The PopCity hotel: Diseño y personalidad en un hotel de barrio

The PopCity hotel: Diseño y personalidad en un hotel de barrio

De fachada sobria y sugerente que contrasta con un interior vibrante, este lugar se integra al sector de El Bosque, en Providencia, con una propuesta que mezcla arte y hospitalidad. Creado por dos amigos con espíritu emprendedor, no solo ofrece alojamiento, sino una experiencia cercana, estética y funcional que hoy conquista al público, especialmente, a los chilenos.

Con carácter propio y, al mismo tiempo, totalmente integrado al sector de El Bosque, en Providencia, el PopCity hotel  sorprende. El gris oscuro de su fachada lo cubre de sobriedad y alma citadina, mientras que el grafiti con el rostro de una mujer en lo alto de la estructura anticipa el concepto lúdico y acogedor que engloba esta propuesta.

Al cruzar su umbral, el color irrumpe con intención, el arte se asoma desde diferentes elementos y espacios, la atmósfera vibrante y cuidadosamente diseñada envuelve al visitante. El pop design no solo se convierte en una referencia estética, también es una declaración de estilo que se despliega junto al contraste y diversas materialidades.

En el corazón del espacio común –que funciona como antesala del hotel, lobby y también como una especie de galería–, una mesa redonda da la bienvenida. Sobre ella, libros de diseño y una lámpara de luz focal crean un pequeño oasis cerca de sinuosos sillones de colores. Objetos decorativos y piezas de arte –algunas a la venta– completan una escena que invita a recorrer. Todo está dispuesto con una mezcla de espontaneidad y detalle, donde cada elemento atrapa la atención y tiene algo que decir.

De este modo se va configurando la personalidad de PopCity, alternativa de hospedaje boutique pensada para quienes valoran la estética, pero también el trato cercano y la experiencia en un lugar tan próximo como distante del ajetreo capitalino. Situado en Av. El Bosque, casi esquina de Carlos Antúnez, no tiene espacio sin propósito ni rincón que no dialogue con el visitante. En la recepción, quienes atienden conocen el barrio, orientan con entusiasmo y logran que el paso por el hotel se sienta como una experiencia hecha a medida.

Con carácter propio y, al mismo tiempo, totalmente integrado al sector de El Bosque, en Providencia, el PopCity hotel sorprende

Pablo Espinoza y Marco Contreras son los gestores de este proyecto y aseguran que su hotel vino a sumar algo nuevo al barrio, siempre clásico y residencial. Desde su apertura, en noviembre de 2019, el recinto abraza un concepto amigable con el entorno, por eso no extraña que fuera especialmente bien recibido por los vecinos, más todavía si se sabe que el lugar era un punto complejo al ser una casona abandonada, por tanto, un foco de peligro y basura. “Cuando nosotros la empezamos a intervenir, mucha gente se puso muy alegre. Algunos muy contentos de que hubiera un hotel”, recuerda Pablo Espinoza. Otros no tanto, como menciona su socio, dado el carácter residencial de la zona. Sin embargo, cuando vieron que el proyecto consideraba un café, aquellos vecinos dubitativos comenzaron a verlo cómo un punto de encuentro, por ejemplo, para reuniones de las comunidades de vecinos

SOCIOS DE POPCITY HOTEL | Marcos Gómez y Pablo Espinoza

Lo cierto es que los socios se han visto sorprendidos con los resultados respecto de la propuesta inicial. La intención era atraer público joven, gente que quisiera algo distinto, pero después del estallido social y luego, tras la pandemia, el público que empezó a llegar fue el segmento local. Qué duda cabe: en ese contexto fue una apertura compleja. “Lejos de buscar un público específico, en ese minuto, era bienvenido todo el mundo que quisiera venir”, dice Pablo. “Fue un comienzo bastante resiliente”, agrega Marco.

Hoy por hoy, el público de PopCity mayoritariamente es chileno y se trata de gente que busca tranquilidad: hospedarse en un barrio tranquilo, tradicional, pero al mismo tiempo bien conectado y central, con buenos accesos. Con el tiempo, se sumaron pasajeros de regiones, “que les encanta venir a este hotel porque tiene cierta atmósfera extranjera, una zona donde se sienten seguros y tranquilos, además”, menciona el empresario. “Y estamos fascinados con los chilenos, el cliente más fiel, va a un lugar, le gusta y repite siempre”, afirma su socio.

