CASA LUKER

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Nuevo arribo de cacao fino de aroma

En el portafolio de esta compañía colombiana hay cacao en grano, masa de cacao, manteca de cacao, cacao en polvo y coberturas de chocolate, ingredientes para la industria e ideales para heladería, barras, rellenos y golosinas, entre otros. Aunque hace algún tiempo tiene presencia en Chile, desde marzo la marca llega con nuevos aires al país, de la mano de Taller de Chocolate.

EN COLOMBIA, donde las características geográficas han permitido que naturalmente surjan los cultivos de cacao, y con ello la costumbre de consumir bebida de chocolate, José Jesús Restrepo Botero y José Alfredo Restrepo Jaramillo, constituyeron la sociedad que dio origen a CasaLuker. Era 1904, y se forjaba así una compañía familiar que hoy es administrada por la cuarta generación. Actualmente llega a Europa y Asia, además de Canadá, Estados Unidos, México, Argentina y Chile. La lista incluye más de 25 naciones donde la empresa satisface necesidades de la industria gastronómica, entre otros, con coberturas cien por ciento manteca de cacao y productos semi elaborados, como masa, polvo y manteca de cacao.

Formalmente la fábrica comenzó sus labores en 1906, cuando creó la primera pastilla de chocolate en la hacienda La Enea, en Manizales. 110 años más tarde los productos llegaron a Chile, con un particular potencial para la industria del chocolate a juicio de la compañía, que hace un par de años realizó una investigación de mercado dentro del contexto de un fuerte trabajo por posicionar la marca a nivel global.

Manuel De la Peña, director de ventas internacionales de CasaLuker, señala que el público chileno es importante para ellos, “nos interesamos sabiendo que es un negocio naciente, y donde podemos aportar para el desarrollo de la industria local”. El ejecutivo estuvo de visita en Chile para el lanzamiento de la marca a través de Taller de Chocolate, academia de Natalia Satto, chocolatier argentina que hace diez años formó su propia escuela en Buenos Aires para dictar clases y entregar asesorías. Hace cinco años realiza la misma labor en Chile. También cuenta con una tienda boutique de chocolates gourmet y artesanales, con bombones, tabletas y trufas, entre otros. Se trata de NS by Natalia Satto, línea preparada con cacao de CasaLuker, presentada en la Maison de France junto a la marca colombiana, con asistencia del cónsul de Colombia, Christian Rodríguez, y la participación de Viña Miguel Torres para acompañar la cata.

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¿UN CACAO DIFERENTE?

El vínculo de Taller de Chocolate y CasaLuker se gestó a propósito de la falta que, a juicio de Natalia Satto, existía en Chile respecto de un cacao con nivel de excelencia. Fue hace seis meses que la chocolatier contactó con la firma colombiana, y al poco tiempo se encontraba visitando los campos de cultivo de la compañía. De esta forma, hoy importa y distribuye a todo Chile el producto con la seguridad de una buena recepción, ya que, en opinión de la chocolatier, el rubro ha crecido en los últimos años en el país, mucho más que en otras naciones de la región. Según los datos que maneja, los chilenos consumen como promedio anual un kilo de chocolate, considerando productos de chocolate real y sucedáneo.

¿Por qué se habla de excelencia? “Normalmente las otras empresas usan cacao africano denominado forastero, cuya calidad diferente se nota en el sabor. Nosotros trabajamos cacao fino de aroma, que tiene notas frutales y florales. Su nombre fino de aroma es una denominación determinada por ICCO, The International Cocoa Organization, de acuerdo a las características organolépticas del producto”, explica De la Peña.

Este producto corresponde al 8% de la producción de cacao en el mundo, y el 6% ocurre en Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. El resto es cacao forastero, dice el ejecutivo, “tiene sabor a chocolate y no más, es demasiado plano”. Junto con usar fino de aroma, les diferencia tener cuatro cacaos con notas diferenciadas, ya que provienen de cuatro regiones de Colombia: Huila, Tumaco, Arauca y Santander.

LA GRANJA Y FORMA LUKER

Así como a Taller de Chocolate le interesó el producto de la compañía colombiana, a esta le pareció acertada la alianza gracias al perfil que ofrecía la academia. “Somos escuela, y podemos educar respecto del producto”, explica Satto. “Llegar a Chile a través del Taller de Chocolate, nos permite ‘apalancarnos’ de los conocimientos de la chocolatier para ver qué pasa con el producto en el país, y educar a las personas que están interesadas en el tema. El chocolate lo requiere, no es llegar y usarlo”, afirma De la Peña, quien agrega que esperan “arrancar” en Chile desde el primer año con 20 o 30 toneladas, y luego ir viendo cómo responde el mercado, “entramos en la parte confitería, pero también sabemos que hay un potencial en heladería”.

Como parte de la enseñanza a la que se hace mención, cada cierto tiempo Taller de Chocolate realiza viajes con alumnos y clientes a la Granja de CasaLuker, un campo de investigación creado en 1960 para mejorar la calidad y cultivo del grano, donde se enseñan las mejores técnicas agrícolas, tanto para la calidad del producto como para la eficiencia de la producción.

CasaLuker se hace presente en toda la cadena de valor del cacao y ha impuesto una fórmula: The Luker Way. “Hacemos compra directa a nuestros agricultores, les enseñamos cómo hacer el trabajo de cultivo para garantizar la calidad del producto. Eso nos hace diferentes de otras empresas que compran el cacao en las plantaciones de otro país, y después llevan esa materia prima a la nación donde lo procesan. Nosotros operamos todo en el origen, mirando cómo se produce, ayudando a producir mejor y más, entonces tenemos un lazo bastante fuerte con los agricultores”, indica De la Peña.

Finalmente, Natalia Satto señala que a Taller de Chocolate también le interesó trabajar con CasaLuker, justamente por su forma de operar, no sólo porque elabora productos de excelente calidad, también porque respeta el origen de los granos y trabaja la responsabilidad social. The Luker Way en definitiva, es un sistema que busca que todas las personas vinculadas al negocio del cacao tengan los beneficios que reporta, haciendo que los productores crezcan y mejoren su calidad de vida, pudiendo además garantizar que siempre se mantenga el alto perfil del producto, siempre cacao fino de aroma producido en planta colombiana y con mano de obra local, un producto cien por ciento de origen.