Las imponentes montañas y cerros del Valle del Elqui son el telón de fondo del hotel Dorys de Lourdes. Las mismas que por sus formas y colores parecen esculpidas y pintadas a mano y que inspiraron muchos de los versos de Gabriela Mistral.
En uno de esos cerros y rodeado de viñedos se despliega armónicamente Dorys de Lourdes, la novedad hotelera en este reconocido valle de la Región de Coquimbo.
Acaba de abrir sus puertas, el pasado 6 de diciembre, en el sector de La Jarilla, en la localidad de Pisco Elqui, y con un concepto novedoso: el de un hotel todo incluido, pero a la carta. Es decir, quienes se hospedan ahí pueden pedir lo que quieran de la carta al almuerzo o la cena, por ejemplo, y todo está incluido dentro de la tarifa.
DORYS HERRERA | dueña del hotel Dorys de Lourdes
Y a esa característica distintiva se suma otra: su estándar premium. Y es que Dorys de Lourdes apuesta por un segmento de público alto, exigente, el que de seguro valorará su servicio atento y personalizado, la comodidad de sus habitaciones, la calidad de sus áreas comunes y su propuesta gastronómica, que tiene detrás a dos chefs con larga y destacada experiencia en hotelería.
Sin duda, lo suyo es el lujo, entendido como la comodidad absoluta y el bienestar integral de sus huéspedes.
REGALO INESPERADO
Un lugar con un concepto novedoso no sólo en la zona, sino también en el país, y que tiene también un origen inusual, ya que fue un sorpresivo regalo de su dueño, el empresario minero Mario Flores, para su esposa, Dorys Herrera.
Acaba de abrir sus puertas, el pasado 6 de diciembre, en el sector de La Jarilla, en la localidad de Pisco Elqui, y con un concepto novedoso: el de un hotel todo incluido, pero a la carta. Es decir, quienes se hospedan ahí pueden pedir lo que quieran de la carta al almuerzo o la cena, por ejemplo, y todo está incluido dentro de la tarifa.
Ambos son del Valle del Elqui. Se conocieron en la adolescencia, mientras estudiaban en Vicuña, y luego formaron una familia. Hace tres años, mientras paseaban por el sector, Flores detuvo su vehículo en el sector de La Jarilla y le señaló a su esposa un lugar.
“Me muestra el letrero y decía: Dorys de Lourdes. Yo no podía entender por qué tenía mi nombre y resulta que él lo había comprado sin yo saberlo. Fue un regalo, toda una sorpresa”, recuerda Herrera. “Mi esposa ha sido una mujer maravillosa en mi vida y quise darle una sorpresa”, agrega Flores, durante una conversación con Chef&Hotel en el lobby del hotel.
Antes de llamarse Dorys de Lourdes el lugar tenía el nombre de El Galpón, y era un tradicional establecimiento de este valle. Sin embargo, cuando sus nuevos dueños lo adquirieron, hace ya tres años, decidieron renovarlo por completo y estuvo cerrado durante todo ese tiempo, hasta el día de su inauguración. La reformulación fue total, tanto en estética como en concepto.
Sus instalaciones se reparten por las faldas de un cerro y desde prácticamente todos sus rincones hay vistas a las montañas. Lo rodean plantaciones de viñedos y el clima y la atmósfera mística que ha hecho famoso a este valle. A su alrededor, la calma y el silencio son absolutos.
Sus instalaciones se reparten por las faldas de un cerro y desde prácticamente todos sus rincones hay vistas a las montañas. Lo rodean plantaciones de viñedos y el clima y la atmósfera mística que ha hecho famoso a este valle.
De hecho, la nueva dueña quiso hacerse cargo de la decoración. “El espacio era lindo, pero yo quería hacerlo al gusto nuestro y ponerle otro toque, muy distinto. Me gusta el estilo rústico, pero elegante”, precisa Herrera.
Así, elementos como las maderas nobles y la piedra laja, conviven armónicamente con materiales como el porcelanato, en colores claros y crudos, y el mobiliario moderno y en tonos dorado y cobre que hay en espacios como las habitaciones y el restaurante.
PENSADO PARA EL DESCANSO TOTAL
Junto con el look, los propietarios reformularon también el concepto del hotel, por el de un all inclusive premium a la carta. “Es una innovación nuestra. Y significa que la persona que paga una habitación puede pedir lo que sea de la carta, que es grande, variada y de primer nivel”, asegura Flores y agrega que su objetivo con esta apuesta en el rubro hotel –en el que incursiona por primera vez– es al mismo tiempo su sueño: “que el cliente venga y se vaya maravillado”.
De hecho, el lema del hotel es el de “calidez, disfrute y deleite”, porque todo está pensado para el descanso y la relajación total. En eso ayudan la tranquilidad y el clima de la zona y el alto estándar de las confortables instalaciones del hotel.
Su capacidad es para 72 huéspedes y tiene cuatro categorías de habitaciones: Black, Oro, Platinum y Diamante. Varían en tamaños y comodidades, desde 15 hasta más de 60 m2, y la mayoría posee cómodas terrazas y vistas a los paisajes del valle.
La categoría superior es la Diamante: espaciosas cabañas familiares, rodeadas de vegetación, hasta con tres habitaciones, living, terraza y quincho privado. Además, incluye un servicio que es todo un lujo: la atención personalizada de un mayordomo.
“Puedes pedirle, por ejemplo, un asado en tu cabaña, él se encarga de todo. Y los cortes que elijas, desde asado de tira hasta tomahawk, están incluidos”, explica Flores.
