La noche cae sobre el desierto y en un espacio protegido, con temperatura agradable y una cama vestida de algodón egipcio, las fibras naturales y un aroma de notas amaderadas propio inundan el ambiente. Afuera están el viento, chañares y algarrobos, la oscuridad profunda de un cielo sin contaminación lumínica. Es parte del lujo que brinda UNAI: integrarse confortablemente al paisaje de San Pedro de Atacama.
UNAI Atacama Luxury Tents no tiene habitaciones convencionales, sino tiendas de campaña, luxury tents o carpas de lujo hechas. Se distribuyen sobre una hectárea y media de terreno, a cinco kilómetros del centro de San Pedro de Atacama, en el antiguo camino a Toconao que conduce hacia la laguna Cejar. Cada una tiene su propio jardín y terraza, separada de las demás para conservar una condición que, para María Jesús Carracedo, socia y diseñadora del proyecto, era fundamental desde el comienzo: la amplitud. “En el desierto se siente, y si queremos que la gente se desconecte, pero al mismo tiempo se conecte con la naturaleza, tiene que tener espacio”, explica.
En la cosmovisión andina, unai significa el primer gran acontecimiento de algo: el primogénito, el hermano mayor, el primer rayo de sol que toca la tierra, la primera gota de lluvia. Es un hito que marca el inicio de algo. Para la familia detrás del proyecto, también fue literalmente eso: su primer emprendimiento conjunto. La historia comenzó en 2020, cuando María Jesús había terminado su carrera de diseño y, en la idea de instalarse junto a su pareja fuera de Santiago, surgió la oportunidad de emprender en un terreno que el padre de ella había comprado en San Pedro de Atacama. Era un destino conocido: desde 2011 habían vivido en Calama y todos los fines de semana viajaba hasta ahí. Su novio tenía la idea de desarrollar glamping y el padre se interesó conformándose una sociedad entre los tres.
Afuera están el viento, chañares y algarrobos, la oscuridad profunda de un cielo sin contaminación lumínica. Es parte del lujo que brinda UNAI: integrarse confortablemente al paisaje de San Pedro de Atacama.
La pandemia obligó a resolverlo todo a distancia. Buscaron proveedores por internet hasta encontrar en Sudáfrica a un fabricante de carpas de safari, un hombre cercano a los 90 años que vivía en una de ellas junto a su esposa. Las conversaciones fueron online y las cinco primeras carpas se encargaron a medida.
Tras algunos ajustes entre los socios, integrándose el hermano de María Jesús, trabajaron hasta que en julio de 2025 abrió en UNAI Atacama Luxury Tents con cinco tiendas de campaña que, por ahora, es lo que buscan. El proyecto contempla sumar eventualmente siete tiendas más, hasta llegar a un máximo de doce habitaciones para conservar la exclusividad y la escala boutique.
Las cinco actuales corresponden a tres modelos: Family, con 60 m2, dos habitaciones y sala de estar; Máster, con 60 m2, un dormitorio y sala de estar; y Suite, de 40 m2 con dormitorio y sala de estar integrada. Todas tienen una estructura que combina madera y metal, están revestidas por tres capas de tela gruesa, destinadas respectivamente a proteger de la lluvia, del sol y a proporcionar aislación. Fueron diseñadas para soportar un clima extremo, con viento, lluvia y una intensa exposición solar. En su interior incorporan además calefacción y aire acondicionado. El piso y la tabiquería fueron desarrollados por los socios con madera de durmientes de ferrocarril, adobe y mármol proveniente de una cantera ubicada a unos 100 kilómetros. Las ventanas están hechas con una malla plástica de varias capas y cuentan con cortinas del mismo material de la carpa que producen un efecto blackout. Las puertas, en tanto, son de vidrio y así, durante el día, la relación visual con el exterior permanece abierta.
UNAI Atacama Luxury Tents no tiene habitaciones convencionales, sino tiendas de campaña, luxury tents o carpas de lujo hechas. Se distribuyen sobre una hectárea y media de terreno, a cinco kilómetros del centro de San Pedro de Atacama, en el antiguo camino a Toconao que conduce hacia la laguna Cejar.
