El proyecto nació en 2020, durante la pandemia, como una manera de poner en valor una construcción antigua de adobe que Beatriz Valenzuela y José Luis Guarda habían adquirido hace 25 años. Ambos agrónomos y habitantes de la zona desde hace casi tres décadas, encontraron en esta casona de más de cien años un punto de encuentro entre sus pasiones: el amor por los caballos, el paisajismo, la cocina y la vida al aire libre.
“Esto no partió como un negocio; lo que queríamos era poner en valor esta arquitectura básica de barro, madera y teja que guardaba la historia del lugar”, dice Beatriz. José Luis añade: “Somos amantes de los caballos en todas sus versiones. Nuestros hijos son equitadores y nosotros hacemos paseos y cabalgatas en la cordillera. Conocíamos la zona y queríamos que otros la experimentaran”.
RESPIRANDO HISTORIA
La Pesebrera conserva la esencia del antiguo colectivo, un espacio donde los trabajadores agrícolas se alojaban durante la temporada. Cada uno de los departamentos originales se transformó en lofts y suites, manteniendo los muros de barro, las tejas y la madera en su estado original. La intervención buscó preservar la honestidad del material: nada de restauración ornamental, todo auténtico. “Queríamos que cada departamento se transformara en un loft habitacional manteniendo exactamente lo que era originalmente”, detalla Beatriz.
Beatriz Valenzuela y José Luis Guarda habían adquirido esta casona de más de cien años un punto de encuentro entre sus pasiones: el amor por los caballos, el paisajismo, la cocina y la vida al aire libre.
El lodge cuenta con siete habitaciones, algunas de ellas lofts familiares de dos niveles y suites dobles. Cada espacio tiene su personalidad: el Loft Campanario invita a la contemplación con su sala de estar y estufa a leña; la Suite El Descabezado integra tina y chimenea, transformando las noches de invierno en un refugio acogedor. Todas incluyen calefacción central, batas y amenities cuidadosamente seleccionados, un equilibrio entre autenticidad y confort contemporáneo.
Para quienes buscan privacidad o celebraciones familiares, el lodge puede arrendarse en su totalidad. Algo que José Luis apunta como bastante usual: “Se ocupa mucho para familias o familias de amigos que se quieren juntar en un lugar. Y se toman el lugar completo”. La flexibilidad se mantiene también en los espacios comunes: la gran cocina, los distintos fogones y la disposición de mesas permiten que cada huésped decida dónde y cómo comer.
JOSÉ LUIS GUARDA Y BEATRIZ VALENZUELA | el matrimonio dueños de La Pesebrera crearon este lodge para compartir sus pasiones: el amor por los caballos, el paisajismo, la cocina y la vida al aire libre
DESAYUNO Y LIBERTAD
La propuesta gastronómica de La Pesebrera sigue la filosofía de libertad y autogestión. Los huéspedes pueden cocinar con los productos que traen, apoyándose en varios fogones y hornos distribuidos por el campo, mientras los anfitriones se encargan de los detalles. Beatriz lo resume en un lema irrefutable: “Queremos que te sientas como en tu casa”, explica con humildad.
La Pesebrera conserva la esencia del antiguo colectivo, un espacio donde los trabajadores agrícolas se alojaban durante la temporada. Cada uno de los departamentos originales se transformó en lofts y suites, manteniendo los muros de barro, las tejas y la madera en su estado original.
El desayuno es un ritual: huevos frescos de las gallinas del lugar, mermeladas artesanales de productores locales, pan amasado y masa madre, granola, queques y brownies caseros. Para quienes prefieren descansar y no cocinar, hay comidas preparadas disponibles en el honesty menú: lasañas, ñoquis y aperitivos, que los huéspedes pueden tomar registrando su consumo, sin horarios ni personal permanente que supervise.
“Es todo servicio. Tú vas al honesty menú, sacas lo que te quieras comer, lo anotas, y avisamos nomás que lo consumiste, porque en el fondo estás en tu casa”, sentencia José Luis sobre este mecanismo. Una filosofía redonda que se mantiene incluso al aire libre: los huéspedes pueden escoger dónde encender los fogones, preparar un asado o simplemente disfrutar de la terraza con una copa de vino, con total libertad.
RUTAS Y SENDEROS
La ubicación de La Pesebrera permite el privilegio de recorrer la precordillera maulina y descubrir paisajes sorprendentes. La pareja ha diseñado rutas y experiencias que integran naturaleza, deporte y cultura local, muchas de ellas dentro del proyecto Senderos de Chile.
