“Llegamos en el momento indicado para hacerlo renacer. Recibimos el hotel en muy buenas condiciones y no tuvimos que hacer muchos ni grandes cambios. Le dimos un maquillaje a las habitaciones, las hicimos más acogedoras, pero siempre respetando la arquitectura, lo que era y en lo que estaba inspirado”. Las palabras pertenecen a Susana Moreno, quien ya era gerenta general de Hotel Nodo y recientemente ocupa el mismo cargo en Aubrey Hotel Boutique.
Hablamos del mismo hotel que resultó de la meticulosa unión y restauración de dos mansiones contiguas que datan de 1927, construidas originalmente para el político y empresario ferroviario Domingo Durán. El mismo hotel que, tras una inversión multimillonaria y tres años de trabajos, abrió sus puertas en 2010 y entró casi inmediatamente en la Condé Nast Traveller Hot List, recibiendo reconocimientos internacionales por su diseño. El mismo hotel que no pudo resistir el golpe de la pandemia, y que ahora, con nuevos dueños, se ha despojado del artículo “The” en su nombre para iniciar una nueva y promisoria vida como Aubrey Hotel Boutique.
Cuando ocurrió la adquisición, Susana Moreno estaba tan asombrada por las condiciones en que lo recibía que, como una especie de experimento, invitó a 15 parejas de amigos a alojar. Afortunadamente, descubrieron en esa instancia de confianza las comprensibles consecuencias de los cuatro años que el inmueble había permanecido cerrado. El feedback no solo permitió identificar las mejoras que requería, sino que además evidenció la excelente calidad del equipamiento y el trabajo de restauración que habían hecho los anteriores dueños.
Susana Moreno gerenta del hotel, comenta que el hotel aspira a que una semana de estadía tenga una experiencia distinta cada día, y a satisfacer el gusto de muchos viajeros europeos, especialmente franceses y alemanes, a quienes acomoda el modelo de “vacaciones activas”, de salir y disfrutar el entorno urbano.
“Tuvimos una marcha blanca y estamos operando desde hace un mes. No al 100% aún, porque estamos dándole una vuelta al restaurante y terminando de definir nuestra propuesta gastronómica. Nos estamos enfocando en ofrecer una estadía de experiencia. Tenemos todo lo mejor de Santiago a la mano, pero además estamos en conversaciones con agencias para implementar tours a viñas, a la nieve; estamos apoyados por un buen grupo”, explica Susana. Ella comenta que el hotel aspira a que una semana de estadía tenga una experiencia distinta cada día, y a satisfacer el gusto de muchos viajeros europeos, especialmente franceses y alemanes, a quienes acomoda el modelo de “vacaciones activas”, de salir y disfrutar el entorno urbano. El pasajero que busca un ‘hogar lejos del hogar’, ese que valora las comodidades dentro de los hoteles y le gusta pasar más tiempo en ellos, también encuentra motivos para alojar en Aubrey, como una piscina con vistas y dimensiones satisfactorias, masajes y experiencias gastronómicas como un menú de degustación de siete tiempos con sus respectivos maridajes en el restaurante.
HOTELES VIVOS
Cuando este hotel abrió por primera vez, muchos coincidieron en declararlo “el primer auténtico hotel boutique de Santiago” y se le atribuye haber inspirado una proliferación de proyectos de rescate de mansiones y casonas para el mismo fin. Su atractivo no estaba reservado exclusivamente para los huéspedes; muchos santiaguinos visitaban su restaurante, su bar o asistían a los diversos eventos que acogía. “Esa apertura se va a mantener”, afirma Susana. “Era algo que nos preocupaba, pero ya hemos realizado algunos eventos y sabemos que no alteran la comodidad de quienes están alojando con nosotros. La distribución nos permite separar espacios que pueden funcionar de manera independiente para hacer lanzamientos de productos, actividades de marcas o desfiles de moda. De hecho, ya se han filmado algunos comerciales, y a los pasajeros les parece entretenido encontrarse con eso”.
Aubrey Hotel Boutique cuenta con 15 habitaciones. Sobre el bar se encuentran cuatro que corresponden a la categoría Garden, cada una con jacuzzi; mientras el primer volumen concentra las suites y la presidencial.
