Desde temprano el Valparaíso Sporting de Viña del Mar ya olía a humo. No como una molestia, sino como una señal. Ese humo que no se ve del todo pero que se siente, que se queda flotando, que se cuela entre la ropa y las manos, y que anuncia que algo está pasando alrededor del fuego. No solo comida: también cercanía. Algo parecido a lo que debió ser, hace siglos, cuando el humo funcionaba como punto de encuentro, como una invitación silenciosa a reunirse. Aquí no marcaba alarma ni distancia, sino todo lo contrario: una suerte de llamado primario, una tribu momentánea que se forma alrededor del calor y de la cocina compartida.
Por primera vez, Chile fue sede del Intercontinental BBQ Championship, uno de los campeonatos más importantes del circuito de la World Barbecue Association (WBQA). Cincuenta y nueve equipos provenientes de trece países se instalaron en sus estaciones con una organización meticulosa, pero sin perder esa sensación de encuentro que aparece cuando varias personas se juntan alrededor del fuego. Había competencia, sí, pero también una atmósfera de observación, de aprendizaje y de saludos que pasaban del Instagram al cara a cara.
Entre carpas, parrillas y ahumadores, las estaciones formaban una especie de mapa móvil. Las argentinas colgaban banderas celestes y blancas sobre las rejas metálicas. En el sector mexicano, altares, textiles y colores dialogaban con las parrillas. En el alemán, todo parecía medido al milímetro. Cada espacio con su código, pero todos orbitando lo mismo: el fuego como centro.
ENCENDIENDO EL FUEGO
La inauguración no tuvo el tono distante de muchos actos oficiales. Más bien parecía una extensión natural de lo que ya estaba ocurriendo en las parrillas: gente reunida alrededor del fuego, mirando lo mismo, oliendo lo mismo. Desde el escenario, las autoridades hablaban con un registro más cercano de lo habitual, conscientes de que lo que tenían delante no era solo un evento gastronómico, sino una escena cultural en movimiento.
Por primera vez, Chile fue sede del Intercontinental BBQ Championship, uno de los campeonatos más importantes del circuito de la World Barbecue Association (WBQA). Cincuenta y nueve equipos provenientes de trece países se instalaron en sus estaciones con una organización meticulosa, pero sin perder esa sensación de encuentro que aparece cuando varias personas se juntan alrededor del fuego.
Desde el Gobierno Regional, se destacó que no se trataba simplemente de una competencia, sino de una actividad con impacto real en la región, tanto en términos simbólicos como económicos. Se habló de orgullo por albergar por primera vez un campeonato de esta magnitud y del valor que tenía que Valparaíso se transformara, por unos días, en punto de encuentro para competidores y visitantes de todo el mundo.
En esa misma línea, se reforzó algo que venía flotando en el ambiente desde que empezó el día: que el asado en Chile no es solo una técnica, sino parte de una manera de estar juntos. Se mencionó como algo cotidiano, casi obvio, pero no por eso menos profundo: que el asado atraviesa celebraciones, partidos de fútbol, reuniones familiares, y que por lo mismo este campeonato no llegaba a un territorio neutro, sino a un país que ya entiende el fuego como parte de su lenguaje social.
Desde turismo, se subrayó además cómo la gastronomía se cruza con la forma en que Chile se abre al mundo: se habló de la parrilla como un espacio donde se mezclan cocina, paisaje, vino, conversación, identidad y hospitalidad, y de cómo encuentros como este permiten que esa mezcla se vuelva visible para visitantes, delegaciones extranjeras y prensa internacional.
CHILE COMO SEDE
En constante movimiento, Vianca Galdames, presidenta de la Asociación Chilena de Asadores (ACA), gestora de este hito para la cultura asadora y gastronómica de Chile, comentó a Chef&Hotel la relevancia de este espectáculo parrillero: “Desde nuestros ancestros cocinamos con fuego y de ahí en adelante se genera cultura, intercambio de cultura, y claro, eso finalmente termina siendo un enganche para también el turismo”.
Desde el Gobierno Regional, se destacó que no se trataba simplemente de una competencia, sino de una actividad con impacto real en la región, tanto en términos simbólicos como económicos.
Porque una decisión central del campeonato fue cocinar solo con insumos nacionales. Las verduras llegaron desde Agroyarce; las carnes y cortes fueron provistos por Campo Noble, A Punto y Cuni & Co.; y el equipamiento técnico estuvo en manos de Wayu, Ingrill y Brassa. “Nuestro círculo es muy amplio. Están las carnes, el carbón, las verduras, los cuchillos, los uniformes, las parrillas… y es un círculo económico muy impactante”, explicaba Vianca, apuntando a una economía que va más allá del fin de semana.
En las chaquetas de jueces y competidores colgaban chapitas y pines, pequeñas piezas metálicas que contaban recorridos. “Hoy día ya todos se arman sus pines. Yo te doy, tú me das y vamos llenando”, decía. Pero más allá del intercambio, hablaba del reencuentro, del abrazo, del gesto simple de volverse a ver. Y en medio de eso, algo más íntimo: “De repente estás probando alguna preparación y, como en Ratatouille, te fuiste… hay una memoria emotiva que genera la parrilla, la comida, el asado, los amigos”.
