Espresso Oriente Café

Una oda a dos culturas

Una oda a dos culturas

Cote Santana, socia y dueña de Espresso Oriente Café

Ubicada en Avenida Kennedy, al lado del insigne restaurante Majestic, se encuentra esta cafetería gourmet que nació en el año 2017 inspirada en la pasión por el café y el ansia de unir dos culturas: la italiana y la india, los orígenes mismos de sus dueños Cote Santana y Rakesh Goklani

Cote Santana es licenciada en arte de la Universidad Católica, con mención en escultura. Adjudicándose el Fondart dos veces, en la primera ocasión realizó una exposición de sus obras en el Museo de Arte Contemporáneo, y en la segunda le dio vida a una colección de cuentos infantiles escritos e ilustrados por ella. Entre el arte y el café, el punto en común es la pasión. Se trata de un motor que, según ella, “siempre es más fuerte que la razón y más fuerte que la comodidad, que estar sentada en un horario de oficina”.

Esa pasión fue la que le llevó a dejar su trabajo en la Cámara de Comercio Italiana y embarcarse junto a su esposo Rakesh Goklani para cumplir un sueño de infancia: instalar su propia cafetería. Espresso Oriente Café, tanto en su nombre como en su logo –que tiene a un tigre blanco acechando desde la vegetación– resume la importancia de la ascendencia de ambos en el concepto.

“Los padres de mi marido son de la India, y cuando nos casamos encontré tan bonita esta combinación. Pensé en Indira Gandhi, la italiana que se casa con Gandhi, y lo encontré muy romántico. Le dije a mi esposo: tenemos que poner una cafetería. Y Espresso Oriente Café es una oda a la fusión de estas dos culturas”.

VOLVER AL MUNDO DEL CAFÉ

Nueve años antes de instalar su propia cafetería, en 2008, y tras lanzar su colección de libros infantiles, Cote dio el primer paso para realizar su sueño, viajando a Italia y certificándose en barismo y latte art en la Espresso Academy de Florencia. Luego de trabajar durante un año en una cafetería en Roma, ubicada a pasos del Panteón, volvió a Chile. Aquí, operando como una suerte de asesora y consultora, aportó con su experiencia y sus conocimientos en la puesta en marcha de la primera cafetería de la franquicia Chiaroscuro, y en otros locales similares que eran propiedad del mismo socio. Se ocupó en cada uno de idear las cartas de café, comida y colaborar en el diseño de la barra. Sin embargo, el agotamiento físico (“en el sector Horeca hay que estar de pie siempre”, dice riendo) le llevaron a darse una pausa breve y aceptar un empleo en la Cámara de Comercio Italiana, donde estuvo por tres años.

En septiembre de 2017, finalmente, decide de una vez dar el paso definitivo, asumiendo su pasión de antaño y embarcándose en un local propio, dejando de lado su empleo de escritorio. “Un día dije: tengo que seguir con mi camino, con mi plan de vida, que en el fondo siempre fue poner mi cafetería. El café siempre fue parte de mi ADN, ha estado en mi vida desde que yo era chica, desde cuando jugaba con tacitas e invitaba a toda mi familia al té y les hacía los menús. Fue algo que siempre quise”.

Para ella, era inevitable terminar volviendo al mundo del café. “Es como el arte, es realmente una pasión, una forma de vivir, y cuando uno habla de pasión es difícil racionalizarlo y ponerlo en palabras. Lo que me gusta del café es prepararlo, ajustar el molino, meter el café, hacer las pruebas, prensarlo bien, poner la porta filtro y esperar hasta que empiece a salir. Eso ya es delicioso. Sé que, para los amantes del café, el café es la alegría del día. Es lo que te hace salir de la cama al levantarte”.

Ya en su propia cafetería, la experiencia de servicio conecta a Cote a un nivel más profundo, con el misterio que percibe en la vida de cada uno de sus clientes. “Cada persona es una experiencia que pasa frente a ti. Todos los días, al abrir la cafetería y esperar a que, entre el primer cliente, comienza para mí el misterio”, explica. Estos diversos mundos que a diario pasan por su local, ya sea en busca de un espresso, de un espacio para estar solos con sus pensamientos, o de un punto de reunión con los amigos, le recuerdan y evocan la diversidad y el enigma de una biblioteca, llena de tomos de ciencia ficción, novelas y cuentos. “Pienso: ¿cómo pueden caber tantos mundos y vivencias en tan pocos metros cuadrados? Me sucede eso con cada persona que ingresa al café. Es tan lindo ver la cafetería cuando está llena, con todos metidos en su mundo. Desde donde yo estoy, soy ajena a eso, pero también soy parte. Ellos se van y entonces vuelvo a quedar sola, esperando que llegue otra persona, otra alma. Es un misterio constante, y es algo totalmente orgánico”.

