Hay una imagen habitual alrededor del vino. La copa servida, la etiqueta al frente, la bodega como postal, el brindis como cierre natural de todo relato. Pero en Sitevinitech 2026, realizada en Mendoza, lo más interesante parecía ocurrir antes de ese momento. En los recipientes, en el vidrio, en el papel, en la maquinaria, en las conversaciones sobre consumo, sostenibilidad y nuevas generaciones.
La feria reunió durante tres días a empresas, autoridades, prensa especializada y actores de la industria vitivinícola latinoamericana. Su director general, Arturo Yaciófano, la definió como un espacio capaz de recorrer la cadena completa; desde lo que ocurre en el campo hasta la bodega, la botella y el etiquetado. Esa amplitud ayudaba a entender el verdadero valor del encuentro. Sitevinitech mostraba productos y servicios, y a la vez permitía leer cómo una industria histórica intenta adaptarse sin perder su identidad.
Sitevinitech es, en esencia, una feria técnico-comercial donde la vitivinicultura se mira por dentro: maquinaria, insumos, servicios, packaging, capacitación, tecnología y negocios. En Mendoza, esa lectura adquiere otro peso. Una escena que ha sabido articular producción, enoturismo, arquitectura de bodegas, gastronomía y proyección internacional. Desde ese territorio, la feria reunió proveedores y permitió ordenar preguntas sobre cómo producir, comunicar y vender vino en un escenario cambiante.
En esa lectura, Tecnoprem aparecía como una primera señal. La empresa argentina, especializada en premoldeados de hormigón, presentó vasijas ovoides, cúbicas y tipo copa pensadas para fermentación, conservación, circulación natural, higiene, optimización de espacios y, la ya mencionada, arquitectura de bodega. Allí la innovación no estaba en una pantalla ni en una promesa digital. Estaba en la forma del recipiente. En cómo el vino permanece, respira, se mueve y se define antes de ser embotellado.
Saverglass llevaba la conversación hacia otro punto de la cadena, el vidrio. La firma francesa, enfocada en botellas de alta gama para vinos y espirituosos, instalaba una relación cada vez más exigente entre elegancia y sostenibilidad. Vidrio extra cristalino, diseño, decoración y reducción de huella de carbono ya no aparecían como atributos separados, sino como parte de una misma pregunta. Cómo elevar visualmente un producto sin desatender las nuevas exigencias ambientales del mercado.
Label Lab, iniciativa de Manter by Fedrigoni, agregaba una tercera capa. Convocando a 7 estudios de diseño argentinos, el proyecto puso en escena la sinergia entre creatividad, papel e impresión. Allí la etiqueta dejaba de ser un simple complemento visual para transformarse en una primera conversación con el consumidor. Joaquim Correia, director de exportaciones LATAM de Fedrigoni, lo resumía con una frase precisa y reveladora: “Hoy en día, la primera botella la vende el diseño. La segunda, el enólogo si el vino es bueno”.
La frase importa porque toca una tensión mayor. El vino ya no compite solamente contra otros vinos. Compite contra nuevos hábitos, nuevas bebidas, nuevas formas de entender el bienestar y consumidores que no siempre se reconocen en los códigos clásicos de la industria. Por eso, hablar de innovación implica pensar formatos, experiencias, ocasiones de consumo, diseño, relato y deseo.
En Mendoza, Sitevinitech funcionó entonces como algo más que una feria técnica. Fue una radiografía de una industria en movimiento. Una industria que sabe que el futuro no está garantizado, pero que también entiende que puede construirse en cada punto de esa cadena. En el recipiente donde el vino fermenta, en el vidrio que lo viste, en la etiqueta que lo vuelve legible, en el relato que lo acerca y en la experiencia que finalmente lo lleva a una mesa.
CHILE Y MENDOZA: UNA RELACIÓN QUE PUEDE GANAR CUERPO
En conversación exclusiva con Chef & Hotel, Arturo Yaciófano, director general de Sitevinitech, planteó una proyección relevante para Chile. Según explicó, la feria ya había tenido presencia en Santiago años atrás, pero el nuevo escenario abre una oportunidad distinta; que empresas, proveedores, periodistas especializados y actores vinculados al vino, la gastronomía y el enoturismo chileno puedan mirar en Mendoza parte de lo que está ocurriendo a nivel técnico y comercial en la industria.
Para Yaciófano, existe espacio para una colaboración concreta entre ambos países, Desde la participación de expositores chilenos en futuras ediciones hasta instancias de networking con bodegas y campos mendocinos. Incluso visualizó la posibilidad de una feria orientada a compradores internacionales con dos polos. Uno en Mendoza y otro en alguna ruta del vino en Chile.
Una idea que amplía el sentido de Sitevinitech más allá de la exposición misma: como plataforma regional para pensar el vino desde la producción, la experiencia, los negocios y la circulación entre territorios vecinos.