“Este lugar tiene la capacidad de transformarse en las manos de quienes lo toman. Tuvo otros dueños, con otras visiones, que afortunadamente fueron bien asesorados por Ortúzar Gebauer Arquitectos y lograron un gran resultado. Eso permitió que poner nuestro sello fuera más fácil. No tuvimos que forzar nada”, explican Francisca Riveros y Oscar Mendoza, dueños y administradores del hotel que hoy se llama Arrebol y mira a la bahía de Castro, en el emblemático barrio de Gamboa, célebre por sus palafitos.
FRANCISCA RIVEROS Y OSCAR MENDOZA | dueños y administradores del hotel Arrebol y restaurante Don Martín en Castro, Chiloé
Cuando se completó, en 2017, el estudio de arquitectura detalló a ArchDaily que el encargo había consistido en reutilizar una construcción existente para convertirla en un hotel versátil, que organiza los espacios públicos en el primer piso, incluyendo un amplio comedor y una sala de eventos; mientras en el segundo nivel, la limpia luminosidad de las habitaciones contrasta con el corredor fugado, iluminado cenitalmente que les da acceso. El aspecto de galpón del edificio cita a las construcciones rurales de Chiloé, pero en un lenguaje contemporáneo, y usa el alquitrán para mantener la madera y crear una relación cromática armoniosa con el paisaje. En síntesis: la arquitectura pertenece a su tiempo y lugar, eso se refleja en cómo opera Hotel Arrebol y su restaurante Don Martín.
Francisca Riveros estuvo muy vinculada a la municipalidad de Chiloé y tuvo un restaurante llamado Mar y Canela en este mismo barrio por alrededor de 14 años. Por su parte, Oscar Mendoza pasó más de una década en Europa tocando y girando con orquestas de música clásica; además, lleva años trabajando en turismo a través de su agencia Conecta Chiloé. Ella santiaguina de origen, él nacido en Chiloé; sus trayectorias y competencias combinadas han sido claves en el éxito que observan a un año de comenzar esta aventura. “Si bien tenemos formas muy diferentes, siempre coincidimos en un punto para avanzar. Ambos buscamos lo mismo: calidad. Aunque en Chiloé es difícil encontrarla sin pagar precios excesivos”, explican. “Mi padre fue agricultor. Tengo muy arraigado el respeto por los oficios y la agricultura. Para mí, la importancia del producto no es una moda, es herencia. Es el camino que escogimos para alcanzar la calidad: dar el valor que merecen a la agricultura, la artesanía, el paisaje y todo lo que nos entrega Chiloé. Complementariamente, la estructura y la excelencia estuvieron siempre presentes en la formación de músico de Oscar. Esa precisión se refleja hasta en los detalles pequeños, como el pliegue de las servilletas”, agrega Francisca.
El aspecto de galpón del edificio cita a las construcciones rurales de Chiloé, pero en un lenguaje contemporáneo. En síntesis: la arquitectura pertenece a su tiempo y lugar, eso se refleja en cómo opera Hotel Arrebol y su restaurante Don Martín.
No olvidemos que hasta hace algo más de un año, este hotel y su restaurante pertenecían a otras personas. Esos dueños desistieron de su propósito y lo vendieron a Francisca y Oscar. Después de nuevos nombres, el desafío era encontrar una propuesta de valor que marcara una diferencia con lo que había ocurrido allí antes. La respuesta fue el vino: “Nos permitió ganar terreno rápido porque en Chiloé no existía un bar de vinos. Había habido intentos, pero cerraban o tenían cartas limitadas. Nosotros tomamos el vino como un motor para posicionarnos, no solo localmente, sino para que desde otras regiones miraran hacia acá”, recuerda Oscar. Sin embargo, la apuesta no consistía solo en tener una carta robusta; también debían promover una cultura del vino en la zona. Don Martín abrió sus puertas al público el 14 noviembre de 2024 y casi inmediatamente comenzó con sus catas gratuitas: “Ya hemos realizado más de 28 sesiones. Al principio llegaban cuatro personas, a veces se cortaba la luz y nos quedaba una sola, y teníamos que llamar amigos. Pero no paramos. Desde el tercer mes ya no bajamos de 15 personas, y hemos llegado a tener 35. Hoy somos pioneros en la región de Los Lagos en cantidad y calidad de etiquetas. Y eso ha formado una audiencia que sabe diferenciar cepas y se ha vuelto exigente”.
PULPO BRASEADO | con papas bravas chilotas
A esta pareja le causa orgullo saber que la gente los considera “un lugar donde siempre pasa algo». Sus redes están constantemente anunciando talleres de acuarela, de bordado, conciertos, parrilladas de mariscos y muchas otras actividades, siempre en torno al vino y al encuentro. “Partieron como estrategias de sobrevivencia. La temporada baja en Chiloé es extensa. Sabíamos que el hotel tendría su público corporativo o de agencias, pero el restaurante tenía que atraer al local. Le dedicamos el 90% de la estrategia al restaurante y dio resultado. Hemos conquistado al público chilote, que puede ser complejo y tradicional”.
