Gerardo Giampaolo, gerente general de AC Hotel Santiago Cenco Costanera: Volver al origen y reconectar con la esencia de la marca

Gerardo Giampaolo, gerente general de AC Hotel Santiago Cenco Costanera: Volver al origen y reconectar con la esencia de la marca

Con apenas 19 años y siendo botones en Mar del Plata, este argentino se puso la meta de convertirse alguna vez en gerente general hotelero. Con esa misma determinación, acaba de asumir el liderazgo de este hotel del grupo Marriott, con el objetivo de reposicionarlo y siguiendo una estrategia que apunta a reconectar a la marca con su concepto.

Sofisticado, minimalista y con alma europea. Esas son las características distintivas de AC Hoteles, la cadena que creó a fines de los 90 el empresario español Antonio Catalán y que en 2011 pasó a ser parte del grupo Marriott. “Él es un visionario, el Steve Jobs de la hotelería”, compara Gerardo Giampaolo, quien acaba de asumir como gerente general de AC Hotel Santiago Cenco Costanera.

“Cuando Catalán fundó esta marca, buscaba justamente el hotel perfecto, combinando relación precio-calidad, pero sin perder elegancia, buen gusto y sobriedad. Es una marca que invita a ese mundo, pero a un precio asequible”, asegura.

Precisamente la marca AC Hotels y su concepto fue una de las razones por las cuales aceptó el desafío de encabezar este hotel, el primer AC de Marriott en Chile y que abrió en enero de 2020, justo antes de la pandemia, en el edificio más alto de Sudamérica.

Nacido en Mar del Plata, hasta el año pasado Gerardo Giampaolo se desempeñaba como gerente general de Hilton Garden Inn Asunción, propiedad en la que fue responsable de la apertura. Llevaba más de 10 años de exitosa trayectoria en Argentina y Paraguay, en hoteles Sheraton en Mar del Plata y Salta y Aloft Asunción, cuando recibió el llamado de Marriott para ocupar la gerencia general de AC Hotel Santiago Cenco Costanera. Y no dudó en aceptarla.

Sofisticado, minimalista y con alma europea. Esas son las características distintivas de AC Hoteles, la cadena que creó a fines de los 90 el empresario español Antonio Catalán y que en 2011 pasó a ser parte del grupo Marriott. “Él es un visionario, el Steve Jobs de la hotelería”, compara Gerardo Giampaolo, quien acaba de asumir como gerente general de AC Hotel Santiago Cenco Costanera.

En un despacho en el piso 16 y con las vistas a la ciudad que ofrece la torre, Giampaolo relata en esta entrevista los entretelones de su aterrizaje, que se concretó en marzo. Una conversación distendida, que evidencia su pasión por el rubro hotelero y su mirada optimista de la industria, con la honestidad típica de los trasandinos.

-¿Cómo se gestó su llegada a AC Hotel Santiago Cenco Costanera?

Hubo un cambio de dirección en la propiedad. Y a nivel personal, yo venía buscando venir a Santiago y siento que se alinearon los planetas. Coincidieron los criterios, el lugar y fue un sí inmediato. Se alineó la visión del propietario, la necesidad de la compañía y mi visión de los hoteles, de apuntar a productividad y eficiencia, en altos volúmenes de ocupación, sin perder esto que tiene AC, que es el toque personal con los huéspedes. Son cuestiones desafiantes, pero ahí está lo lindo. Además, significa mi regreso a Marriott, luego del paréntesis en Hilton.

-¿Qué parte de este desafío fue lo que más lo motivó?

La marca AC me encanta, siempre me gustó, y también el producto en sí, porque este hotel está por encima de la media. Es decir, los propietarios fueron más allá y la llevaron medio al límite, ya que hicieron un súper hotel, que confunde en el sentido positivo de la palabra, porque es un 4 estrellas, pero superior, casi 5. Además, tiene muchas ventajas competitivas que facilitan el trabajo. La ubicación es privilegiada, está dentro de uno de los malls más grandes de Sudamérica y su concepción está hecha para grandes volúmenes de ocupación, con 249 habitaciones. Entonces, está pensado para que, como dice el eslogan de AC, sea el hotel perfecto.

 

REAJUSTE EN LA ESTRATEGIA

Con 47 años y una destacada carrera como estratega hotelero, esta es la primera vez que Giampaolo vive en Chile, donde se instaló con toda su familia. Cuenta que desde la pandemia no venía a Santiago y, en este regreso, le impresionó el dinamismo de la capital, especialmente de la hotelería.

“La ciudad está en un momento de ebullición positiva, que hace que vengan más turistas internacionales. Aunque el público argentino quedó algo relegado, está llegando mucha gente de EE.UU., Europa y el resto de Sudamérica. Por eso se dio el crecimiento en el producto hotelero. Santiago es una joya escondida en el continente y aún por descubrir”, plantea.

Específicamente, el ejecutivo se detiene en la oferta hotelera de Providencia, a la que llama la “puerta de entrada al turismo” en la capital. “En este polo, el mercado se volvió más competitivo y con productos de muy buen nivel. En ese sentido, este hotel tiene mucho para dar”, asegura.

