Mi objetivo ha sido conocer, comprender y valorar profundamente los ingredientes que conforman la cocina ancestral mapuche. Entre ellos, destacan productos únicos como el piñón araucano, la pimienta de canelo (árbol sagrado), la miel de ulmo, la flor de copihue, la murra (una baya silvestre de sabor más ácido que la mora común), el changle, champiñón silvestre en forma de racimos, el champiñón morcella, murtilla fruto silvestre con toques de sabor a membrillo, el maqui fruto alto en antioxidantes y por supuesto, la carne de charqui. También son habituales en esta cocina las aves de corral como el pato, el ganso y la gallina, junto al cordero y la carne equina, todos ingredientes de gran relevancia cultural y nutricional.
Chef Elvis Yévenes
No podemos dejar de mencionar el imprescindible merkén, condimento picante y ahumado, típico del sur de Chile, y el chasquu, una hierba aromática que recuerda al tomillo con un matiz de orégano, muy presente en las preparaciones mapuches.
La dieta ancestral se completa con productos del mar como corvina, Salmon, trucha, almejas y machas, lo que refleja la riqueza geográfica y culinaria del territorio.
En cuanto a preparaciones, algunas de las más tradicionales incluyen:
- Catuto: pan elaborado a partir de trigo cocido.
- Millokin: masa de arvejas (o chícharos) que se puede cocinar o freír.
- Charquicán: guiso abundante de vegetales y carne de charqui.
- Sopaipillas: pan frito típico de la zona.
- Pebre araucano: preparado con ají cacho de cabra molido en piedra, con un sabor intenso y auténtico.
Toda esta exploración e investigación culinaria la he plasmado recientemente en una cena de tres tiempos que tuve el honor de presentar hace un mes en ENELA (Encuentro Empresarial y Político más relevante de la zona sur de Chile). Fue una oportunidad única para mostrar cómo es posible respetar la tradición y, al mismo tiempo, reinterpretarla con una mirada contemporánea y creativa.
Más que una cocina, este viaje ha sido un encuentro con la identidad viva de un pueblo a través sus sabores. Y aún queda mucho por aprender, por compartir y por cocinar.


