Carloto, Club Social & Restaurant: Para festejar del cielo al infierno en Barrio Italia

Carloto, Club Social & Restaurant: Para festejar del cielo al infierno en Barrio Italia

Es una de las aperturas más impresionantes del último tiempo en Santiago. Un restaurante y club social de cuatro pisos en plena Av. Italia, con un concepto inspirado en la Divina Comedia y una propuesta que fusiona cocina mediterránea, coctelería de autor y espectáculos en vivo. Una experiencia que invita a pasar del Cielo al Infierno, todo en una misma noche.

La fachada de Carloto, la típica de las casas de Barrio Italia, no alcanza a reflejar en lo más mínimo lo que hay en su interior. Al cruzar la puerta principal es fácil quedar boquiabierto, porque dentro uno se encuentra con un descollante restaurante de cuatro pisos, cada uno con una atmósfera propia y una propuesta cuidada hasta en el más mínimo detalle.

Al ingresar, lo primero que se pisa es la Tierra, un gran espacio con colores inspirados en la naturaleza, abundante vegetación, lámparas de materiales naturales, un muro de ladrillos que marca presencia y un escenario al fondo como grata sorpresa. Luego, subiendo por el ascensor o las escaleras se llega al Purgatorio, donde conviven tonalidades cafés y doradas, un lugar de paso para purificar las almas que, sin embargo, invita a quedarse más de la cuenta bebiendo un cóctel junto al piano que se roba el protagonismo. En el tercer nivel, a los salvados los espera la redención del Cielo, un rooftop abierto que es el paraíso prometido: luminoso, con una barra central, vistas al barrio y a la noche estrellada.

EQUIPO DE CARLOTO (de izquierda a derecha) | Juan Carlos Velásquez, dueño; José Rojas, bartender; Benjamín Le-Beuffe, relacionador público y gestor comercial; Patricio Wee, gerente de Operaciones y Sergio Salinas, chef corporativo

Aunque vale pecar para descender al subterráneo y conocer el más impresionante de los pisos de Carloto, el Infierno. Detrás de unas cortinas de terciopelo, aparece este lugar casi surreal, de luces tenues, encendido por tonos rojos y ambientado con murales con escenas glamorosas. Un rincón audaz, concebido para prolongar el placer y el goce hasta altas horas de la noche.

La fachada de Carloto, la típica de las casas de Barrio Italia, no alcanza a reflejar en lo más mínimo lo que hay en su interior. Al cruzar la puerta principal es fácil quedar boquiabierto, porque dentro uno se encuentra con un descollante restaurante de cuatro pisos, cada uno con una atmósfera propia y una propuesta cuidada hasta en el más mínimo detalle.

Al igual que la Divina Comedia, el clásico poema escrito por Dante Alighieri y que inspira el concepto de este nuevo restaurante, Carloto es ambicioso. No sólo por su magnitud –con cuatro niveles y capacidad para 400 comensales– y su asombrosa puesta en escena, sino también por su propuesta, que combina la cocina y coctelería de autor con los espectáculos en vivo y la vida bohemia, recordando el espíritu de los lugares que hasta los años 90 encendían el trasnoche santiaguino.

Un nuevo lugar de encuentro que, en pleno corazón de Barrio Italia, apuesta por rescatar la noche y el glamour en este polo gastronómico.

FLAT IRON MEDITERRÁNEO | suave carne laminada a punto sobre miel de cebollas y chimichurri, acompañado de papas nativas y verduras grilladas

TIRADITO DE PESCA DEL DÍA | elige con crema de rocoto o acevichado

LANGOSTINOS DEL ATLÁNTICO AL PIL PIL | langostinos grandes nacionales enteros, ají cacho de cabra, ajo y aceite de oliva

ALMEJAS EN SU CONCHA | tiernas almejas crudas con pebre de piures

TACOS ORIENTALES | masa de nori con miel y sésamo, arroz de sushi, tártaro de salmón acevichado, guacamole rústico, caviar de aceto y salsa rocoto para untar

HOMENAJE AL VERDADERO CARLOTO

En el Purgatorio, en la pared detrás del piano, hay unas fotografías de un pintoresco personaje, alto y con gafas oscuras, junto a personalidades como Pelé, Zalo Reyes y Elton John. Aunque las imágenes son ficticias, el personaje no lo es.