Como diseñadora integral, María Jesús asumió el diseño interior y de la experiencia, con un concepto de lujo minimalista, vinculada a los materiales nobles y al lugar. “Para mí, el lujo es conectar con la naturaleza”, explica. Su intención es que los cinco sentidos puedan percibirlo. De ahí la importancia de las texturas, los aromas y los materiales. La ropa de cama es de lino y las habitaciones incorporan algodón egipcio. Las camas son de línea hotelera de alta gama y las almohadas ofrecen distintas alternativas, entre ellas pluma de pecho de ganso, microfibra y seda. Hay también un aroma propio de la casa, Black Cedran, con notas amaderadas.
La diseñadora se ha encargado personalmente de los detalles. Seleccionó empresas, trabajó con artesanos y, en algunos casos, confeccionó piezas ella misma con su máquina de coser. Los detalles que hablan de su dedicación son numerosos, como las lámparas realizadas con cestería, malla utilizada por pescadores de la región o tejidos de alambre. Las cerámicas, a su vez, fueron elaboradas por artesanas locales y los cuadros llevan ilustraciones de plantas chilenas realizadas por ilustradoras nacionales.
Las tiendas fueron diseñadas para soportar un clima extremo, con viento, lluvia y una intensa exposición solar. En su interior incorporan además calefacción y aire acondicionado.
EXPERIENCIA DISEÑADA
El comportamiento de las carpas frente al clima del desierto de Atacama era uno de los desafíos. La experiencia, sin embargo, terminó por confirmar que la elección fue acertada. Han enfrentado tormentas de viento sin problema y las estructuras, incluso, se mimetizan con el entorno.
Integrado en la naturaleza, el hotel ocupa únicamente energía solar. La inversión fue importante y tardó en concretarse, desarrollándose en paralelo con la construcción, que comenzó en 2021, en un proceso condicionado por las particularidades de construir en San Pedro: poca mano de obra disponible, traslado lento de materiales y una operación en un territorio donde los tiempos son diferentes.
A CARGO DEL RESTAURANTE UNAI | Juan Pablo Mardones chef y socio de UNAI junto a la chef pastelera Mora Jones
Los desafíos para un hotelero son variados en este destino: el agua, por ejemplo, llega en camiones aljibe y parte de los trabajadores debe vivir en el mismo recinto ante la falta de hospedajes adecuados. Son condiciones que encarecen la operación y, como consecuencia, el costo de estadía en el hotel. No obstante, hasta aquí llegan huéspedes que valoran el destino.
UNAI Atacama tiene actualmente capacidad para catorce personas y cuenta con catorce trabajadores, mientras que el restaurante suma otras ocho personas. El servicio es altamente personalizado y humano. La comunicación con los huéspedes comienza, incluso, antes de su llegada y continúa durante toda la estadía de manera directa y personal. Los socios participan también de esa relación cotidiana, María Jesús conversa con los pasajeros y responde sus preguntas en una cercanía coherente con el tamaño del proyecto y con la idea de que cada huésped pueda vivir una experiencia diseñada de acuerdo con sus intereses.
Como diseñadora integral, María Jesús Carracedo asumió el diseño interior y de la experiencia, con un concepto de lujo minimalista, vinculada a los materiales nobles y al lugar. “Para mí, el lujo es conectar con la naturaleza”.
El 95% de quienes llegan a UNAI Atacama Luxury Tents son extranjeros, aunque en los últimos meses también hay interés de empresas para viajes corporativos y eventos, como matrimonios y pedidas de mano. Para todos, una de las principales diferencias está justamente en la posibilidad de alojar en una tienda de lujo. Ya en la estadía, se suman interesantes experiencias, desde la interacción con las cuatro llamas domesticadas que viven en el recinto hasta la visita a un observatorio astronómico propio, con telescopio y abierto para público del hotel y el restaurante.
CAPELLETTI DE HUMITA | es una pasta rellena con crema pastelera de choclo, con una base de salsa de tomates casera, pesto, choclo y tomates asados y albahaca fresca
TACO DE CAMARONES | se prepara con una tortilla casera de maíz morado, crema de palta, la ensalada de camarones, hojas de tatsoi, flores de aliso, rábanos encurtidos y salsa de cacho de cabra que no es picante sino más bien dulce y ahumada
CRÈME BRÛLÉE DE CHAÑAR | con arrope de chañar, fruto de la zona, acompañado con sorbete de berries, quinoa y frutos rojos frescos y una touile de algarrobo
Los huéspedes también tienen opción de realizar excursiones, privadas y diseñadas según sus intereses, siempre con guía y vehículo privados. A ello se suman clases de cerámica o visitas a lugares cercanos, como una estancia donde se produce queso de cabra o la primera viña de altura de Toconao. Todo se enmarca en la intención es acercar al visitante a la cultura local y, al mismo tiempo, trabajar con quienes forman parte de esta, es por eso que el hotel tiene vínculos con pequeños productores de San Pedro de Atacama y empresas chilenas en una clara decisión por privilegiar productos nacionales. “Queremos mostrarle al extranjero la calidad de lo que hay en Chile”, señala María Jesús Carracedo.