Las diferentes instalaciones también están pensadas para el disfrute y el descanso y ofrecen a los huéspedes entretención para todo el día. Como la amplia piscina al aire libre y frente a la montaña; la sala de juegos, con máquinas de última generación; un gimnasio de nivel profesional; mini golfito y una heladería de libre consumo.
GARRÓN DE CORDERO MAGALLÁNICO | cocinado lentamente en vino carménère, servido con puré de papas al romero y cebolla caramelizada
QUESO DE CABRA CON PERAS ASADAS | queso de cabra tibio acompañado de peras asadas al horno, almendras tostadas y hojas verdes frescas, con dressing de aceto
ATÚN SELLADO A LA INGLESA | con costras de semillas mixtas, acompañado de verduras salteadas estilo thai
Además de su spa, cuyas instalaciones nada tienen que envidiar a las de los hoteles cinco estrellas. Con dos modernas salas de sauna con ventanales hacia los jardines y un amplio espacio para masajes para parejas o unitarios con luz natural. Todo ad hoc a la mística del valle, incluye también centros de recarga energética y una cascada de cuatro metros: ahí, los huéspedes se pueden sentar detrás de la cortina de agua y lograr el relajo total.
Las diferentes instalaciones también están pensadas para el disfrute y el descanso y ofrecen a los huéspedes entretención para todo el día. Como la amplia piscina al aire libre y frente a la montaña; la sala de juegos, con máquinas de última generación; un gimnasio de nivel profesional; y una heladería de libre consumo.
De manera adicional, se ofrecen tours y excursiones, como paseos a caballo por la cordillera y visitas enológicas a las viñas que también son de propiedad de Flores, en Vicuña y Alcohuaz. Y quien quiera recorrer la costa de Coquimbo, puede reservar un paseo en yate privado a las islas de Punta de Choros.
ENSALADA MEDITERRÁNEA CON JAMÓN SERRANO | papayas grilladas, queso azul y hojas verdes, dressing: emulsión de albahaca menta y cítricos de la zona
A LA CARTA EN DORYS DE LOURDES
El concepto del deleite que es parte del lema del hotel se despliega a cabalidad en su restaurante. A cargo está la chef Elba Santana, quien se formó en Inacap y pasó por cocinas como las del Hotel O’Higgins, en Viña del Mar, y Santa Cruz, en Colchagua.
Fue en este último valle, liderando el menú de degustación del restaurante Casa de los Espíritus, que conoció a los dueños de Dorys de Lourdes. “Me acerqué para preguntarles acerca de la experiencia, conversamos y me ofrecieron trabajar con ellos en su nuevo hotel”, relata Santana.
Así, la chef cambió el valle del Colchagua por el del Elqui, zona a la que llegó junto a su esposo, Diego Urquieta, también chef, y su hermano, Denison Calfuman, bartender del hotel.
Junto con su look, los propietarios reformularon también el concepto del hotel, por el de un all inclusive premium a la carta. “Es una innovación nuestra. Y significa que la persona que paga una habitación puede pedir lo que sea de la carta, que es grande, variada y de primer nivel”, explica Mario Flores, su dueño.
En este nuevo lugar, Santana asumió no sólo el desafío de hacerse cargo de la propuesta gastronómica, sino de toda la administración del hotel. Un desafío en el que, asegura, está imprimiendo su sello, el del valor del trabajo en equipo.
Acá, encabeza un personal de cerca de 40 personas, además de la cocina, su espacio natural y que es fundamental para el desarrollo del concepto de all inclusive a la carta.
Se trata de una carta variada, con entre 35 y 40 platos, y de los cuales los huéspedes pueden escoger los que quieran al almuerzo o la cena. En tanto, el desayuno es en formato buffet.
PELIGRO DEL VALLE | Tequila dorado aromatizado en ají cacho de cabra ahumado, licor de naranja y jugo de mandarina
“Tenemos una gastronomía rica en productos de todo el país, de muy buena calidad, como langosta de Juan Fernández y cordero de Magallanes”, enumera la chef.
Por supuesto que los ingredientes locales y regionales también son parte de la propuesta. Así, todos los días van a la caleta de Coquimbo en busca de pescados y mariscos frescos, como lenguado y congrio. Y las papayas, tan famosas en el Elqui, también se lucen en la carta. “Por ejemplo, uno de los platos es lomo de ciervo con verduras grilladas y papayas caramelizadas”, señala Santana.
“El lema del hotel es el de ‘calidez, disfrute y deleite’, porque todo está pensado para el descanso y la relajación total. En eso ayudan la tranquilidad y el clima de la zona y el alto estándar de las confortables instalaciones del hotel”.
Y en cada preparación busca imprimir su sello como chef, que conjuga la delicadeza, la finura y la sazón. “Nuestra carta es delicada y eso se nota en las salsas, en las decoraciones, en la mezcla de sabores, que no sean muy invasivos. Si tiene picante, que se note, pero que se deje comer”, acota.
Otro de los productos locales estrella es el pisco, protagonista en la carta del bar. Se encuentra en distintas variedades de sour, hechos con destilados del valle, como Doña Josefa y Los Nichos, y en cócteles de autor, como Dream Violet, que tiene como base pisco macerado en arándanos.
Por cierto, el restaurante también está abierto al público general, no sólo a los huéspedes y es ideal para, un paseo por el día, disfrutar de la cocina de alto nivel de Dorys de Lourdes, acompañado de las increíbles vistas al valle que lucen sus salones.
Dorys de Lourdes
- Sector La Jarilla, Pisco Elqui
- Teléfono: +569 31349509
- Instagram (@dorysdelourdes): https://www.instagram.com/dorysdelourdes/
- Web: https://www.hoteldorysdelourdes.cl/