Se trata del verdadero Carloto, el abuelo del dueño de este lugar, Juan Carlos Velásquez, que en la vida real era todo un personaje. “Era hijo del juez de Chillán. Aparte de ser alto, medía 1,88 metros, era tuerto y por eso usaba anteojos todo el día. Era un personaje, un viejo choro y un gran contador de historias”, recuerda su nieto.

Aunque vale pecar para descender al subterráneo y conocer el más impresionante de los pisos de Carloto, el Infierno. Un rincón audaz, concebido para prolongar el placer y el goce hasta altas horas de la noche.

Velásquez, que por cierto era el favorito de su abuelo, ahora lo homenajea con este restaurante donde Carloto es omnipresente. Tanto, que tiene su oficina en el Infierno y, sorpresivamente, a través de los garzones les envía a los comensales apetizers de cortesía o una invitación a tomar una copa con el diablo.

Una experiencia lúdica y con cuento que marca el más nuevo y ambicioso de los proyectos de Juan Carlos Velásquez, un empresario que es un nombre conocido de la noche santiaguina y la industria de la entretención. En los años 90 abrió en el Barrio Bellavista –“con más ganas que plata”, acota– Rockola, un bar y centro de eventos que se convirtió en emblema de la música en vivo. Sobre todo, después de la legendaria noche en que en el local estuvieron nada menos que Gustavo Cerati y Charly García, en el lanzamiento de unos desconocidos Lucybell.

CEVICHE MIXTO | pesca del día, camarón y pulpo; todo en leche de tigre

CARONTES | gin, leche de almendras, mix de piña, mango, maracuyá, jugo de limón y carbón activado

PIÉRDETE | pisco transparente, jugo de limón, cordial de café, merkén y hongos

Luego, inauguró Tomm Pub y, más tarde, Club Chocolate y Club Amanda, estos dos últimos aún en funcionamiento y con una cartelera activa.

Ahora con Carloto apuesta por un concepto nuevo para él, donde se pueden disfrutar espectáculos musicales y de stand up, acompañado de cocina de autor, cuidada coctelería y un servicio de excelencia. De hecho, en Carloto hay música en vivo y sesiones de Djs de miércoles a domingo, en Tierra y Purgatorio, y un par de veces a la semana, shows de comedia y músicos destacados en Infierno. Además, los fines de semana la cocina abre hasta la 1:00, algo inusual en el escenario actual.

Su propuesta, que combina la cocina y coctelería de autor con los espectáculos en vivo y la vida bohemia, recordando el espíritu de los lugares que hasta los años 90 encendían el trasnoche santiaguino.

“Lo que queremos es reivindicar la noche, que, si fuiste a un concierto o al teatro, encuentres un lugar donde comer tarde. La idea con Carloto es revivir un poco la noche santiaguina, que se acabó después del estallido y la pandemia”, plantea Velásquez.

DIANA ARIZAGA RODRÍGUEZ | sous chef de la barra cevichera

JOSÉ ROJAS | Bartender

SERGIO SALINAS | chef ejecutivo

TODO PARTIÓ CON UNA VISIÓN

Originalmente los planes eran otros. En la propiedad de Av. Italia 1402 que compró Velásquez, su idea inicial era levantar un proyecto inmobiliario, con locales comerciales y bodegas para arrendar. Pero un día, visitando las obras, los planes cambiaron. “Vi un fierro parado al medio, hablé con el maestro, tuve una visión o una locura y dije: esto no son locales comerciales, esto es un restaurante”, relata el empresario.

Al día siguiente, su rumbo cambió y comenzó la construcción de este restaurante y sus cuatro pisos, de la mano del arquitecto Julio Lagarini. Luego, para dar vida al concepto inspirado en la Divina Comedia encargó el diseño de interiores a la oficina de Hugo Grisanti y Hana Cussen, la misma que ha puesto su sello en otras destacadas aperturas recientes, como Jerónimo y Le Bistrot.

