Hacer de la estadía una experiencia reconfortante y repetible en nuevo viaje es la apuesta de Viento Bravo, un joven hotel boutique de Pichilemu que, a casi cuatro años de su apertura, está dando que hablar por la calidad de sus instalaciones y la cercanía de su servicio.
Hotel Boutique Viento Bravo está ubicado a pasos del mar, en el sector de Infiernillo, al sur de la playa principal de Pichilemu. El lugar se ha ganado la preferencia de turistas por su entorno tranquilo y próximo a sitios de interés.
“Infiernillo es un barrio residencial tranquilo y seguro. Es un sector ideal para descansar, pero al mismo tiempo está cerca de muy buenos restaurantes caminando por la costanera. Es un equilibrio entre desconexión y cercanía con las playas y panoramas”, describe Tomás Bravo, dueño del hotel Viento Bravo.
Tan sólo a 200 metros del hotel se ubica la playa Infiernillo, mientras que playa La Ballena o Hermosa, ideal para caminatas o contemplar el atardecer, se encuentra a unos 500 metros del recinto. Igual de cerca está el terminal de buses de la ciudad, lo que da cuenta de una ubicación próxima a sitios de interés turístico.
Hacer de la estadía una experiencia reconfortante y repetible en nuevo viaje es la apuesta de Viento Bravo, un joven hotel boutique de Pichilemu que, a casi cuatro años de su apertura, está dando que hablar por la calidad de sus instalaciones y la cercanía de su servicio.
CUANDO LA PROPUESTA NO ES UN SLOGAN
Entregar un servicio personalizado puede sonar a slogan, pero en honor a la verdad en este caso se cumple a cabalidad. En Viento Bravo es posible, en buena medida porque es un hotel boutique pequeño, tiene sólo seis habitaciones y espacios comunes de descanso y bienestar. Ello les permite a las cuatro personas que atienden, incluido su dueño, entregar un servicio cercano a cada huésped.
“Nuestro objetivo es ofrecer una atención personalizada de principio a fin, entregar un servicio cercano y cordial desde el desayuno hasta la hora de dormir. Que conozcan y disfruten de cada una de nuestras instalaciones. Conectarlos también con los atractivos turísticos y cultura de Pichilemu”, dice Tomás.
En Viento Bravo la atención es personalizada desde el check-in hasta la salida de los huéspedes. Apenas ingresan, junto con la bienvenida se les entrega información turística sobre Pichilemu, como sitios de interés, gastronomía típica u otros datos que requiera el pasajero. “Podemos conocer a cada huésped y adaptarnos a lo que necesita, cuidando los detalles”, acota.
Tomás Bravo señala que su hotel ha evolucionado de menos a más, pues en cada temporada han ampliado su gama de servicios. “Hemos ampliado la experiencia de hospedaje, a una que incluye el descanso y también el bienestar. Hemos crecido de la mano de nuestros huéspedes, muchos de los cuales vuelven y recomiendan el lugar. Eso es lo que más valoramos”, enfatiza.
“Nuestro objetivo es ofrecer una atención personalizada de principio a fin, entregar un servicio cercano y cordial desde el desayuno hasta la hora de dormir. Que conozcan y disfruten de cada una de nuestras instalaciones. Conectarlos también con los atractivos turísticos y cultura de Pichilemu”. Tomás Bravo.
El perfil del público que aloja en Viento Bravo es más bien transversal, desde surfistas, parejas, adultos mayores y familias o grupos pequeños que requieran de habitaciones dobles o triples para su estadía en el tradicional balneario de la costa de O’Higgins.
HABITACIONES: AMPLITUD E INCLUSIVIDAD
Hotel Viento Bravo dispone de seis suites que se caracterizan por su comodidad, amplitud y luminosidad, todas con baño privado, televisión, control de acceso remoto y todo lo necesario para garantizar una estadía confortable.
Una de las habitaciones es triple, de 18 m2, ubicada en el segundo piso; cuatro son doble superior, de 22 m2, una de ellas con accesibilidad universal para personas con movilidad reducida, y la sexta es la habitación master suite, diseñada y acondicionada como un pequeño departamento playero, ideal para parejas, familia o grupos pequeños.
La habitación master suite tiene 34 m2, dispone de una cama de dos plazas y otra cama nido, un pequeño comedor, frigobar y cafetera. Tiene vista al jardín del hotel y acceso directo al sector de la terraza, donde se ubican la tinaja y el quincho con parrilla, para quienes quieran disfrutar de un baño caliente o hacer un asado.
La tarifa de las habitaciones, denominada esencial, considera el servicio de desayuno buffet, que incluye café de grano, jugos naturales, fruta fresca, masas dulces como medias luna o pasteles, cereales, pan amasado recién horneado y huevos de campo. “Los huéspedes siempre agradecen y destacan nuestro desayuno, por lo contundente y generoso que es”, acota el propietario de Viento Bravo. La tarifa esencial también incluye el uso de espacios comunes como la terraza con el quincho y parrilla, wi-fi y estacionamiento.
El perfil del público que aloja en Viento Bravo es más bien transversal, desde surfistas, parejas, adultos mayores y familias o grupos pequeños que requieran de habitaciones dobles o triples para su estadía en el tradicional balneario de la costa de O’Higgins.
CAFETERÍA: EL CENTRO SOCIAL DE VIENTO BRAVO
Entre las áreas comunes del hotel destaca la cafetería, donde los pasajeros reciben el desayuno, la que también está abierta a público, de 9 a 20 horas, con wi-fi disponible para emprendedores o profesionales que busquen un espacio del tipo cowork para reunirse o trabajar de manera remota.