La propuesta gastronómica de La Pesebrera sigue la filosofía de libertad y autogestión. Los huéspedes pueden cocinar con los productos que traen, apoyándose en varios fogones y hornos distribuidos por el campo, mientras los anfitriones se encargan de los detalles.
Entre los paseos destacan la Laguna del Maule y Valle de los Cóndores; la Reserva Nacional Altos de Lircay; Parque Tricahue y Parque Privado Peumayén Tenglo; además de visitas a las Viñas Laberinto y Casa Donoso, y pueblos como Quinamávida y Rari. Todo ello combinando caminatas y trekking con vistas volcánicas y panorámicas que sorprenden al recordar paisajes del sur de Chile, cruzando senderos rodeados de bosques nativos, entre robles, coigües y cursos de agua cristalina.
“Pasamos también por Laguna del Maule, Valle de los Cóndores, con cascadas y panorámicas; otro es Vilches, o Altos de Lircay; además, dentro del campo, paseos a caballo o en bicicleta”, comenta José Luis. Los amantes del esquí o el randonnée también encuentran su espacio: la zona alrededor de la Laguna del Maule permite heli-esquí y moto-esquí en invierno, ofreciendo una experiencia de montaña completa sin grandes traslados.
REFUGIO COMPLETO
El trabajo de Beatriz se refleja en cada rincón: jardines que integran especies nativas y recuperadas, espacios exteriores para lectura o contemplación, terrazas y rincones pensados para la conexión con la naturaleza. La estética de La Pesebrera busca armonía, sin domesticar la naturaleza, sino incorporarla en la experiencia del huésped. Los exteriores se conectan con los interiores, y los materiales nobles de cada suite prolongan la sensación de autenticidad y calma.
La ubicación de La Pesebrera permite el privilegio de recorrer la precordillera maulina y descubrir paisajes sorprendentes. La pareja ha diseñado rutas y experiencias que integran naturaleza, deporte y cultura local, muchas de ellas dentro del proyecto Senderos de Chile.
Aunque inicialmente se pensó como Bed and Breakfast, el lodge se ha convertido en un refugio completo, con spa, masajes, piscina fría y caliente, y todas las comodidades disponibles de manera permanente. La filosofía del lugar es acompañar al huésped sin imponer itinerarios, donde cada quien decide cómo pasar el día. Beatriz enfatiza: “La gente ha agradecido mucho esto de venir, traer tus cosas y cocinar ellos mismos. Queríamos que vinieran al campo y se sintieran como en su casa”.
En ese espíritu, el lodge integra la vida de campo de manera respetuosa. Corderos, gallinas y caballos conviven con los huéspedes, por ello las mascotas externas no están permitidas, protegiendo tanto al entorno como a los animales locales. “Tenemos gallinas sueltas, caballos, y otros que conviven aquí, por lo que cualquier animal que llegue de visita se va a sentir incómodo. La convivencia la mantenemos siguiendo ese esquema que tenemos”, explica José Luis sobre el respeto por la diversidad de fauna y flora local.
El trabajo de Beatriz se refleja en cada rincón: jardines que integran especies nativas y recuperadas, espacios exteriores para lectura o contemplación, terrazas y rincones pensados para la conexión con la naturaleza.
DESACELERANDO
La Pesebrera es un lugar donde el tiempo se desacelera y cada acción –cocinar, caminar, cabalgar, leer o descansar– se convierte en un ritual de reconexión. La combinación de historia, naturaleza, gastronomía y libertad crea un ambiente único: un lodge que respira autenticidad y hospitalidad, y donde cada visitante deja de ser cliente para convertirse en un habitante temporal de este rincón del Maule.
Aquí, el lujo se mide por la experiencia, no por la ostentación; por el calor del adobe, la calidez de la madera, la suavidad de la luz del Maule y la libertad de decidir el propio ritmo. En La Pesebrera, Beatriz y José Luis han creado algo más que un alojamiento o un Bed and Breakfast: trazaron un refugio de campo completo, con alma, historia y posibilidad de exploración sin límites, que permite volver al campo sin intermediarios, con todas las comodidades y libertad que se puede soñar, en un paraje que –aunque sea por unos días– permite burlar el tiempo.
La Pesebrera
- La Estrella Sur LT 6 Nº 6, San Clemente, Región del Maule
- Teléfono: +56 9 6667 5786
- Correo: jparot@lapesebreradelmaule.cl
- Instagram (@lapesebrera_delmaule): https://www.instagram.com/lapesebrera_delmaule/