COLOMBIA EN VIÑA DEL MAR

Corazón de Colombia en Viña del Mar

Hace más de un año Nelli Colorado Rodríguez y su equipo abrieron este singular café, que poco a poco ha ido ganando terreno y clientes en la Ciudad Jardín

EN EL TINTICO DE BOTERO SE SIENTE EL AROMA A CAFÉ, y no cualquiera, sino el que ellos mismos siembran, cultivan y tuestan, pues su dueña, la colombiana Nelli Colorado Rodríguez, que es barista, posee tierras cafetaleras en el Valle del Cauca, cerca de la ciudad de Popayán, al sur de Cali.

Nelli nació en Guapi, departamento de Cauca, Colombia, y en Chile el Tintico ha ido ganando espacio en el sector poniente de calle 5 Norte de Viña del Mar, “tomando en cuenta que Colombia es conocido en el mundo entero por su café, siendo yo colombiana y barista me costaba encontrar un lugar para tomar un buen café en el sector, de ahí la idea de hacer este”. La profesional, experta en café de alta calidad, el año 2016 estudió la especialidad en la Escuela Gastronómica de Occidente, en Cali.

Primera fila: María Naranjo, Jully Colorado, Nelli Colorado, Blanco Meregote y Claudio Torres. Atrás: Francisco García, Luis Colorado, Jessica Carabali, Raquel Colorado y Jaqueline Valencia

En Colombia ella era estudiante de enfermería, y se vino a Viña del Mar – por su cercanía al mar y ser una ciudad tranquila – con la intención de seguir sus estudios. Después de realizar dos años de kinesiología, tuvo que congelar debido a la enfermedad de su marido, Claudio Torres. Mientras abrió un salón de belleza que llamó “Ponte de moda”, motivada por mostrar el excelente trabajo en esta área de los profesionales de su país. Hoy también, paralelo a su proyecto gastronómico, instaló una barbería y spa para hombres que abrió a fines de abril.

Hoy Claudio está bien de salud. Nelli recuerda cómo se conocieron: “Estando en un restaurante en Santiago, junto a mi hermana y dos amigas, se me acercó para pedir mi número de teléfono. Adrede le di uno equivocado. Al cabo de tres horas me lo encontré cara a cara en el centro de Santiago y me dijo: ‘ese nunca fue tu número’. Han pasado casi seis años desde ese momento”.

La idea de un café rondaba por su cabeza hasta que lo logró. Consiguió una propiedad cercana al salón de belleza, y el 17 de marzo de 2016 – fecha de su cumpleaños – abrió El Tintico de Botero. “En Colombia un tinto es un café, y un tintico es un cafecito, por lo tanto el Tintico de Botero sería como el Cafecito de Botero. ¿Y por qué Botero? Porque es un artista que a mí me atrae mucho, es un destacado pintor y escultor colombiano, reconocido por sus obras en todo el mundo”, explica Nelli.

No fue fácil adaptar la propiedad. “Antes era una peluquería, y no sabíamos por dónde empezar. Desarmamos todo, botamos baños, cerámicas, cielos, pisos completos, sacamos todos los cables eléctricos y quitamos el revestimiento interno de los tabiques. Con el local en cero pensamos en un lugar colorido, pero sobrio. Lo primero que se nos ocurrió fue instalar baldosas córdova para el piso, pero nunca pensamos en un diseño sino en una mezcla. Nos preocupamos de dar un trato particular a los baños y las luces, aún cuando fue un riesgo poner tantas sin pensar que iba a ser el toque especial del local”, cuenta Nelli, quien agrega que dejaron una ventana hacia la cocina para que el público pueda ver in situ lo que ocurre dentro.

CAFÉ PROPIO 

El café que emplean, que es de producción propia, proviene del Valle del Cauca, cerca de Popayán (la “ciudad blanca”), 110 kilómetros al sur de Cali. Es un café 100% arábico, plantado a 1.850 metros de altura en terrenos volcánicos, con frutales en medio del cafetal: mangos, bananas, piñas y naranjas. Los frutales al momento de la polinización hacen que este café sea frutoso en forma natural. Se selecciona a mano y se extrae una o dos veces al año, entre junio y noviembre.

