week.
Habla rápido, como alguien acostumbrado a sostener muchas cosas al mismo tiempo, pero vuelve constantemente a una misma idea: el crecimiento de una ciudad no sirve demasiado si las personas detrás de esa transformación quedan fuera del proceso. Por eso, aunque Medellín Cocktail Week hoy convoque a decenas de bartenders internacionales, seminarios, marcas y guest shifts repartidos por toda la ciudad, Zapata insiste en que el verdadero origen del proyecto nunca estuvo en la celebración de la industria.

BRINDANDO SUEÑOS
Todo comenzó desde una preocupación mucho más concreta y cotidiana. “La gente se quejaba mucho de la inseguridad, de la violencia. Y nosotros decíamos: tenemos que hacer algo para aportar a esa problemática”, explica. De ahí nace Brindando Sueños, el programa social que hoy funciona como uno de los pilares del encuentro y que busca capacitar jóvenes provenientes de sectores vulnerables para integrarlos al mundo de la hospitalidad.
La lógica parece simple, pero detrás hay una comprensión muy precisa de cómo funcionan ciertas realidades en Latinoamérica. Muchos de esos jóvenes no logran acceder a estudios largos ni a oportunidades laborales formales; otros cargan además con el peso invisible de venir de barrios marcados por la violencia o la precariedad. “No los contratan porque no tienen experiencia, porque vienen de lugares muy difíciles y porque no saben un hacer”, sentencia Zapata. “Entonces con esto de bartender estudian dos meses, se gradúan y ya pueden aspirar a conseguir trabajo”.
Por eso, aunque Medellín Cocktail Week hoy convoque a decenas de bartenders internacionales, seminarios, marcas y guest shifts repartidos por toda la ciudad, Zapata insiste en que el verdadero origen del proyecto nunca estuvo en la celebración de la industria.
Lo importante es que en su discurso nunca aparece la noción del rescate. Habla más bien de dignidad, de herramientas y de acceso. Los mejores alumnos son conectados directamente con bares y restaurantes de Medellín para ayudarlos a entrar a la industria, mientras otros encuentran trabajo por su cuenta después de terminar el proceso. No existe la promesa ingenua de solucionarles la vida a todos, pero sí la intención de construir un camino posible.
Quizás la razón por la que Zapata habla de esto con tanta claridad es porque él mismo fue uno de esos jóvenes. Mucho antes de convertirse en uno de los bartenders más influyentes de Colombia y levantar proyectos como Mamba Negra, Casa de Nadie o Quema Que Quema, creció en la Comuna 13, uno de los sectores históricamente más estigmatizados de Medellín. “Yo tampoco tenía oportunidad de estudiar en una universidad privada”, recuerda. “Un día pasaron por el barrio con un megáfono preguntando quién quería estudiar bartender gratis durante dos meses. Yo me inscribí y ahí empezó todo”.
Hay algo especialmente revelador en esa imagen: un curso gratuito anunciado por altoparlante en medio del barrio y un adolescente levantando la mano sin saber que años después terminaría construyendo una red de bares y organizando uno de los encuentros de coctelería más importantes de la región. Cuando habla de Brindando Sueños, en realidad también está hablando de sí mismo. “Empecé a devolver un poco lo que a mí me pasó”, confiesa.
La segunda edición de Medellín Cocktail Week se realizará entre el 1 y el 5 de junio de 2026 y reunirá a 76 bartenders provenientes de 47 bares y 29 ciudades de la escena global de la coctelería.
SERVICIO E INFRAESTRUCTURA
La conversación inevitablemente termina derivando hacia el tema del servicio, pero no desde la mirada tradicional de la hospitalidad de lujo, sino desde una ética mucho más esencial. Para Zapata, el gran problema de Medellín hoy es que la infraestructura creció más rápido que las personas preparadas para sostenerla. La ciudad se llenó de hoteles, rooftops, restaurantes y proyectos ambiciosos, pero todavía existe una enorme brecha en formación.
“Uno puede abrir el hotel más lindo de Medellín, pero si no tiene personas capacitadas para atenderlo, nunca va a tener el mejor hotel”, reflexiona. Y después agrega algo que resume bastante bien su manera de entender esta industria: “El servicio también es dignidad”.
“Un día pasaron por el barrio con un megáfono preguntando quién quería estudiar bartender gratis durante dos meses. Yo me inscribí y ahí empezó todo”. Juan David Zapata.
