CHEF HECTOR SOLÍS

CHEF HECTOR SOLÍS

“Cada embajada peruana debería ser un restaurante de cinco o siete tenedores”

El reconocido cocinero internacional visitó nuestro país en el marco del inédito evento Perú Week, una instancia donde los chilenos pudieron adquirir ofertas de viajes a Perú, a través de paquetes y pasajes aéreos ofrecidos por importantes empresas de turismo. Además se promocionaron menús exclusivos en los mejores restaurantes peruanos de Santiago, Viña del Mar y La Serena.

SÓLO DOS DÍAS ESTUVO EN NUESTRO PAÍS el destacado chef peruano Héctor Solís. Sin embargo su conexión con Chile va mucho más allá, pues viaja prácticamente todos los meses para participar en distintas instancias que tienen que ver con la gastronomía, aunque a veces también viene sólo de visita, ya que se siente muy cercano al país. En esta ocasión la excusa fue el primer Perú Week, evento que se desarrolló entre el 23 de junio y el 9 de julio, donde la gente pudo disfrutar de las mejores ofertas de viajes a Perú, o darse el gusto de probar las delicias de su gastronomía, con precios especiales en más de 58 restaurantes en distintas ciudades del país.

Para dar el vamos a esta instancia el chef encabezó un Cooking Show, donde desplegó todo su talento para cocinar en vivo un ceviche caliente, un renovado lomo saltado con tacu tacu, y un intenso postre a base de cacao de la selva amazónica peruana, aceite de oliva y sal de maras, “queremos demostrar con este evento que Perú no sólo es arqueología y Machu Picchu, también tenemos una gastronomía diferente a lo que ya se ha venido haciendo en Lima. Hay otras ciudades con diversas cocinas. La idea es que los turistas se arriesguen a ir al norte, al sureste de Perú y conozcan su cultura, costumbres, paisajes, fiestas, bailes. Más del 50% de los turistas que llegan a nuestro país son chilenos, y por eso estamos aquí”.

Lomo saltado con tacu tacu
Cacao con aceite de oliva y sal

UNA VIDA EN LA COCINA

El chef recuerda que a los doce años tuvo su primer acercamiento con la cocina, pues su padre era cocinero y dueño de un restaurante. Eso hizo que Héctor se enamorara de la profesión. Así, entró a estudiar economía, luego hotelería y gastronomía; también fue garzón y cajero. Junto a su hermana, Ana Solís, abrió su primer restaurante, y desde entonces se ha desarrollado como empresario gastronómico con gran éxito en su país. Actualmente está a cargo del restaurante de la familia llamado Fiesta, inaugurado en 1996, el primer establecimiento gourmet de comida peruana en la capital. Allí transformó el concepto tradicional que llevó a otro nivel, idea que hasta hoy plasma en cada uno de sus locales en constante evolución, con productos de calidad y un excelente servicio. Sus restaurantes de mantel largo reciben a los comensales con un servicio de excelencia, sommeliers y recetas típicas de la cocina local.

El segundo concepto que hoy desarrolla es La Picantería (“pa’ que piques y te rías”). Son largas mesas que se encuentran ubicadas en un encantador comedor, donde los clientes comparten esta experiencia única, la que hace años se había perdido. Platos tradicionales de diferentes puntos del país, se sirven en este maravilloso escenario. Porciones generosas y aromas seductores van y vienen, en un desfile que hace que los clientes quieran volver por más. “Es como la puerta de una casa que se abre y te encuentras con la mesa de la familia, algo mucho más íntimo. Tenemos una exhibición de pescados que traemos desde la costa peruana, todos los días, entre 50 y 60 piezas, y no compramos a proveedores, sino que directamente a pescadores artesanales. Los exhibimos para que los clientes escojan su pescado y las preparaciones que deseen, con alrededor de 15 opciones: ceviche, tiraditos, sudados, fritos, con estofado, con arroz, con chaufa, etc. Se puede pedir un cuarto de pescado en ceviche, otro cuarto de estofado o a la parrilla, como quiera. El comensal sólo paga su pescado, y las preparaciones son por parte de la casa”, explica Solís.

Como si esto fuera poco, el chef se encuentra preparando un nuevo proyecto. Se trata de un hotel boutique, dentro de un terreno donde sembrarán gran parte de los productos que utilizarán en su cocina.

Ceviche caliente

LA NUEVA ERA DE LA GASTRONOMÍA PERUANA

Con tantos años de experiencia, Solís hace una reflexión del actual escenario que vive la cocina de su país, un lugar que los peruanos se han sabido ganar, sin embargo, según el chef, el camino es mucho más largo. “Hace 25 años la gente pensaba que su cocina era sólo para el día, pero no para ponerla en un restaurante. Si llegabas como extranjero te daban comida francesa o italiana. Pero nos dimos cuenta que la nuestra era potente, muy aceptada en el mundo y comenzamos a trabajarla, porque si bien era buena, estaba como en bruto, y es importante saber que no hemos terminado. Creo que no estamos ni siquiera en la mitad del camino, queda mucho tiempo por delante para seguir trabajando en el desarrollo de la cocina tradicional, de los productos. Tenemos que preparar a las nuevas generaciones, que deben tomar la posta y hacer los nuevos restaurantes”, indica el chef.

Pero el cocinero va más allá, asegura que la mejor forma de exportar una cultura y sus costumbres es la cocina, por eso las embajadas deberían tomar un rol particular. “En una oportunidad dije a los embajadores de Perú que como política de Estado, si queríamos hacer un país gastronómico, se debiera poner restaurantes de cinco o siete tenedores en las principales embajadas del mundo. Un local de comida sería la mejor forma, en vez de estar haciendo tantas relaciones. PromPerú trabaja mucho esto en Chile, pero debemos seguir, se ha hecho muy bien, pero falta”, señala Solís.

Con respecto a Chile su opinión es categórica, dice que aquí tenemos los productos, el talento y las preparaciones. Sólo falta ponerse a trabajar y tomarse el tema de la gastronomía en serio, tal como lo ha hecho su país, “van por buen camino, hay mucho cocinero interesado en trabajar la cocina de Chile, hay apuestas de restaurantes de alta gama y propuestas evolucionadas. Están como nosotros hace un par de años, pero hay que seguir trabajando. Materias primas tienen, y profesionales, gente joven interesada en la cocina, gente que quiere comer y apreciar la calidad. Sólo hay que trabajar y en poco tiempo estaremos hablando de que Chile es una potencia gastronómica”.

Agradecido por la hospitalidad que Chile le brinda, a sus compatriotas y su comida, Héctor Solís se siente como en casa. Por eso promete volver pronto, ya que asegura que nuestro país es uno de los principales destinos donde la gastronomía ha entrado con fuerza.