ÉXITO Y ORIGEN

Desde hace más de 20 años que Pablo Espinoza y Marco Contreras son amigos, se conocen y saben las cualidades de cada uno, es por eso que han definido sus roles con claridad para la operación de PopCity: Pablo se enfoca en los aspectos creativos, en tanto Marco se dedica a los números. Sin duda, esa ha sido una clave de éxito, también lo es el hecho de tener un concepto claro y, por otro lado, trabajar con inteligencia en asuntos tarifarios: tienen flexibilidad de los precios de acuerdo con la demanda, siempre considerando valores asequibles. Es así como muy pocas veces registran menos de 90% de ocupación; usualmente, es entre 90% y 100%.

PopCity, alternativa de hospedaje boutique pensada para quienes valoran la estética, pero también el trato cercano y la experiencia en un lugar tan próximo como distante del ajetreo capitalino. Situado en Av. El Bosque, casi esquina de Carlos Antúnez, no tiene espacio sin propósito ni rincón que no dialogue con el visitante.

Más allá del momento actual, el inicio de la historia del hotel es un relato que bien vale la pena conocer. Ocurrió así: los amigos y hoy socios decidieron emprender juntos a partir de una oferta que conjugó anhelos profesionales y oportunidades. Era 2016, cuando el dueño de la propiedad que hoy acoge al hotel le ofreció a Pablo el arriendo de la casona como una opción ideal para el desarrollo de un hotel pequeño. Él, que tenía cercanía con el rubro habiendo tenido un hostel en Valparaíso y los barrios Italia y Bellavista, cuenta que guardaba la intención de consagrar esta labor en un hotel. No obstante, no tenía la posibilidad económica de aventurarse en un negocio así. Al menos no solo. Por eso le comentó a Marco: se reunieron a almorzar, vieron números y definieron avanzar. ¿Cómo no? Ambos se confiesan unos enamorados del barrio. Marco vive hace 55 años en esta zona de Providencia y Pablo lo frecuentaba por trabajo, estando dedicado al arriendo de departamentos amueblados para turistas.

Decididos a dar el paso y convertirse en hoteleros, una de las primeras labores que hicieron fue el trabajo de fachada. Esta es una casa isla, es decir, como vecinos, tiene construcciones en altura a cada lado y en la parte posterior. La condición no permitía construir mucho más de lo que estaba ya en pie, lo que, sumado al maltrato externo de la construcción por las muchas transformaciones, planteó un desafío que tomaron junto al arquitecto Andrés Núñez. Lo que decidieron fue mantener la estructura de la casa, con sus vigas y pilares, ampliar sus 200 m2 originales y, principalmente, cambiar materiales. Como resultado, hoy el espacio alcanza 400 m2 y de dos pisos pasó a tener tres plantas conectadas por un ascensor que no solamente aporta en accesibilidad, también facilita la operación del hotel.

En lo estético, eligieron revestir el exterior con enchape de latones del sur, inspirándose en Valparaíso también. En el interiorismo, las labores las lideró Pablo que, incentivado por Marco y para trabajar con mayor fundamento, decidió embarcarse en la tarea al tiempo que tomó un curso en Escuela Brown, específicamente un programa de diseño de espacios comerciales, con la diseñadora de interior Francesca Bassi, una experiencia en la que todo el curso se involucró. “Hay que agregar que Pablo siempre ha tenido esa sensibilidad, de interiorismo, o sea, es algo medio innato. Siempre ha tenido un gusto impecable”, dice su socio.

El resultado fue algo ecléctico, describe Pablo: “Nos inspiramos harto en el pop design, en estructuras nobles, pero también en el diseño fácil, limpio, simple de mantener, estético y eficiente”. Marco añade la importancia que también dieron a crear espacios acogedores, recurriendo a recursos como la iluminación tenue y focalizada, algo que se une a la intención de entregar un servicio cercano y cálido. En ese sentido, la preocupación ha sido crear un equipo bastante profesional también con un toque relajado, pero sobre todo multifuncional, de manera que, si bien cada integrante del equipo tiene su labor específica, todos conocen la operación del hotel y saben resolver requerimientos de clientes y pasajeros, enriqueciendo la experiencia en Pop City.

Como resultado, hoy el espacio alcanza 400 m2 y de dos pisos pasó a tener tres plantas conectadas por un ascensor que no solamente aporta en accesibilidad, también facilita la operación del hotel.

