Novotel Arica: Confort y sabores con la cordialidad del norte

Novotel Arica: Confort y sabores con la cordialidad del norte

Frente a playa Chinchorro, este hotel tiene identidad propia. Rescata parte de la historia de la ciudad a través de su propuesta gastronómica y, en particular, de su restaurante El Gallo Cojo. Marcado por un servicio cercano, se proyecta como un punto de encuentro abierto a la comunidad, al tiempo que continúa creciendo y apostando por el desarrollo de este destino.

El Gallo Cojo puede describirse como uno de los espacios gastronómicos más singulares del Norte Grande del país, también como una de las claves de por qué Novotel Arica se aprecia como un recinto especialmente acogedor y con tan clara personalidad. Pero antes de convertirse en el corazón social del hotel, tuvo que revivir.

Todo comenzó con el descubrimiento de un vitral hallado entre los escombros durante la construcción del edificio que alberga a este Novotel. Se trataba de una pieza perteneciente a un negocio que funcionaba antiguamente en ese terreno. “Fue interesante, porque Accor es una empresa francesa y con ese hallazgo se advirtió que en este mismo lugar donde se construía el hotel había existido un restaurante de propietarios franceses”, detalla Gloria Behrmann, gerente del Novotel Arica.

GLORIA BEHRMANN | gerente del Novotel Arica

Cuando se quiso potenciar el restaurante del hotel, a partir de ese antecedente, se comenzó a buscar información en diarios locales y también entre las familias de la ciudad. Los datos remitieron a que, desde la década de 1950, una pareja franco-suiza administraba ahí un restaurante que llegó a convertirse en escenario de celebraciones y encuentros familiares, El Gallo Cojo.

Entonces, la idea fue revivirlo y para eso se intervinieron más de 200 m2 en un proyecto que tomó forma gracias a la participación de artistas, vecinos y amigos. Incluso, uno de los antiguos garzones del restaurante participó. El resultado fue un lugar muy distinto a aquel sencillo restaurante de piso de tierra que hubo ahí alguna vez. La nueva versión no buscó replicarlo, sino rescatar su esencia: ser un lugar donde las personas quisieran quedarse. Hoy parece un oasis junto al océano, un espacio que se viste de fibras naturales, cerámica y el verde de plantas elegidas para transmitir la idea de estar en casa. Ese espíritu cálido es, precisamente, el que define a Novotel Arica.

El Gallo Cojo puede describirse como uno de los espacios gastronómicos más singulares del Norte Grande del país, también como una de las claves de por qué Novotel Arica se aprecia como un recinto especialmente acogedor y con tan clara personalidad.

CÁLIDO COMO UN ABRAZO

Mientras se edificaba el edificio de 12 pisos destinado a ser Novotel Arica, se declaró la pandemia. Y así, en medio de uno de los períodos más desafiantes para la industria turística, el proyecto siguió adelante hasta su apertura en 2022. Gloria Behrmann, encantada con la propuesta, se integró al proyecto unos meses después de la inauguración. La gerente, que estudió administración de empresas en Brasil, tiene formación en turismo y gestión hotelera, lleva 23 años en Accor y, antes de asumir en Arica, trabajó tres años en hoteles que la cadena tiene en Calama. “Soy una enamorada de la marca Novotel. Tiene mucha conexión con mi persona”, afirma. Le identifica su filosofía de equilibrio entre lo corporativo y el placer. La ciudad también le llama mucho la atención. Incluso antes de asumir esta gerencia, imaginó su futuro allí: “En 2019, cuando llegué a Chile, vi que estaban construyéndolo y pensé que iba a trabajar aquí”.

La búsqueda del equilibrio a la que se refiere Behrmann se vive fielmente en Novotel Arica, por ejemplo, cuando un huésped –tras terminar una reunión de trabajo– puede disfrutar un trago de autor en el bar, recorrer la costanera ariqueña en bicicleta –el hotel dispone para arriendo–, descansar junto a la piscina con vista al mar o, próximamente, disfrutar del área de spa actualmente en desarrollo.

Todo ocurre en un ambiente acogedor. “Cuando las personas entran al hotel, de inmediato sienten un abrazo. El hotel tiene esa característica. Las personas lo dicen”, añade la gerente en cuanto a la experiencia. Y los índices de percepción de los huéspedes parece respaldar su afirmación: el hotel registra de los NPS más altos de la cadena Accor, alcanzando un 91%, una cifra excepcional dentro del segmento midscale.

Hoy parece un oasis junto al océano, un espacio que se viste de fibras naturales, cerámica y el verde de plantas elegidas para transmitir la idea de estar en casa. Ese espíritu cálido es, precisamente, el que define a Novotel Arica.

Estos datos no serían posibles sin un grupo humano siempre atento, por ejemplo, para que los pasajeros conozcan los destinos de la ciudad. “Buscamos que la experiencia sea la más cómoda, alegre y placentera posible”, señala la gerente, que no niega la relevancia de la tecnología y recursos de la IA, pero respalda con firmeza el valor del aspecto humano en esta industria.

Las 144 habitaciones de Novotel Arica miran al mar. Y es que es un hotel construido para eso. En ese sentido es muy democrático, tal como lo resume Behrmann. Las habitaciones de tipo estándar cuentan con 33 metros cuadrados y las ejecutivas alcanzan los 46. Todas disponen de camas king size, salvo la ejecutiva, que incorpora una de mayores dimensiones. Amenidades, la presencia de hervidor, café y té, entre otros detalles, dan cuerpo a estos espacios privados concebidos para transmitir la calidez que cruza el concepto.