ERES VIDA | gin, jugo de limón, cordial de bergamota caléndula, agua tónica

TOMA MIS ALAS | pisco transparente, cordial de polen y lavanda, jugo de limón, perfume de jazmín

Grisanti explica que la arquitectura vertical del edificio les exigía una narrativa potente: “la respuesta fue un viaje conceptual y sensorial inspirado en los cuatro estadios universales, la Tierra, el Purgatorio, el Cielo y el Infierno. Lejos de una interpretación literal o sombría, reinterpretamos estos cuatro escenarios como espacios de celebración. Cada piso es una fiesta en sí misma, una atmósfera diseñada para festejar la vida desde una vibración cromática y emocional única”.

De hecho, en Carloto hay música en vivo y sesiones de Djs de miércoles a domingo, en Tierra y Purgatorio, y un par de veces a la semana, shows de comedia y músicos destacados en Infierno. Además, los fines de semana la cocina abre hasta la 1:00, algo inusual en el escenario actual.

Además, el arquitecto agrega que, para lograr una inmersión absoluta, abordaron cada nivel bajo una curaduría monocromática estricta. “El color aquí no adorna; el color construye la arquitectura invisible del lugar. Nos involucramos de manera obsesiva en el diseño total: desde la distribución espacial hasta el mobiliario a medida, el diseño los murales pintados, las gráficas, la iluminación y los papeles murales desarrollados en exclusiva para este proyecto”, detalla.

DEL CIELO AL INFIERNO

Con esta atrevida propuesta de diseño y su fusión de gastronomía, coctelería y entretención en vivo, Carloto abrió sus puertas en marzo con una marcha blanca y un equipo de casi 50 personas. La mayoría viene de la hotelería, entre ellos el gerente de Operaciones, Patricio Wee, quien aterrizó desde el hotel Terrado Iquique. La propuesta gastronómica, en tanto, está cargo del chef Sergio Salinas, quien lideró los fuegos en Liguria Lastarria, y la barra la encabeza el bartender José Rojas, quien fue parte de Boragó.

La carta es la misma para los cuatro niveles, con platos de inspiración mediterránea y en la que los protagonistas son los productos del mar chileno: almejas de Carelmapu, ostras de borde negro de Chiloé, pulpo del norte, erizos de Caldera y piure de la zona central.

“Lo que queremos es reivindicar la noche, que, si fuiste a un concierto o al teatro, encuentres un lugar donde comer tarde. La idea con Carloto es revivir un poco la noche santiaguina, que se acabó después del estallido y la pandemia”. Juan Carlos Velásquez.

Una experiencia que comienza con agua y apetizers por cortesía de la casa y sigue con entradas frías, como el Shot de piures y almejas, marinados en salsa ponzu y caviar de cilantro, o una Tortilla española de receta tradicional.

Luego, sigue con opciones de fondo como los Canneloni rellenos de jaiba y champiñones, terminado con un cremoso de pesto, o un tierno Asado de Tira braseado por 12 horas y acompañado de ñoquis y un mix de setas. Platos que acá se aconsejan maridar con coctelería de autor, pensada para disfrutar con sus preparaciones y que es tan atrevida y jugada como la propuesta del lugar.

Por cierto, cada piso tiene dos cocteles de autor exclusivos, ad hoc con el concepto y la atmósfera del espacio. Por ejemplo, uno de los propios del Infierno es Carontes, hecho en base a gin y con leche de almendras, mix de piña, mango, maracuyá, jugo de limón y carbón activado.

“Nuestra propuesta es lúdica”, señala Patricio Wee, y agrega: “puedes partir temprano tomando un trago en el Cielo, luego pasar al Purgatorio por otro aperitivo, bajar a cenar a Tierra y terminar viendo un show en Infierno. Esa es la experiencia completa de Carloto”.

Carloto, Club Social & Restaurant

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