Los nuevos dueños traen a Aubrey la experiencia de haber creado el Hotel Nodo, y también la intención de traspasarle parte de la filosofía de multiplicidad funcional que la marca desarrolló allá. “No veníamos de la hotelería, nos formamos con Nodo. Tenemos un buen equipo que sí viene del rubro y hemos aprendido mucho de ellos. Nodo no es solo un hotel, tiene un cowork, que ha ganado varios premios por su interiorismo, tiene dos restaurantes, un rooftop precioso, que se llama Vista Andes. Tiene salones para distintos eventos como capacitaciones, inducciones o lo que quieras. Es un concepto muy moderno y colorido. Recorrimos y visitamos mucho buscando inspiración. De todo eso surgió Nodo y ha sido muy gratificante ver que todo lo que pensamos dio resultado”, explica Susana, quien llega a la gerencia de ambos hoteles desde Neuralis, una empresa con más de 20 años dedicada a eventos de todo tipo, desde sociales a corporativos.
“Con Neuralis siempre surgían necesidades con los clientes que llegaban desde regiones o el extranjero. Venían a una convención de médicos, por ejemplo, arrendaban los salones, pero debíamos preocuparnos de los vuelos y los hoteles, para dar el servicio completo. Empezamos a hacer un poquito de agencia de turismo, a hacerles tours, a buscarles restaurantes entretenidos para que salieran de noche. Ahí parte este interés en tener un hotel, en atrevernos con esto”. Cuando se presentó la oportunidad con un terreno en el 172 de la calle Suecia, no dudaron en tomarla. Hoy Neuralis Cowork and Meeting Spaces ocupa tres pisos desde el -1. Las habitaciones y restaurantes de Nodo son lo que ocurre en el resto del edificio.
“Hay mucha expectativa. Aubrey dejó esa sensación en el aire: ‘¡qué pena que se fue!’. Se hizo con tanto cariño. Ahora ese mismo cariño nos mueve al reabrirlo”, comenta Susana. “Nos gustaría que el comienzo de la primavera coincida con el momento en que hayamos afinado nuestra carta, que a fines de septiembre podamos recibirlos a todos con nuestra nueva propuesta”.
Así como en 2010 sentó un precedente en la industria hotelera, en 2025, junto a otros proyectos como Terrazas San Cristóbal –un flamante bulevar con 11 restaurantes y bares–, Aubrey Hotel Boutique lidera una ola de inversiones que busca revitalizar Bellavista y devolverle la bohemia y la vida nocturna que caracterizan al barrio, al menos para un segmento que dejó de visitarlo o lo hace con muchas aprensiones. “No es un experimento o algo que nunca haya ocurrido. Bellavista fue eso. Había muchos lugares lindos donde podías bailar y comer bien. Es responsabilidad nuestra que vuelva a ser así, y lo vamos a lograr. Ninguno está solo. En calle Constitución estamos unidos y sabemos que eso atraerá a más inversionistas. El Club La Feria, que siempre ha tenido seguridad privada, el Teatro Mori, La Fundación Neruda, Terrazas San Cristóbal y su amplia capacidad de estacionamientos, la calle Marqués de La Plata, que recientemente fue hecha peatonal, tienditas de lapislázuli que están desde siempre, heladerías, se consolida un sector de mucho atractivo para locales y extranjeros. Contamos con la vigilancia permanente del 1414 y nos apoya nuestra municipalidad, la de Providencia, y la de Recoleta”.
Los nuevos dueños traen a Aubrey la experiencia de haber creado el Hotel Nodo, y también la intención de traspasarle parte de la filosofía de multiplicidad funcional que la marca desarrolló allá.
GUIÑO ART NOUVEAU
Poco antes de morir, con apenas 25 años, Aubrey Beardsley se convirtió al catolicismo e imploró a su editor, “por todo lo que es sagrado”, destruir todas sus ilustraciones obscenas. Durante la era victoriana había ganado gran notoriedad como pintor, ilustrador y cartelista. Había trabajado en revistas, editado libros y hecho sátira política, pero seguramente su trabajo más difundido son las ilustraciones que creó para obras de teatro de Oscar Wilde, como “Salomé”. Los estilizados dibujos que hizo inspirados en ella, con aires japoneses y grandes superficies en blanco y negro, considerados escandalosamente eróticos en su momento, ahora estampados en rafia, visten los muros del bar del hotel que lleva su nombre. “Vemos los lugares, logramos entender al público al que apuntan, identificamos el relato que quieren contar y lo traducimos. Tratamos de armar un guion supercinematográfico en cada proyecto, definimos las emociones que queremos transmitir a los visitantes, el tipo de espacio que será, el imaginario al que conduce”, explica Hugo Grisanti acerca de sus métodos y, en particular, del trabajo que realizó su estudio de interiorismo, Grisanti & Cussen, hace alrededor de cinco años en el bar del hotel, aún en la administración anterior.
