Bakery Lynch, de Galway a Osorno, Viña, y vuelta otra vez

Bakery Lynch, de Galway a Osorno, Viña, y vuelta otra vez

HERNÁN LYNCH | dueño de Bakery Lynch en local de Paseo Dunas, Concón
La emblemática cafetería de 7 Norte en Viña del Mar dio un nuevo paso al abrir su sucursal en Paseo Dunas, Concón. Pero eso no es todo: su dueño, Hernán Lynch, avanza ahora hacia un viejo sueño con raíces irlandesas, gestado mucho antes de hornear su primer pan.

Desde su apertura como una modesta panadería en 2016, Bakery Lynch ha evolucionado en menos de diez años hasta convertirse en un referente de calidad panadera y pastelera en Viña del Mar. La apertura de su ya emblemática cafetería en la casona de la esquina de 7 Norte con 2 Poniente en 2018 consolidó la marca entre locales y visitantes.

En 2019, Hernán Lynch ya hablaba de planes de expansión a cinco años, incluyendo un local en Concón, el cual finalmente abrió sus puertas en diciembre pasado. Bakery Lynch Paseo Dunas se ubica en el strip center del mismo nombre, en calle Gastón Hamel, entre Los Mirlos y Teresa Hamel.

“Debido a la contingencia (de aquél entonces) el plan que teníamos de un local en Santiago se desechó. Pensamos en expandirnos más que nada acá en la región. Tengo ganas de hacer otro local más con el mismo concepto, pero por aquí cerca, como en Curauma”, comenta Lynch.

Para responder a la creciente demanda, hace un año y medio la marca inauguró una fábrica de pasteles en calle 5 Oriente, desde donde abastecen tanto la cafetería original como el nuevo local de Concón. La panadería, en cambio, se elabora directamente en cada establecimiento, bajo la supervisión de Cristian Delgado.

“Hay mucha gente que es de Concón y que venía para acá por el tema del pan o a servirse algo. Por eso decidimos hacer algo allá arriba, con las mismas características pero más modernos”, explica Lynch, destacando que desde un inicio esa comuna fue vista como una ubicación estratégica.

Desde su apertura como una modesta panadería en 2016, Bakery Lynch ha evolucionado en menos de diez años hasta convertirse en un referente de calidad panadera y pastelera en Viña del Mar. Bakery Lynch Paseo Dunas se ubica en el strip center del mismo nombre, en calle Gastón Hamel, entre Los Mirlos y Teresa Hamel.

UN PAN DIFERENTE

El rápido crecimiento de Bakery Lynch tiene mucho que ver con su propuesta. “Generalmente estábamos acostumbrados acá en la zona a los panes tradicionales. Por eso apunté a innovar desde el primer local”. A las hallullas, pan batido y pan de hamburguesa, se sumaron sus codiciadas ciabattas —blanca, integral— baguettes, hogazas de pan de centeno, pan de campo y roggenbrot. Esta oferta diversificada ha captado públicos variados y se ha mantenido indudablemente sin una competencia directa.

“No hay nadie que haga lo mismo. O sea, bueno, ahí han salido cafeterías, tratando de imitar un poco lo que hacemos nosotros. Pero eso no nos ha afectado en nada. En realidad, nos ha potenciado más porque la gente va a probar a otro lugar y después vuelve. Porque saben que aquí van a obtener lo de siempre, la calidad”.

Esa calidad de los ingredientes es clave. Por eso, Lynch descarta masificar su producción y apostar por distribución. “Hay algunos clientes que vienen a buscar pasteles todos los días y a buscar pan para sus cafeterías. Les vendemos con factura en casos específicos, pero entrar a competir con panaderías muy grandes no es la idea. Tratamos de que lo que hacemos se mantenga exclusivo”.

La casona se ha ganado un público familiar fiel desde los inicios. “La gente que me conoce desde un principio me vio trabajando, haciendo el pan, haciendo los pasteles. Vieron todo el tremendo sacrificio que hay detrás. Trabajar cinco días seguidos sin irse para la casa, es algo que la gente valora”. Lynch cuenta con orgullo cuando el mismo día de la apertura de la cafetería de 7 Norte hace ya 6 años, la gente ya hacía fila para entrar, habiéndose enterado de boca en boca del horario de inauguración.

“Generalmente estábamos acostumbrados acá en la zona a los panes tradicionales. Por eso apunté a innovar desde el primer local”. A las hallullas, pan batido y pan de hamburguesa, se sumaron sus codiciadas ciabattas —blanca, integral— baguettes, hogazas de pan de centeno, pan de campo y roggenbrot.

Por ello el servicio es tan importante como el producto, algo que las 90 personas que trabajan en la empresa tienen claro. “Aquí lo primero es la atención al público. Siempre yo estoy ahí dándoles con el tema de la atención. Que el personal salude y se despida. Si al cliente no le gustó algo, se lo cambiamos, no hay ningún problema. Porque, en definitiva, el cliente es el que nos hace ser conocidos. Yo no tengo publicidad. La gente viene porque el local es lindo, es cálido, está bien atendido y tenemos buenos productos. Después, cuando conocen la tienda adentro, es mejor todavía. Se llevan más sorpresas”.