El gimnasio –que también tiene vista al mar– y los cinco salones para eventos de Novotel Arica son parte de las áreas comunes. Ahí y en cada espacio del hotel se aprecia una estética que sabe dialogar con el territorio: piedras del norte, como aquellas de Arequipa, piezas artesanales y réplicas de las iglesias de la Ruta de las Misiones que reciben a los visitantes en la recepción son parte de aquello. Todo suma para completar la experiencia de una apuesta hotelera que ha sido reconocida internacionalmente: en 2024, Novotel Arica obtuvo el primer lugar en los GRI Awards Andean en la categoría Mejor Proyecto Hotelero de la región andina.

Todo ocurre en un ambiente acogedor. “Cuando las personas entran al hotel, de inmediato sienten un abrazo. El hotel tiene esa característica. Las personas lo dicen”, añade Gloria Behrmann, gerente del Novotel Arica.

Para nosotros es muy importante la cercanía con la cultura local, la región y la ciudad, porque no se trata solamente de llegar a un lugar, abrir las puertas y hacer un negocio. También la idea es tener un desarrollo general en el lugar donde está ubicado el hotel. La idea es alinearse con un desarrollo sostenible. Esa es la filosofía”, afirma Gloria Behrmann. Y ese compromiso está presente en más de 136 acciones de sustentabilidad. A su vez, se refleja en la obtención de la certificación nivel 3 del Sello S Sernatur entregada en 2024, convirtiéndose en el único hotel de la Región de Arica y Parinacota con esa categoría; también el único hotel de la cadena Accor en el país con esa distinción.

El uso de productos locales sigue la misma línea, están presentes en la propuesta gastronómica desde la primera comida del día. En el desayuno –servido entre las seis y media y la diez treinta de la mañana–, los huéspedes encuentran, por ejemplo, clásicos dulces de la zona, como el chumbeque. Luego, en el buffet de almuerzo y en la carta de El Gallo Cojo, el comensal disfruta productos con denominación de origen como aceitunas de Azapa y orégano de Socoroma. Esto es clave para la cocina del hotel, un equipo de 24 personas que trabaja para el restaurante y es liderado por el chef ejecutivo Jordy Suarez. Y es que siendo Arica una ciudad fronteriza –está a 30 kilómetros de Perú–, su perfil gastronómico está muy vinculado con la comida típica del vecino país. Y por eso, cuando se abrió El Gallo Cojo, una de las principales exigencias de la gerente fue no tener platos peruanos. “Arica los tiene de sobra. Obviamente, tenemos ceviche, pero aquí no tenemos comida peruana, la gastronomía es local, regional. Eso marca la diferencia y el público lo nota”, recalca Gloria Behrmann.

Las índices de percepción de los huéspedes respaldan que el hotel registra de los NPS más altos de la cadena Accor, alcanzando un 91%, una cifra excepcional dentro del segmento midscale.

PUNTO DE ENCUENTRO

El Gallo Cojo abrió sus puertas en 2023 y un año más tarde incorporó un museo que hoy forma parte del circuito turístico de Arica. En sus vitrinas conviven antiguas vajillas, fotografías y objetos donados por habitantes de la ciudad, vestigios del pasado ariqueño. El espacio continúa creciendo: las personas siguen aportando con piezas, convirtiéndolo en un espacio vivo. A su vez, la conexión con la comunidad también fluye a través de talleres gastronómicos, actividades para niños y festivales culinarios que se realizan cada viernes.

Con una capacidad aproximada para 240 personas, distribuida entre salones interiores y dos terrazas –una junto a la piscina y otra frente al mar–, El Gallo Cojo ha logrado revitalizar parte del circuito gastronómico de Arica. Además, mantiene promociones especiales para incentivar la visita de los habitantes de la ciudad. Su carta, que ronda los cuarenta platos, incluye preparaciones internacionales pensadas para un hotel que recibe visitantes de todo el mundo, y recetas inspiradas en la historia del lugar, algunas escogidas, incluso, por la propia comunidad.

Corvina Chinchorro es uno de los platos de la carta, un homenaje a la costa local y al patrimonio de Arica. Corresponde a un delicado filete de corvina grillada que se acompaña de un cremoso risotto elaborado con aceitunas del Valle de Azapa; se completa con puré de zanahoria y betarraga, aportando así color y textura con un equilibrio que busca reflejar el encuentro entre el mar y los valles del norte de Chile. Filete Gallo Cojo es otro ejemplo. Representa la esencia de la cocina del restaurante con ingredientes locales elevados gracias a técnicas contemporáneas. Se trata de un jugoso filete de res grillado sobre una suave pastelera de choclo del valle de Lluta; se acompaña con cebolla caramelizada con miel, salsa de carmenere y un delicado cebollín tempura para aportar contraste en textura. La Canasta Gallo Cojo, en tanto, es una alternativa inspirada en la historia del icónico restaurante original. Refleja el espíritu cercano y familiar del lugar a través de crujientes trozos de pollo apanados en corn flakes y papas fritas.

El próximo capítulo de Novotel Arica ya está en marcha: en noviembre, la azotea del edificio se convertirá en un sky bar, una invitación para mirar el horizonte desde las alturas. Pero, mientras ese proyecto toma forma, el salón y las terrazas de El Gallo Cojo continúan convocando a la ciudad, un lugar que busca potenciar su perfil como destino del placer en Chile. “Hoy nuestro público es más corporativo. Eso es algo que intentamos cambiar, porque aquí tenemos un lugar tan especial, donde la mayor parte del año hay sol”, dice la gerente de Novotel Arica, aludiendo al desafío de convocar al viajero de placer, y ya no solo a los ariqueños, también al resto de Chile y el mundo.

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