Ahí es donde Medellín Cocktail Week parece diferenciarse de muchos otros eventos similares. Aunque durante esos días pasarán algunos de los bartenders más reconocidos del circuito internacional, buena parte de las actividades educativas serán gratuitas. Zapata sabe perfectamente que en Latinoamérica muchas veces el acceso al conocimiento queda restringido simplemente por dinero. “No todo el mundo puede pagar 50 o 100 dólares por una charla”, explica. “Entonces tratamos de que esos chicos puedan asistir y aprender sin tener la excusa de que no tienen plata”.
Más que una cocktail week tradicional, lo que empieza a aparecer es la idea de una escena que intenta crecer desde otro lugar. Una escena donde la conversación no gira únicamente alrededor de rankings, consumo premium o sofisticación estética, sino también sobre cómo construir comunidad, elevar estándares y generar oportunidades reales para quienes normalmente quedan fuera de esos espacios.
ÉTICA POR SOBRE ESCENA
En paralelo al auge gastronómico de los últimos años, Medellín también ha desarrollado una vida nocturna donde música, diseño, cocina y coctelería comienzan a cruzarse constantemente. Bares como Mamba Negra, Mala Audio Bar o Konbini forman parte de una nueva generación de espacios donde la experiencia ya no gira únicamente alrededor del trago, sino también de la narrativa, el sonido, la arquitectura y el vínculo con la ciudad.
La propia Medellín Cocktail Week parece construida desde esa lógica: entender la coctelería como una plataforma cultural capaz de conectar industrias creativas, turismo, formación y territorio. Y quizás ahí esté una de las claves del fenómeno, porque más allá de rankings o nombres invitados, Medellín hoy parece estar usando la barra como lenguaje para contar algo mucho más grande sobre sí misma: una ciudad que decidió reinventar su relato a través de la hospitalidad.
Ahí es donde Medellín Cocktail Week parece diferenciarse de muchos otros eventos similares. Aunque durante esos días pasarán algunos de los bartenders más reconocidos del circuito internacional, buena parte de las actividades educativas serán gratuitas. Zapata sabe perfectamente que en Latinoamérica muchas veces el acceso al conocimiento queda restringido simplemente por dinero.
Zapata habla de la industria de bares casi como si hablara de tejido social. Medellín lleva años intentando reconstruir su relato internacional, dejar atrás ciertos fantasmas históricos y posicionarse como una ciudad creativa, gastronómica y cultural. En ese contexto, la hospitalidad aparece como algo más profundo que simplemente atender mesas o preparar tragos: se transforma en una forma de relación humana, de orgullo colectivo y también de movilidad social.
Desde su creación en 2025, el programa Brindando Sueños ya ha recibido cientos de postulaciones y más de 60 jóvenes han sido formados para integrarse al mundo de la hospitalidad, varios de ellos incorporándose posteriormente a bares y restaurantes de la ciudad. “La cadena siempre se mide por el eslabón más débil”, dice Zapata, como subrayando el espíritu del proyecto.
MEDELLÍN COCKTAIL WEEK
La segunda edición de Medellín Cocktail Week se realizará entre el 1 y el 5 de junio de 2026 y reunirá a 76 bartenders provenientes de 47 bares y 29 ciudades de la escena global de la coctelería. Durante cinco días, la ciudad será escenario de guest shifts, seminarios, clases magistrales y encuentros abiertos al público, consolidando el crecimiento de Medellín como uno de los polos emergentes de hospitalidad y vida nocturna más observados de Latinoamérica.
La sede principal será Mamba Negra, bar ubicado en el piso 22 de El Poblado y reconocido dentro del listado extendido de The World’s 50 Best Bars en 2025. Desde ahí operará también Mamba Lab, espacio de investigación dedicado al desarrollo de experiencias construidas íntegramente con ingredientes colombianos. Entre los invitados internacionales confirmados aparecen nombres como Giorgio Bargiani, Lorenzo Antinori, Rémy Savage e Inés de los Santos, quienes participarán tanto en la agenda nocturna como en las jornadas educativas realizadas en el Hotel Marriott de Medellín.
En una ciudad que todavía intenta redefinir su identidad frente al mundo, Medellín Cocktail Week parece estar construyendo algo más profundo que un circuito de bares: una idea de comunidad donde la hospitalidad también puede convertirse en una herramienta de transformación social.
Medellín Cocktail Week
- De martes a domingo, carta y menú degustación.
- Instagram (medellincocktailweek_/): https://www.instagram.com/medellincocktailweek_/
Mamba Negra
- Instagram (mambanegra.22): https://www.instagram.com/mambanegra.22/