Para todos, una de las principales diferencias está justamente en la posibilidad de alojar en una tienda de lujo. Ya en la estadía, se suman interesantes experiencias.
SABOR, TERRITORIO Y MEMORIA
Como parte de un constante crecimiento, UNAI Atacama trabaja en una nueva recepción con lounge, tienda y un área destinada a la planificación de excursiones. También está desarrollando un área de wellness que incluirá piscina tipo terma, sauna y masajes dentro de una carpa integrada entre árboles. Se espera que este espacio esté disponible en noviembre y se sume a un invernadero de 10 por 20 metros concebido como jardín botánico para los huéspedes y, al mismo tiempo, como fuente de recursos para la cocina del hotel. Esta se desarrolla en el restaurante UNAI Atacama, recinto construido en madera y adobe, de grandes ventanales y capacidad para 40 comensales, aproximadamente.
Juan Pablo Mardones es el chef del espacio gastronómico. Tras 17 años en el hotel Awasi, se transformó en empresario para tener mayor independencia y se asoció con los dueños de UNAI. Amante de la comida latinoamericana, no sigue tendencias: sus platos surgen de sus preferencias, del producto disponible y de las solicitudes de los propios huéspedes. Dentro de esa flexibilidad, desarrolla preparaciones de autor con acento local y estacional, trabajando vegetales y hierbas de altura, pescados frescos y carnes. Todo lo que sus comensales prueban se elabora en su propia cocina. “Me interesa que el sabor sea lo fundamental”, dice este cocinero, cuya propuesta busca, además, responder al viajero que llega a San Pedro y que muchas veces espera encontrar sabores tradicionales. Por eso, su carta combina preparaciones reconocibles con creaciones propias bajo la estructura de menús degustación con maridaje de vinos chilenos; son cenas de cuatro y seis tiempos que incluyen platillos fríos y frescos, pastas, carnes y postres. También hay carta tradicional con entrante, principal y plato dulce. Entre las opciones emblemáticas están los Cappelletti rellenos de humitas, una pastelera que lleva haciendo a partir de una receta que aprendió de un tío de Talca. En pastelería –a cargo de la chef Mora Jones–, resalta el Crème brûlée de chañar, aunque hay variedad de opciones, como un Helado de muña con chocolate y patasca suflado y garrapiñado. La coctelería no queda atrás: combina clásicos y creaciones de autor con hierbas locales como rica rica y rosa del desierto.
Juan Pablo Mardones es el chef del espacio gastronómico y socio de UNAI. Amante de la comida latinoamericana, no sigue tendencias: sus platos surgen de sus preferencias, del producto disponible y de las solicitudes de los propios huéspedes.
El restaurante atiende desde las seis y media de la tarde, y la última reserva es a las nueve y cuarto de la noche. Por la mañana, brinda el desayuno para los huéspedes de UNAI Atacama, servicio que aunque, tradicional, incluye detalles locales, como tostada de queso de cabra con aceitunas. Pero lo que lo hace singular es que se sirve a la carta, fiel al servicio personalizado del hotel.
El equipo de cocina es mínimo: a Mardones y Jones se suma un sous chef peruano. “Quiero que nos mantengamos pequeños para mantener el tipo de servicio boutique”, explica el chef. Para él, una buena experiencia gastronómica no depende únicamente de la comida, también de que el comensal se sienta acogido, atendido y “regaloneado”. En esa combinación de hospitalidad y territorio está, para UNAI Atacama Luxury Tents, aquello que finalmente permanece en la memoria.
UNAI Atacama Luxury Tents
- Aguas Calientes 207, Ayllu de Solor, San Pedro de Atacama
- Reservas: +56 9 3453 4759
- Reservas correo: reservas@unai.cl
- Restaurante: +56 9 5619 2974
- Reservas correo: restaurant@unai.cl
- Instagram (@unaiatacama): https://www.instagram.com/unaiatacama
- Web: https://unai.cl/