HABITACIONES Y CAFETERÍA

Pop City tiene 19 habitaciones, todas diferentes, de hasta 28 m2 y distribuidas en los tres niveles del hotel. Las superiores se encuentran en el primer piso y cuentan con una pequeña terraza que da a un patio interior. Las dos categorías restantes son estándar y triples. Estas últimas, generalmente, son elegidas por familias y también por grupos de trabajo, demanda que varía de acuerdo con la temporada del año.

En el diseño resalta la altura de los espacios, herencia de la arquitectura original de la casa, donde se aprecian muros de tres o más metros. La paleta de colores que forma el ambiente enfatiza en la elegancia de los grises, presente como matiz corporativo en cada espacio del hotel y, en ocasiones, contrastado con los colores de pequeños murales del autor del grafiti de la fachada, Marco Aria (@contra.golpe). A su vez, resalta la comodidad de camas amplias y acogedoras, considerando en el espacio siempre una mesa de escritorio.

THE ANIMAL COFFEE | brinda a los comensales algunos productos de elaboración propia, como la focaccia de pastrami y queso de cabra, especialidad de la casa

En cada una de las habitaciones, así como en los espacios públicos, Pop City se ha ocupado de entregar la conectividad que exige el cliente contemporáneo. De este modo, en sus salas de estar o en la cafetería, resulta cómodo desarrollar reuniones.

The Animal Coffee, el café del hotel, todos los días recibe comensales, muchos de ellos en busca de un lugar para trabajar. Y es que se trata de un espacio cálido, con terraza hacia la calle, amplio y luminoso.

La evolución de la demanda en torno a pasajeros y clientes nacionales, hizo de este lugar una cafetería de barrio que se adapta a las necesidades de los vecinos. Es así como los desayunos, especialmente en los fines de semana, se han transformado en una cita imperdible y, prontamente, se contemplará un concepto de brunch.

La carta tiene variedad de cafés; también hay pasteles, pizzas y sándwiches. Marco detalla que trabajan con proveedores externos de materias primas nobles como jamones tradicionales y encurtidos, en el afán de contar con productos de calidad.

Este invierno llega con novedades para el café de PopCity: incorporará nuevas opciones, incluyendo una variada selección de infusiones y chocolate caliente, siempre en el propósito de satisfacer todos los gustos. Al mismo tiempo, la terraza interior —un espacio amplio y reservado— tiene el potencial de convertirse en un bar, y los socios del hotel ya están trabajando en ello.

The Animal Coffee, el café del hotel, todos los días recibe comensales, muchos de ellos en busca de un lugar para trabajar. Y es que se trata de un espacio cálido, con terraza hacia la calle, amplio y luminoso.

VISIÓN EMPRESARIAL

Integrarse lo más posible al barrio es parte del ideal de PopCity y, sin duda, su café con entrada independiente a la calle es parte de lo mismo. Y si bien era un ítem del proyecto desde el inicio, también es cierto que le han dado mayor protagonismo con el paso de los años, entendiendo que en hotelería el área de alimentos y bebidas es uno de los pilares del negocio.

Las iniciativas de participación con la comunidad son varias. Los socios mencionan descuentos en convenio con Club Providencia y la idea de contar con un estacionamiento eléctrico, apuesta que les convertiría en los primeros en ofrecer algo así en la zona.

Pablo Espinoza y Marco Contreras son empresarios activos, atentos al mercado. Así lo resalta Marco, mientras Pablo, quien está muy vinculado a la industria hotelera y cercano al gremialismo, menciona otro punto: el gran potencial turístico que aún no se explota. “Falta una agenda ciudad. Mucho extranjero viene a Santiago como destino de tránsito, para ir al sur o al norte, o para ir a la nieve en invierno. Hay un potencial en la ciudad que se está perdiendo, Santiago es una ciudad agradable, bonita. Hay un trabajo que hacer importante, es necesario que los gremios sean más considerados en la participación de las normas, de los cambios”, dice.

Con su experiencia como viajeros —y desde hace algunos años también como empresarios del rubro—, han identificado numerosas falencias y oportunidades de mejora en la industria. “Detrás de la operación de un hotel hay mucho tecnicismo, pero no es algo tan difícil de manejar. Nosotros lo hemos desarrollado de buena forma”, señala Pablo. En esa dirección apuntan sus próximos pasos: “Queremos llegar a hoteles que enfrentan dificultades y ofrecer servicios de asesoría o gestión hotelera”.

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