• Henry

    Henry Cullell

    Ingeniero Civil Industrial.
    Magister en Marketing y Gestión Comercial.
    Cargos ejecutivos en G&N, Degasa.
    Gerente General de Comercial LF S.A.
    18 años en la industria gastronómica nacional

Los Restaurantes volvieron a brillar

Aprendimos que el confinamiento es una medida altamente efectiva para el control de la propagación del virus y totalmente destructiva para la economía, en especial para los Restaurantes.


De tanto lidiar con la pandemia, aprendimos que el confinamiento es una medida altamente efectiva para el control de la propagación del virus y totalmente destructiva para la economía, en especial lo fue para los Restaurantes.

Se decía que la crisis del covid-19 pegaría por igual a todos los sectores económicos. Sin embargo, el impacto fue muy dispar entre las distintas actividades. En el segundo trimestre de este año y respecto a igual período del año anterior, el PIB de Transporte cayó un 34,4%, Comercio un 20,6%, Construcción un 20,4% y Restaurantes y Hoteles lo hizo en un 52,8%.

Todo queda explicado por la imposibilidad de operar que tuvieron los negocios HORECA desde que se dictó el estado de catástrofe. El argumento central que justifica la decisión tomada, se funda en que se tratan de lugares con alto riesgo de contagio por la densidad de personas que congregan en espacios cerrados.

Naturalmente que todas las apreciaciones y recomendaciones de la Autoridad y expertos internacionales, se basaron en el poco conocimiento que se poseía y que aún se posee acerca del virus y el manejo de la enfermedad. Con lo que resta intencionalidad en el daño económico causado. No obstante, se habría esperado un equilibrio mayor entre salvar vidas y medios de vida… en fin, ya fue.

Ahora, ya en el presente y cuando se nos autorizó abrir las terrazas, aunque fuera con un aforo del 25% o dos metros de distancia entre mesas, fue recuperar el alma.

Los Restaurantes se pusieron a trabajar aceleradamente para implementar el protocolo sanitario, en preparar al personal, en definir la carta y en tantas cosas más. Sólo se quería abrir y terminar con esta pesadilla.

En mi experiencia particular, el día de la apertura, llegamos a las 6:00 AM, y tardé unos minutos en reconocer los espacios, en encontrar el rincón desde donde me gusta mirar lo que sucede cuando estamos a full, en preparar la pizarra de los “86” y la meta del día. Aunque costó encender los fogones, estos partieron y la máquina de café ya estaba lista.

Qué orgullo ver trabajar a mi equipo, empoderados y felices de volver a lo nuestro… “hacer feliz a la gente”. Nunca los vi con tantas ganas de abrir como esa mañana.

8:23 AM, teníamos gente esperando para entrar al desayuno. La tensión al tope y cuando abrimos, la gente nos aplaudió… reíamos emocionados. Estaba claro, para ellos y nosotros fueron seis meses de estar lejos, sin disfrutar de un pan recién horneado y del aroma del café en grano, sin disfrutar de la adrenalina del turno, sin ver las mismas caras, sin escuchar el “se pasaron, todo muy rico”.

Cuando la mañana corría, llegaron las palabras más hermosas y alentadoras que escuché. Ella, mayor y elegante, reunió a dos de mis garzones y les dijo; “Todos aquí sabemos que la pasaron muy mal y que nunca dejaron de luchar por mantener vivo este negocio. Eso es digno de respeto y admiración… El tiempo de confinamiento fue único y nos ayudó a cultivar la paciencia, admirar la solidaridad del otro, a comprender la verdadera libertad, a descubrir que la frase “menos, es más”, también se aplica a nuestro vivir… Créanme, los cafés, restaurantes y bares son mágicos; la libertad de los pueblos, los verdaderos líderes, las grandes novelas, los grandes inventos, los amores eternos comenzaron en lugares como estos… También aprendimos que no hace falta que se dicte una Ley absurda para obligarlos a servir un vaso de agua… eso es una burrada más… Si de algo les sirve, yo les digo que lo están haciendo bien y muchas gracias por eso.”

Después de esta inyección de motivación y verdad, a todos nos quedó muy claro que no hay cansancio ni ayuda que no llegue para impedir seguir luchando por nuestra industria.

Los HORECA somos parte de la dimensión social que tanta falta nos hizo en esta pandemia. Todos hemos necesitado del dejarse admirar por la creatividad del otro y continuar construyendo de ese colectivo esperanzador. Necesitamos de lugares mágicos y HORECA lo es.

Hoy, aunque sea con una reapertura parcial, nuestros restaurantes volvieron a brillar. Y sólo pueden brillan con y para sus clientes.

Etiquetas:
Gastronomía - Henry Cullell - Opinión - Restaurante




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