“Estamos hablando de un cafetal pequeño, 7.000 mt2, no alcanza a ser una hectárea. El terreno es para una producción aproximada de 1.500 kilos, tomando en cuenta que la planta tiene una rotación de 6 a 7 meses, con una producción anual de 2.800 kilos. Eso da para atender los requerimientos, más la venta de café en grano tostado al público”, señala la barista. “La idea de tener nuestro propio café – agrega –, es porque de esta forma sabemos qué tipo de café es. Así tenemos la certeza de que es un café producido, cosechado y elaborado 100% artesanal, con las técnicas más antiguas del café colombiano”. A esto se suma que cuando preparan cada café, tienen en cuenta todo el proceso que hay detrás, es decir, la temperatura que debe tener, los gramajes, la extracción y el tiempo.

Las personas que trabajan en la cocina son colombianos, dos hombres y tres mujeres: Alcadio Cuero es amigo de la familia, Jorge Colorado y Jully Colorado son hermanos de Nelli, Raquel Colorado es prima, y Jaqueline Valencia, amiga. “Ellas saben cocinar como cualquier ama de casa, y los varones aprendieron. Todos – incluyéndome – hicimos un curso de manipulación de alimentos, y en el camino hemos ido perfeccionándonos con dedicación, limpieza y productos de primera calidad”. En el salón además está Luis Colorado, hermano, y un equipo de venezolanos.

CARTA

El restaurante, muy turístico – que hace poco se amplió y puede recibir a 45 personas en el salón y 21 en la terraza –, abre temprano todos los días, por ende la carta se inicia con desayunos, como Valluno; San Andrés, café o té, paila con tres huevos y tostadas; Cartagena, café o té, jugo, tostadas, mantequilla y mermelada ($3.500 a $5.800). La cafetería, muy completa, ofrece ristretto, café afogato, capuccino italiano, café bombón, café irlandés, café mixture di marianna y más ($1.400 a $3.500). Hay tintos (café filtrado) individuales o para compartir, goteado, con leche, chemex, sifón y aeropress ($2.200 a $7.500). Existe variedad de té: verde, negro, blanco, y un té de café especial de la casa ($1.500 a $1.900).

Torta de galleta oreo ($3.300) con té de café ($1.900)
Sandwich Un Botero: filete, queso, jamón, jamón serrano, pollo desmenuzado, tomate, lechuga ($6.500) y jugo de lulo ($3.800)
Desayuno valluno: arepas o tostadas, paila de tres huevos revueltos con jamón o pericos, café o té, jugo, porción de queque ($5.800)

Otra de las especialidades son los sandwichs, como Un Botero; el de jurel: queso, jamón, pasta de pollo, tomate y lechuga; y los tradicionales de ave, atún, barros jarpa, churrasco y chacarero ($3.700 a $6.500). Destacan las cremas de espinaca, zapallo, choclo o espárrago 100% naturales ($5.500); las tortillas de verduras, con carne o pollo ($5.900); y ensaladas, como la Tintico, césar, de atún o queso de cabra ($5.800 a $6.800). En pastelería hay tortas de zanahoria, nuez, chocolate oreo y red velvet, cheesecake de pistacho y maracuyá, queques, alfajores, galletas y tartaletas ($500 a $3.300). Entre las opciones colombianas están las arepas ($1.800), que se hacen en harina de maíz; los huevos pericos ($2.200), que son huevos revueltos unidos a una base ya cocinada, de tomate con cebollín; y jugos de frutas tropicales: maracuyá, mango, guanábana, lulo y tomate de árbol ($3.600). La carta ofrece cerveza artesanal Altamira, y algunas marcas belgas.

Café mixture di marianna: una medida de café, leche condensada, chocolate, menta y crema a elección ($2.900), con torta red velvet ($3.300)
Torta banana ($3.300) y café capuccino ($1.900)
Cheesecake de maracuyá ($2.500) y tarta de nuez ($2.200)
Ensalada Tintico: tiras de jamón cocido, queso, huevo duro, pollo, palmitos, choclo, tomate y zanahoria ($6.800), con cerveza Altamira amber ale ($3.500)

“Tratamos de ser un café entretenido, alegre y dinámico, un lugar donde los clientes olviden la acelerada vida de la ciudad”, dice finalmente Nelli Colorado. Y al parecer lo está logrando, pues en TripAdvisor aparecen como el número dos en Viña y sus alrededores, entre 413 lugares para comer. 

El Tintico de Botero

  • 5 Norte 461, entre 2 y 3 Poniente, Viña del Mar
  • Teléfono: (+56-32) 218 3580
  • Horario: Lunes a viernes, de 9:00 a 21:30 hrs.
  • Sábado y domingo, de 9:30 a 21:00 hrs.