PALABRAS DEL CREADOR
La misma idea de comunidad recorría el discurso de Rolf Zubler, creador del Intercontinental BBQ Championship. “He estado en competencia 16 años… conozco a la mayoría de los jueces. Donde voy, ellos también van”, decía con naturalidad, sin grandilocuencia. Para él, el campeonato es una comunidad itinerante que se reconoce en distintos países.
Zubler explicó que una de las transformaciones más importantes del torneo fue dejar de depender de cortes importados. “No hacemos brisket más, porque tenemos que traerlo desde Estados Unidos. Queremos trabajar local hoy: productos locales, granjeros locales”. En Chile, esa lógica se volvió regla: “Aquí todo es obligatorio: la carne de aquí, las verduras de aquí”.
También se refirió a la incorporación del plato vegetariano: “Lo que hemos puesto en los últimos años es un plato vegetariano, porque es lo que está pasando en el mundo”. Y sobre la lógica de competir: “La idea no es ganar. La idea es mejorar. Si inventas un plato distinto cada vez, nunca vas a ganar. Tienes que hacerlo un poco mejor todo el tiempo”.
En su relato apareció su hijo, no desde el fuego sino desde el viaje. Zubler contó que su hijo trabajó durante seis meses en Boragó y ha pasado por cocinas en México, Nueva York y otros países. “Ha estado dando la vuelta por el mundo para aprender”, comentaba, refiriéndose a una formación que se construye moviéndose, absorbiendo culturas y cocinas distintas.
Vianca Galdames, presidenta de la Asociación Chilena de Asadores (ACA), gestora de este hito para la cultura asadora y gastronómica de Chile, comentó a Chef&Hotel la relevancia de este espectáculo parrillero: “Desde nuestros ancestros cocinamos con fuego y de ahí en adelante se genera cultura, intercambio de cultura, y claro, eso finalmente termina siendo un enganche para también el turismo”.
PARRILLA INTERNACIONAL
En la sala de evaluación, más de 30 jueces provenientes de distintos países trabajaban en paralelo durante toda la jornada, siguiendo un sistema de cata a ciegas. La jueza chilena Macarena Arias señalaba que “el tema del asador ha entrado fuertísimo… ya no se puede dejar fuera de la enseñanza gastronómica”, destacando que juzgar no es solo probar, sino entender técnica, fuego y tiempos.
Por su parte, el juez chileno Patricio González enfatizaba la transparencia: “Todo es a ciegas, no sabemos quiénes llegan con los platos… tiene que ser bien transparente para que el ganador sea el justo ganador”. Y sobre el campeonato en Chile: “Se luchó bastante con otros países para traerlo acá… esto es una fiesta del fuego”. También mencionaba cómo este tipo de encuentros permiten que los vínculos creados en redes se vuelvan reales.
En la competencia, participaron delegaciones provenientes de Alemania, Austria, Argentina, Brasil, México, Uruguay, Paraguay, Suiza, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Perú y Chile, entre representantes de otros países de Sudamérica, Centroamérica, Norteamérica y Europa, en un total de 59 equipos internacionales que llegaron al Sporting desde distintos puntos del mundo para competir bajo los estándares de la WBQA.
AUSPICIO FUNDAMENTAL
La empresa de parrillas Napoleon estuvo presente como patrocinador principal, pero no solo desde la marca, sino también físicamente. Wolfgang Schroeter, fundador de Napoleon Grills en 1976, junto a su esposa Ingrid Schroeter, estuvieron presentes durante el evento, recorriendo las estaciones, conversando con equipos y organizadores, observando de cerca el desarrollo del campeonato y mostrando un nivel de involucramiento poco habitual en este tipo de instancias. Su representante para Latinoamérica, Prudencio González, resumía la historia de la marca diciendo que “Napoleon se ha enfocado por 50 años en la calidad y la innovación”.
En ambos días, categorías de vegetariano, salmón, cerdo sin hueso, conejo, punta de ganso, costillar o pollo cercaban la narrativa. Los equipos, ansiosos y entregados a la parrilla, controlaban temperaturas, midiendo tiempos, dejando reposar carnes bajo papel aluminio, ajustando el fuego, en un ritmo preciso pero contenido; algunos con decoraciones llamativas en sus zonas de trabajo que resaltaban su propia cultura, su nación, sus tradiciones.
Separado a la zona de competencia, el evento desplegó un circuito de stands gastronómicos y de emprendimientos que funcionaba como una feria paralela, avivando el fuego de esta gran fiesta del asado. Allí estaban la heladería Tanu, Cerveza Maihue, Brasa Lima, New York Bakery, La Quesería, Dolce Barquillo, L’ Ajito, Milamores, San Romano Pizzería, RAC Burger, Fogón Ancestral y Chinganeros, además de los stands de emprendedores con productos locales, mermeladas, salsas y merchandising, el espacio de Cultura Vinilo aportaba una capa musical y estética que acompañaba el recorrido del público y convertía el evento en una experiencia más amplia que solo la parrilla.
RESULTADOS Y CIERRE
En la categoría general, el podio quedó conformado por: Tercer lugar: Panamá (premio de US$ 1.000); Segundo lugar: Paraguay (premio de US$ 2.000); Primer lugar: Brasil (premio de US$ 5.000). En las categorías específicas, los primeros lugares fueron para: Costilla de cerdo: Perú; Punta de ganso: Chile; Pollo: Chile y Cerdo sin hueso: Paraguay.