“La cafetería es el corazón social de Viento Bravo. Es un espacio de encuentro entre huéspedes, vecinos y viajeros, generando un ambiente muy natural y relajado”, acota Tomás Bravo.
La cafetería tiene una carta con productos de pastelería, sándwiches y opciones tipo brunch. Es el espacio de entrada al hotel, donde también se ubican la recepción y una pequeña tienda boutique con productos locales como ropa, artículos de cosmética natural, pinturas, fotografías y productos artesanales de decoración que pueden ser opciones de souvenir.
ÁREAS DE DESCANSO Y BIENESTAR
En tanto, en el exterior se encuentran las instalaciones para el descanso, en un acogedor patio y jardín con terraza, mesas, reposaderas y quincho equipado donde se puede comer, disfrutar de la brisa marina o leer un libro. Además, para el bienestar de los huéspedes está disponible la zona spa que incluye tinaja caliente, sauna y un espacio dedicado a la relajación como el servicio de masajes. Ideal para desconectarse y renovar energías.
“Nuestro spa combina perfecto con Pichilemu y lo complementa, porque el mar es frío y corre bastante viento, entonces acá puedes relajarte con el agua caliente de la tinaja y los masajes, para cobijarte y cargarte de energía”, dice Tomás Bravo.
El acceso a los servicios de la zona spa (tinaja caliente, sauna y masajes) tienen un cargo adicional y pueden cancelarse al ingresar mediante la tarifa relax total, la cual incluye los servicios de la tarifa base o esencial.
“Nuestro spa combina perfecto con Pichilemu y lo complementa, porque el mar es frío y corre bastante viento, entonces acá puedes relajarte con el agua caliente de la tinaja y los masajes, para cobijarte y cargarte de energía”, Tomás Bravo.
Para complementar la experiencia en Viento Bravo, su personal ofrece y coordina excursiones para que los huéspedes se conecten y empapen del balneario donde bosques y mar pintan el paisaje. Clases de surf, paseos en bicicleta o navegar en kayak por la laguna de Cahuil son algunos de los panoramas imperdibles para quienes visiten Pichilemu.
HOMBRE DE COCINA CON ALMA EMPRENDEDORA
Tomás Bravo, 36 años, es santiaguino, pero como muchos capitalinos optó por vivir en otro lugar que le ofreciera tranquilidad y calidad de vida. Pichilemu le significa eso y mucho más, pues es un balneario que siempre le gustó y el destino apropiado para emprender.
Luego de estudiar gastronomía, emprendió su primer proyecto que fusionó sus pasiones por la cocina y el servicio, una heladería y cafetería en Santiago Centro. Después, en el año 2021, se mudó a Pichilemu, ciudad donde ha levantado dos negocios: la cafetería y heladería Sabor Nómade y el Hotel Viento Bravo, el que define como su proyecto soñado, cuyo nombre es un guiño a su apellido paterno y al fuerte viento que agita las grandes olas de la llamada capital del surf.
Para financiar la construcción de Viento Bravo, Tomás complementó sus ahorros con financiamiento de la banca, más el apoyo de su padre, Felipe Bravo, en quien reconoce un partner clave y aliado en sus emprendimientos de hotelería y gastronomía.
En agosto de 2022 Viento Bravo abrió sus puertas, con una propuesta enfocada en generar una experiencia personalizada y cercana.
“La cafetería es el corazón social de Viento Bravo. Es un espacio de encuentro entre huéspedes, vecinos y viajeros, generando un ambiente muy natural y relajado”. Tomás Bravo.
PICHILEMU COMO DESTINO TODO EL AÑO
Así también, el hotel boutique de Tomás Bravo apuesta por mantener un flujo regular de pasajeros a lo largo del año y romper la limitante del turismo estacional que puede afectar a los emprendimientos en Pichilemu.
“Si bien el verano es la temporada más fuerte, Pichilemu se ha ido consolidando como un destino de todo el año. Durante la temporada baja tenemos buen flujo de visitantes en nuestro hotel, el spa ha sido clave para atraer huéspedes, donde el descanso toma otro valor. Trabajamos constantemente en generar experiencias que hagan atractiva la estadía en cualquier época del año”, afirma Tomás Bravo.
Precisamente, un sustento de la consolidación del negocio hotelero es perfilar a Pichilemu como destino turístico durante todo el año. A su ya reconocida fama mundial como capital del surf, con Punta de Lobos como playa icónica para su práctica, el balneario ofrece también otras riquezas naturales como sus humedales para el avistamiento de aves y el sector de Cahuil con su laguna y centenarias salinas.
Pichilemu también tiene sitios de interés patrimonial como el Parque y Centro Cultural Ross, ubicado en lo que fue el casino de la ciudad, un elegante edificio construido entre 1906 y 1909 por encargo del empresario y político Agustín Ross Edwards. El inmueble evoca la historia de Pichilemu como balneario de la elite social a inicios de Silgo XX y su arquitectura remite a un castillo francés, atributos que le valieron su declaratoria como Monumento Histórico en 1988.
Hotel Boutique Viento Bravo
- Berna 690, Pichilemu, Región de O’Higgins.
- Web: https://www.vientobravo.cl/
- Instagram: (@vientobravopichilemu)
- Teléfono y WhatsApp: +56 9 4647 7928
- Correo: vientobravopichilemu@gmail.com