• Damián

    Damián Campos

    MBA.
    Ingeniero Civil Industrial.
    Socio Perspectiva Empresarial SpA.
    Consultor Estrategia y Negocios

Tu decides los resultados

"La belleza atrae, la inteligencia encanta y la bondad retiene". José Ortega y Gasset


Una vez, en un país muy cercano, estaba dictando un taller de servicio y al hablar de tener más empatía con el cliente, uno de los alumnos responde que esos sentimientos los tenía reservados para la familia, sus amigos y cercanos -con los clientes es distinto, ellos van y vienen – dijo.

Me quedé pensando.

Nuestra calidad de vida

Tener una mejor vida depende de muchos factores y uno de ellos es la calidad de las relaciones con las personas, que incluyen a nuestra familia, amigos, cercanos, colegas, el jefe(a) y los clientes, es decir, con todo el mundo.

Imaginemos dos personas: Pepe1 y Pepe2, ellos tienen carreras y capacidades muy similares, pero…

Pepe1 se levanta por la mañana, un rápido desayuno, lleva a los niños al colegio (todos en silencio porque va escuchando noticias), al llegar al trabajo le esperan fríos saludos porque no es muy amigable, con su jefe tiene una relación formal, pero nada más, y con los clientes es lo mismo. Pepe1 cumple, no está mal.

Ahora viene Pepe2, en su familia le quieren y se nota, cada desayuno es como un pequeño cumpleaños, luego se van al colegio con música y los niños cantando, es apreciado por todos en el trabajo y le saludan afectuosamente, si bien no es amigo de su jefe, la relación es muy buena y los clientes le adoran.

¿Quién disfrutará más de la vida? Y, ¿Quién tendrá mejores resultados luego de un año?

Pepe2 atrae a las personas, mientras que todos se alejan de Pepe1, si bien no hace nada especial por ahuyentarles, ellos(as) no ven motivo para volver a acercarse y lo hacen solo cuando es estrictamente necesario.

Así es la vida, Pepe1 no está nada mal, pero Pepe2 lo pasa bien y tiene mejores resultados en la vida y en el trabajo.

Pepe1 no está tan de acuerdo con esta situación, dice que las personas debieran fijarse en su calidad profesional y no en cosas superfluas como la simpatía, pero olvida un detalle, Pepe2 también es buen profesional y tiene mucha experiencia solo que despliega más encanto y preocupación por las personas.

Pepe1 y Pepe2 Lideran un negocio

Las personas se acercan donde sienten que son mejor tratadas, donde reciben empatía, comprensión, escucha y atención de sus necesidades. Esto ocurre con los trabajadores y también, con los clientes.

Así es la vida, tanto los mejores clientes como los trabajadores sobresalientes tienen más opciones para decidir: y quien pueda escoger, va a preferir ser atendido por Pepe2 y no por Pepe1, y lo mismo se aplica a las personas más talentosas que pueden elegir donde trabajar.

Por lo tanto, en un corto tiempo, Pepe2 ostentará un negocio más fructífero, porque tendrá a los mejores clientes y a los trabajadores sobresalientes. Los demás se irán con Pepe1.

Aficionados y Profesionales

En general, todos tenemos las capacidades necesarias para enfrentar nuestra vida cotidiana, caminar distancias normales, levantar pesos razonables y jugar un deporte como aficionados, para divertirnos y estar sanos.

Pero además de las personas normales, existen los deportistas profesionales, ellos(as) tienen más capacidades: más fuerza, resistencia, velocidad y habilidad.

En el servicio al cliente es lo mismo y mejor.

Porque las capacidades que se ejercitan en el servicio al cliente se despliegan con buenos resultados en todos los aspectos de la vida y no solo en la cancha como los deportistas, mientras más empatía, atención, paciencia y escucha se desarrolla con los clientes, más humanidad se tendrá para las personas más queridas.

Ser profesionales en el servicio al cliente significa llegar a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, este trabajo es un camino de desarrollo personal y nos permite alcanzar cualidades humanas que se potencian en el ejercicio de eclipsar nuestro ego en favor de los demás, de entender que no todo se trata de nosotros, sino de los otros.

Así como los deportistas se entrenan para logran grandes proezas, nosotros también debemos prepararnos para poder transformar lo cotidiano en una experiencia memorable.

Si logramos llegar a ser esta mejor versión para nuestros clientes, ¿cuánto más podremos dar para nuestros seres queridos?

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