DE OSORNO AL CORAZÓN

El estilo rústico de Bakery Lynch no es solo estético: también remite a los recuerdos de la infancia de Hernán en el sur. “Siempre me gustó lo campestre, lo rústico”. Pero, además, hay una conexión emocional con los sabores. “Tengo recuerdos de cuando era chico, de que mi abuela me cocinaba, me hacía pasteles, kuchenes, un montón de cosas. Me comía todo (risas). El pan amasado que se hace en el sur es muy rico. Son cosas que traté de hacer acá y funcionó”.

Varias recetas del local están inspiradas en esas técnicas sureñas, adaptadas a la realidad de la región. “Aquí tuvimos que adecuarnos con los ingredientes, eso sí. Por ejemplo, acá se trabaja más con harinas fuertes, que allá en el sur casi no llegan o no llegaban en esos tiempos. Mi abuela compraba la harina al molino de la ciudad, el molino Rahue”.

A esa tradición sumó el conocimiento adquirido durante sus 14 años en la empresa Puratos, primero en Temuco y luego en la Quinta Región. “Aprendí muchas técnicas, sobre variedades de pan y posibilidades que yo no tenía ni idea que se podían hacer. Esas cosas después las implementamos acá y funcionó muy bien”.

La última gran novedad de Bakery Lynch ha sido la incorporación de croissants el año recién pasado, una muestra más de su afán de prestarle oído a sus fieles clientes y de mantenerse vigente. “Compramos maquinaria y empezamos a fabricarlos. Sacamos sandwiches y rellenos. Es cierto que están de moda, la gente los empezó a pedir e incursionamos en ello”.

La última gran novedad de Bakery Lynch ha sido la incorporación de croissants el año recién pasado, una muestra más de su afán de prestarle oído a sus fieles clientes y de mantenerse vigente. “Compramos maquinaria y empezamos a fabricarlos. Sacamos sandwiches y rellenos. Es cierto que están de moda, la gente los empezó a pedir e incursionamos en ello”, explica Hernán Lynch.

ESCUCHAR Y ADAPTARSE

La capacidad de adaptación ha sido una constante. “Cuando tenía el negocio chico la misma gente me empezó a presionar para poner la cafetería. ‘Bueno, ¿y la cafetería cuándo?’, me decían. Yo no tenía idea de lo que era el mundo de la cafetería. Y aquí esto lo armamos y tuve la suerte de conseguir gente idónea y colocarla en los puestos que corresponden, y funcionó. Es importante la constancia de mi señora Jessica Cortés Yañez, siempre”, señala Lynch. Sus proveedores de café tostado, los porteños de 504 Coffee&Roastery, crecieron como marca gracias al posicionamiento de su café en Bakery Lynch.

Ese equilibrio entre modernidad y tradición también se refleja en los espacios físicos. Tanto el local de 7 Norte como el de Concón incluyen detalles decorativos con identidad sureña. Un elemento destacado en Paseo Dunas es un gran tronco nativo suspendido sobre el área de pastelería, un eco del sur de Chile que se traslada a la modernidad, tal como lo hacen los productos de Bakery Lynch.

“En ese tronco salen los famosos digueñes y pinatras, que solamente se dan en el sur, es un árbol muy particular. Si vas al bosque en el sur, sientes el aroma. Ese árbol se cayó producto de un temporal en Puerto Varas y lo trajo el mismo chico que hizo las lámparas, que están hechas de forma artesanal. A la gente que me pregunta yo le explico de dónde viene. Perfectamente pude haber colocado un tremendo letrero y listo. Pero no hicimos eso”.

EL SALTO A GALWAY

El próximo proyecto ya está en marcha. En el mismo strip center donde se ubica la nueva cafetería, Hernán lanzará en el local colindante y en el mes de agosto un restaurante: Galway. “Hoy mismo tengo reunión con el arquitecto y ese tema es el que más demora, pero estará para entre agosto y septiembre. Se va a llamar Galway Restaurant y será comida irlandesa”, dice con entusiasmo.

El apellido Lynch, claro está, tiene origen en esa ciudad histórica de Irlanda. El restaurante tendrá una cocina equipada que permitirá ampliar también la oferta de almuerzos del Bakery Lynch de Dunas, que cuenta con las clásicas pizzas a la piedra y sandwiches en la carta, pero sin opciones de almuerzo como se ofrecen en cambio en 7 Norte.

“En Galway vamos a tener platos típicos de Irlanda y el resto va a ser carne y otras cosas. Siempre he querido tener algo alusivo (a mis orígenes), más rústico, más piedra. Estamos tramitando el tema de la patente de alcoholes, que mucha gente nos ha pedido allá en Concón”.

El concepto incorporará a su carácter familiar de siempre la noticia de contar con barra. “En Galway va a haber cerveza, whisky, cosas así, y por ello me estoy asesorando con harta gente. Vi un bosquejo la semana pasada de la diseñadora de cómo más o menos se va a hacer la distribución de las mesas, dónde va a quedar la barra y todo. Hay que ir afinando cosas, por ejemplo, el tema de la cocina”.

Al cierre, Lynch deja entrever que hay más ideas en desarrollo. “Esta idea la tenía de mucho antes de tener el negocio. También hay otros proyectos, cosas que también quiero hacer como para potenciar más la empresa, y que se van a ir dando de a poco. Lo del restaurante lo comento porque ya está cerrado el trato”. Desde Galway a Osorno, y de Viña de vuelta a las raíces, sin detenerse.

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