BAKERY LYNCH

Panadería gourmet en Viña del Mar

Bajo los lineamientos que aprendió en sus inicios y luego con el equipo técnico de Puratos, en febrero de este año Hernán Lynch y su familia apostaron por abrir en la Ciudad Jardín una panadería que sin duda tiene su toque personal y vivencial

Texto: Maureen Berger H. / Fotografías: Nicholas Charlesworth

Francisca Rabú, Christel Von-Kretschmann, Rodrigo Sotomayor Cortés y Hernán Lynch

HERNÁN ALBERTO LYNCH CÁRDENAS comenzó su formación en una pequeña panadería en Osorno, luego trabajó en supermercados para finalmente arribar a Puratos, una de las empresas líderes en panadería, pastelería y chocolatería, “me hizo crecer como profesional. Como técnico capacitaba, formaba e instruía a los clientes sobre las formas de obtener un mejor resultado con los productos. Trece años estuve ahí, trabajando a nivel nacional, primero en el sur – de Temuco a Chiloé – y luego en la Región de Valparaíso”.

La idea de independizarse siempre rondó su cabeza, como cualquier persona que ama el oficio, Hernán sentía que algún día necesitaba formar su propia panadería y aplicar los conocimientos adquiridos, “abrir un negocio propio es un gran desafío, tiene repercusión en tu vida pues pones toda tu energía y atención para que funcione. Mi señora Jessica Cortés Yáñez ha sido un gran apoyo en ese sentido, de hecho ella me impulsó a llevar este sueño a cabo”.

Durante el tiempo que estuvo en Puratos recorrió muchos sectores de la Región de Valparaíso, “siempre me llamó la atención que ninguna panadería ofrecía al público un producto gourmet. Lo más común era ver recetas que todo el mundo conoce, como la hallulla o la marraqueta, y escasamente la baguette”.

Como familia escogieron Viña del Mar pues les encanta el estilo de vida de la ciudad, y dado que notaron que existía un nicho que no estaba explotado, se embarcaron en un proyecto que llamaron Bakery Lynch, en 7 Norte, “si bien hay profesionales que entregan recetas de alto nivel, pensé que sería interesante rescatar la identidad de la panadería y pastelería con la cual me crié, preparaciones que pasan de generación en generación en el sur de Chile”.

INICIOS EN PANADERÍA

Hernán tenía 17 años cuando comenzó en esa pequeña panadería de Osorno, su ciudad natal, “ahí tuve la oportunidad de aprender aspectos básicos del oficio, que no tienen relación directa con recetas ni nada similar, son valores principalmente, como el respeto y la humildad”. Transcurrido un par de años trabajó en labores similares en algunos supermercados, hasta que se le presentó la oportunidad de formar parte de Puratos. La empresa le dio la posibilidad de realizar viajes al extranjero, para mostrar recetas de nuestro país y aprender técnicas, “uno de los lugares más destacables que conocí fue Italia, experiencia que me marcó hasta el día de hoy. Quizás es una de las razones por las que puedo obtener panes y pasteles a un nivel que para nosotros es muy bueno”.

A fines de febrero de 2016 Bakery Lynch abrió sus puertas. Ante la pregunta de por qué el nombre, Lynch explica que “no teníamos la intención de sonar como empresa extranjera, pero sí era importante porque buena parte de los clientes a los cuales queremos llegar son personas que han viajado mucho. Eso les entrega un conocimiento más global, por ende saben valorar nuestra manera de trabajar las recetas y el resultado final de los productos”. Finalmente se ubicaron en un sector con mucho potencial, visitado por turistas y rodeado de edificios, cerca de las avenidas Libertad y San Martín, a cuatro cuadras de la playa.

En materia espacial, optaron transportar a los clientes a un lugar acogedor, con tonos tenues y la presencia de elementos rústicos. Hernán participó directamente en ello, con un par de maestros, haciendo muebles, pizarras, y otros elementos para darle un toque sureño, bien complementado con la imagen gráfica hecha por su hijo diseñador.

CALIDAD EN PRODUCTOS

“En cuanto a las bondades, es importante destacar el hecho de que trabajamos con materias primas de alta calidad, con las mejores harinas que existen en el mercado, con estándares de trabajo de alto nivel, para obtener así un producto bueno en sabor, llamativo a la vista, sin dejar de lado el concepto rústico que queremos mostrar”. La idea, agrega Lynch, es lograr el balance perfecto de las materias primas naturales tradicionales con el fin de obtener mejores resultados. También incorporan algunas pre-mezclas. “Con el propósito de mantenernos a la vanguardia, contamos con productos que no incluyen preservantes ni materias grasas, por su impacto negativo en el cuerpo humano”, señala el profesional, quien agrega que han adaptado sus recetas a estándares más actuales y han reducido el sodio en un 20%.

“Por otra parte utilizamos masa madre, que normalmente no se emplea porque implica un proceso más delicado, personal más capacitado y gastos más elevados”, explica Lynch. En cuanto a tecnología cuentan con un horno eléctrico con inyección a gas, temporizador y regulador de temperatura para fabricar una amplia gama de panes tradicionales de buena corteza. También poseen una sobadura y una revolvedora.

La especialidad de Bakery Lynch es la panadería, y si bien su producto estrella es la ciabatta, también destacan sus baguettes y panes integrales con avena, multigrano, harina de centeno con nuez, o roggenbrot con centeno, miel, nueces y pasas ($800 a $2.500). Además hay pan de campo ($1.000), y la focaccia en masa de ciabatta, cebolla, aceite de oliva y un toque de ajo ($600).

En pastelería hacen productos como kuchen de nuez y pie de limón sureño, “con una base de bizcocho, tal como lo hacían nuestros familiares mayores”. También hay brownie; tartaleta de chocolate bitter y naranja; cheesecake de chocolate; tartaleta de frambuesas, durazno y crema pastelera; pie de lúcuma o de mango; muffin de arándanos o chocolate; medialunas, profiteroles rellenos; alfajor de maicena y más ($500 a $2.500). En formato familiar tienen kuchen de nuez con decoración de merengue ($7.000); y tartaleta de berries decorada con almendras tostadas y fileteadas ($10.000), entre otros. Además ofrecen chocolate Belcolade, blanco, leche y bitter ($11.000 a $14.000).

En Bakery Lynch el equipo de trabajo conoce todos los productos, recetas e ingredientes, por ende siempre están dispuestos a responder cualquier duda que el cliente tenga al momento de comprar algo. Están por supuesto Hernán y Jessica junto a su hijo, Rodrigo Sotomayor Cortés, Luis Concha y Christel Von-Kretschmann.

  • Bakery Lynch
  • 7 Norte 469, cerca de 2 Poniente, local 4, Viña del Mar
  • Teléfono: (+56-32) 336 1365
  • Horario: Lunes a viernes, de 8:30 a 20:30 hrs.
  • Domingos, de 9:00 a 18:00 hrs., y festivos, de 9:00 a 16:00 hrs.
  • www.bakerylynch.cl