Para el “guion” de Aubrey, Grisanti Cussen indagó en el Art Nouveau y épocas más clásicas, y propuso un relato distinto en cada una de las 15 habitaciones y varios espacios comunes, a través de murales e intervenciones gráficas hechas a mano.
“Este hotel ya tiene una intervención arquitectónica bastante bien resuelta. Esta nueva etapa consiste en darle una segunda mirada. Decidimos trabajar en el mundo de la ilustración y los murales, que está muy ligado con su nombre, Aubrey Beardsley, figura fundacional del Art Nouveau. Consideramos la importancia de estar en las faldas del cerro y la entrada del zoológico, y trabajamos con Monserrat Rivas, de Musa Objetos, una talentosa ilustradora, para integrar la naturaleza, los animales y ciertas escenas, mezclando de alguna manera el interior con el exterior”, explica Hugo. Recuerda que al momento de recibir el encargo lo que encontraron fueron ambientes blancos y puristas, y que su primer impulso fue hacer algo que los ennobleciera aún más, dejándolos a la altura de la arquitectura. “Nunca repetimos una estética, por más exitosa que sea. Siempre estamos cuestionándonos el uso de un mismo mármol, de un mismo revestimiento. Tratamos de partir las estéticas desde cero con cada cliente. Hay ciertas cosas que son parte de nuestro sello, pero el look general y la estética no se repiten”. Para el “guion” de Aubrey, Grisanti Cussen indagó en el Art Nouveau y épocas más clásicas, y propuso un relato distinto en cada una de las 15 habitaciones y varios espacios comunes, a través de murales e intervenciones gráficas hechas a mano. “Partimos con esta idea de grandes respaldos ilustrados con cortinajes. La estructura es igual en todas las habitaciones, pero el juego de colores, siempre en una paleta de pasteles, es único en cada caso”.
“Estamos utilizando productos nacionales, tanto del norte como del sur, potenciando botánicos que habían estado desplazados, como el cachiyuyo y la tolilla. Por ejemplo, tenemos un plato muy atractivo en términos visuales y de sabor, que genera bastante impresión en los comensales…” explica el chef Elias León.
GASTRONOMIA EN EVOLUCIÓN
El restaurante aún espera una intervención que lo unifique estéticamente con el resto de los recintos del hotel. Ahí, el joven chef Elias León indica que la carta que está trabajando tiende principalmente hacia la gastronomía mediterránea, pero a la vez incluye influencias latinoamericanas, especialmente de los sabores peruanos que llevan tiempo asimilándose en Chile. “Estamos utilizando productos nacionales, tanto del norte como del sur, potenciando botánicos que habían estado desplazados, como el cachiyuyo y la tolilla. Por ejemplo, tenemos un plato muy atractivo en términos visuales y de sabor, que genera bastante impresión en los comensales. Es una sopa de peras al vino tinto en una cocción de 15 horas, que va sobre una crema de tolilla, con un crumble de chocolate con pimienta roja. Somos muy cuidadosos en la elección de las materias primas, sobre todo con los pescados y mariscos. Nuestro proveedor tiene conocimiento gastronómico y nos abastece de los productos más frescos, porque entiende lo que Aubrey necesita”. En este momento, la carta, aún en construcción, contiene nueve platos y solo está disponible para los pasajeros del hotel. Ellos disfrutan aquí de un desayuno continental servido en la mesa por las mañanas y, en las tardes, tienen la opción de probar coctelería de autor acompañada de tapas y picoteos en el piano bar, rodeados por las ilustraciones de Aubrey Beardsley.
Aubrey Hotel Boutique
- Constitución 317, Santiago
- Teléfono: +56 9 6115 5488
- Correo: reservas@aubreyhotel.com
- Instagram (@aubreyhotel): https://www.instagram.com/aubreyhotel/
- Web: https://www.aubreyhotel.com/