Don Martín abrió sus puertas al público el 14 noviembre de 2024 y casi inmediatamente comenzó con sus catas gratuitas. “Hoy somos pioneros en la región de Los Lagos en cantidad y calidad de etiquetas. Y eso ha formado una audiencia que sabe diferenciar cepas y se ha vuelto exigente”. Oscar Mendoza
INNOVACIÓN PERMANENTE
Aquí es donde corresponde destacar que no están haciendo «folclore culinario». “Con todo el respeto que merece, esa oferta está bien cubierta en la isla. Tomamos el desafío de decir al chilote ‘ven a comer mariscos acá’, aunque ellos puedan mariscar gratis en la playa. Nuestra cocina es creativa, joven y arriesgada. Hacemos mezclas como ostras con erizos o una mousse de picoroco dentro de su concha. Al principio la gente dudaba, pero probó y volvió”, explican. Aquí corresponde también consignar que, aunque algunos han hecho pasantías por restaurantes con estrella Michelin en Francia o han pasado por Boragó en Santiago, sus cocineros son jóvenes chilotes que han retornado. De hecho, Allan Velásquez, el jefe de cocina, tiene 22 años. “No queremos que Allan o Mario (Vasquez) se queden 20 años aquí, queremos que crezcan. Si en tres años me dicen ‘me voy a un restaurante mejor’, estaremos orgullosos. Hay un compromiso de nuestra parte de ayudarlos a cumplir esos sueños”.
“Venía buscando un lugar donde seguir aprendiendo y al mismo tiempo aportar algo propio, especialmente una cocina honesta y conectada con el producto local. Ya conocía el proyecto y me llamaba mucho la atención cómo trabajaban con ingredientes del territorio. Eso me motivó aún más”, recuerda Allan sobre su incorporación en junio pasado. Tras conversaciones y pruebas, el chef siente haber logrado una sintonía entre su forma de trabajar y la filosofía del restaurante. En ese proceso ha sido fundamental entrar en contacto directo con productores, pescadores y agricultores para entender el origen de cada ingrediente. “El ritmo del restaurante me ha permitido investigar, probar y ajustar preparaciones constantemente. Eso me ha ayudado a descubrir nuevos métodos, reinterpretar sabores y ampliar mi forma de entender la cocina actual. Trato de que la nuestra sea una combinación de memoria, emoción y técnica, que nuestros platos digan algo y tengan identidad, sin dejar de ser cercanos y auténticos”. En sus preparaciones, Allan utiliza ahumados, curados, madurados y encurtidos hechos en el restaurante para potenciar sabores sin disfrazarlos, dando profundidad a los platos.
“Tomamos el desafío de decir al chilote ‘ven a comer mariscos acá’, aunque ellos puedan mariscar gratis en la playa. Nuestra cocina es creativa, joven y arriesgada”. Francisca Riveros.
Cuando la gente en Chiloé dice que en Don Martín “siempre pasan cosas”, se refiere a las catas, los talleres, pero también al “Festín Secreto”. Francisca explica que este último es un “desafío personal”: “Tuve que pelearlo un poco por temas de costos y miedos iniciales. Pero me aburro con lo monótono y creo que una carta estática cansa. El Festín Secreto es el espacio creativo para la cocina”. La gente preguntaba qué se iba a servir, querían saber al menos si eran carnes o pescados. La única respuesta que recibían era la promesa de “una cena de seis tiempos y maridajes”. No fue fácil lograr que algunos confiaran y se entregaran a la experiencia, pero desde la primera versión —con temática invernal, sonido de lluvia y decoración especial— el Festín es un éxito. “Tenemos clientes que no se pierden ninguno. Es una instancia donde la gente comparte mesa, conversa y nosotros acercamos el vino sin tecnicismos ni pretensiones”.
Con vistas majestuosas a la marea que cambia cada seis horas, con arreboles espectaculares como fondo –de ahí el nombre del proyecto–, este hotel está en movimiento constante, lleno de actividades pensadas y ejecutadas por gente resuelta a entregar un servicio integral que incluye alojamiento, restaurante, agencia de turismo y Rent a Car, resolviendo todo para el huésped.
Hotel Arrebol
- Ernesto Riquelme 1695, Castro, Región de Los Lagos
- Teléfono: +569 64517570
- reservas@hotelarrebol.cl
- Instagram (@hotel.arrebol): https://www.instagram.com/hotel.arrebol/
- Web: https://hotelarrebol.cl/