“Hubo un cambio de dirección en la propiedad. Y a nivel personal, yo venía buscando venir a Santiago y siento que se alinearon los planetas. Coincidieron los criterios, el lugar y fue un sí inmediato. Se alineó la visión del propietario, la necesidad de la compañía y mi visión de los hoteles, de apuntar a productividad y eficiencia, en altos volúmenes de ocupación, sin perder esto que tiene AC…”

-En este escenario competitivo, ¿qué estrategia seguirá AC Hotel Santiago Cenco Costanera para potenciarse?

Con mi llegada, reajustamos la estrategia estrictamente a la marca, no al producto, porque el hotel siempre ha tenido buen rendimiento. Lo que hice fue poner un poco los pies sobre la tierra y competir en nuestro propio mercado, no intentar ir más allá. Este hotel en particular confunde, porque tenemos un gran producto dentro de nuestro concepto. Entonces, hicimos un ajuste de tarifa, del tipo de público que buscamos y aprovechar mejor la cantidad de habitaciones. Hasta ahora va muy bien.

De hecho, Giampaolo asegura que la propiedad partió 2026 en muy bien pie. “Enero y febrero fueron meses históricos para el hotel, con 70% de ocupación, algo que no es habitual. Abril se enfrió un poco, pero venimos de un primer trimestre altamente positivo y nos da una visión más tranquila del resto del año. En mayo tomamos decisiones fuertes y fuimos con una tarifa agresiva y una propuesta completa de paquetes, apuntando no sólo al público corporativo, sino también al de nicho, como el de compras. El haber ajustado la marca al concepto real nos da una ventaja competitiva enorme de este tipo de producto”.

-¿Qué otros cambios está implementando?

Estamos potenciando también la propuesta gastronómica. Luna Bar funciona muy bien y está posicionado. Pero estamos relanzando la oferta de AC Lounge y AC Kitchen. Este último, con almuerzos ejecutivos rápidos y saludables, pensados para después volver a trabajar, y en la noche comenzamos con cenas, que buscan la pausa y el disfrute, con un Carmenere y la vista espectacular. La idea es seguir el espíritu europeo de la marca y que, en algún punto, compita con el bar.

Específicamente, el ejecutivo se detiene en la oferta hotelera de Providencia, a la que llama la “puerta de entrada al turismo” en la capital. “En este polo, el mercado se volvió más competitivo y con productos de muy buen nivel. En ese sentido, este hotel tiene mucho para dar”, asegura.

DE MAR DEL PLATA A PROVIDENCIA

Al rubro hotelero Giampaolo llegó más bien por casualidad. Estudiaba Licenciatura en Historia, a fines de los 90, cuando surgió la opción de trabajar un verano como botones en Costa Galana, uno de los 5 estrellas más conocidos de Mar del Plata. Y ya en ese entonces, con 19 años, encontró su vocación y decidió que se iba dedicar a la hotelería. “Empecé a tomar a tomar nota y me propuse ser gerente general algún día”, recuerda.

Después ocupar distintos puestos en propiedades de Mar del Plata, como Sheraton Hotels & Resorts, a los 36 años le ofrecieron su primera gerencia general. Y fue para una apertura, la de Aloft Hotels Asunción. “Fue desafiante, porque era el primero de su concepto en Sudamérica. Aloft como marca es bien atrevida y más en esa época, porque era una marca select service, de 3-4 estrellas, con aspiraciones altas, sin room service, bien moderna, con espacios abiertos y colores vibrantes, un poco hija de W”, detalla.

De todos modos, asegura –medio en broma, pero muy en serio– que como argentino llevar bien el tomar desafíos en escenarios adversos: “Estamos acostumbrados a tener un ojo puesto en las noticias, en el minuto a minuto, uno lo lleva en la sangre. Mis hijos entran a un supermercado y ven si algo bajó o subió de precio. Somos argentinos”.

“Estamos potenciando también la propuesta gastronómica. Luna Bar funciona muy bien y está posicionado. Pero estamos relanzando la oferta de AC Lounge y AC Kitchen. Este último, con almuerzos ejecutivos rápidos y saludables, pensados para después volver a trabajar, y en la noche comenzamos con cenas, que buscan la pausa y el disfrute...”

Luego de Aloft Asunción, volvió a Sheraton, primero como gerente general en la propiedad de Mar del Plata donde se inició y después, en 2019, ocupó el mismo cargo en Sheraton Salta, cuatro años.

Ahí, nuevamente le tocó liderar en medio de un escenario adverso, el de la volátil economía argentina. “Teníamos una inflación de 10% mensual, las tasas de los plazos fijos subían y bajaban y trabajábamos con el oído puesto en las noticias. Eso te da un know how, un nervio, que después uno lleva dentro y trata de aplicar según el contexto. Uno como argentino eso lo naturaliza. Es un plus, a veces a favor, a veces en contra. Lo bueno de Chile es que te permite relajarte en ese sentido, ocuparte más de lo estratégico, afirma.

-¿Cómo ve el escenario hotelero en general?

A nivel internacional hay muchos desafíos con el tema recursos humanos, porque esta es una industria que no nos invita a ser tan flexibles. Por otro lado, hay una nueva ola de viajeros, porque las prioridades de las generaciones nuevas cambiaron y hoy no son comprar una casa, sino viajar y eso nos da una ventaja. Soy de una generación híbrida, crecí en un paradigma de hotelería antiguo, de Viejo Testamento lo llamo yo, donde el gerente hotelero era un ser medio inalcanzable, que gritaba, caminaba en el aire. Pero la sociedad cambió y mi generación está en medio, entre lo viejo y lo extremadamente nuevo.

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