 

“Es como el arte, es realmente una pasión, una forma de vivir, y cuando uno habla de pasión es difícil racionalizarlo y ponerlo en palabras. Lo que me gusta del café es prepararlo, ajustar el molino, meter el café, hacer las pruebas, prensarlo bien, poner la porta filtro y esperar hasta que empiece a salir. Eso ya es delicioso”, comenta Cote Santana

 

DEGUSTACIÓN INDIA Y CAFÉ ITALIANO

Ese misterio del que Cote habla está representado en el tigre blanco de la India, con su nobleza y fuerza estampando el lugar de los ancestros de su esposo Rakesh. Pero, además, la cafetería tiene un vínculo directo con el restaurante Majestic, sus vecinos colindantes, quienes refuerzan este influjo.

Ubicada en la entrada del local de Avenida Kennedy con Luis Carrera, la cafetería gourmet comparte el sector de mesas al aire libre y la estancia de entrada con Majestic, pero también –en una alianza brillante– ofrecen a la hora de almuerzo, entre 12:30 y 15:30, una opción de degustación de comida india preparada por los cocineros del insigne restaurante. Este almuerzo consiste en curry de pollo, curry de vegetales, arroz basmati y nan ($7.900), con opciones rotativas durante la semana, las cuales permiten tener un panorama de los sabores del país de medio oriente.

Además, la cafetería ofrece sus ensaladas (en versión full veggie o con proteínas), las cuales son preferidas entre los clientes. Es posible encontrar también opciones como pollo apanado con papas fritas o ensalada ($6.900), croissant horneados a diario, así como variedad de sandwiches y tostadas, postres, muffins y smoothies.

En la barra de café, junto a favoritos de la barra italiana como el Espresso ($1.700), Cappuccino ($1.800), Latte ($2.800), Latte frappé ($3.200) o Mokaccino ($3.500) se encuentran el Espressino ($2.100) una bebida típica del sur de Italia y que puede servirse fría o caliente. Esta consiste en espresso mezclado en partes iguales con leche espumada, servido en un vaso de vidrio y con cacao tanto arriba como en el fondo. También está el Shakerato ($2.300) –una preparación que Cote conoció en Roma– que lleva espresso con azúcar o endulzante, batido con hielos en la coctelera, y servido en copa de Martini.

“Lo italiano por excelencia es el espresso, pero en nuestro caso los clientes piden harto el americano. Por más que me guste mucho la cultura italiana no puedo esperar que todo el mundo se sienta igual al respecto y que su paladar responda igual al mío. Por eso nos hemos flexibilizado. Esta vocación de servicio se pone en práctica al darle en el gusto al cliente”, explica Cote.

LA EXPERIENCIA

Del mismo modo, ella no se compromete con ninguna marca específica de café. “Va dependiendo de qué me va gustando, y tomando en cuenta el paladar de los clientes. Hemos trabajado con Kimbo, con Pascucci, y otros italianos. Uno trata de darle en el gusto a los clientes, pero siempre tratando de ser fiel a tus gustos e intereses. Ahora en estos momentos estoy trabajando con Kimbo”.

El espacio abierto con que cuentan en la entrada les ha favorecido, especialmente en estos momentos. “Tenemos 12 mesas afuera, que nos han permitido ampliar nuestra clientela, ya que adentro solo tenemos 5. Es la misma estructura que compartimos con Majestic”. Así, al cerrar la cafetería por la noche, las mesas internas se transforman en la antesala del restaurante.

En medio de la pandemia, Espresso Oriente Café ha optado por no operar con delivery y cuidar al personal, esperando el momento adecuado para volver sin poner en riesgo el servicio “estamos en Vitacura y podríamos hacer entregas a domicilio, pero prefiero no exponer al equipo y que estén más seguros”. Es un lujo, según Cote, que puede permitirse gracias a su experiencia en el rubro. “Hemos podido mantener una buena clientela durante todos estos años, y el hecho de haber tenido cafeterías previas me ha permitido saber cómo tener un pozo para los períodos malos, lo que nos ha permtido mantener cerrado cuando es necesario, con algo de holgura”.

 

Espresso Oriente Café

Avenida Presidente Kennedy 5.600, local 3, Vitacura

Teléfono: 2 3245 0338

Horarios: 9:00 a 18:30 hrs.

Instagram @espresso_oriente_cafe

Facebook: @cafeespressooriente

espressooriente.cl

Espresso Oriente Café

  • Avenida Presidente Kennedy 5.600, local 3, Vitacura
  • Horarios: 9:00 a 18:30 hrs.
  • Teléfono: 2 3245 0338
  • Instagram: @espresso_oriente_cafe
  • Facebook: @cafeespressooriente
  • Web: espressooriente.cl

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